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Macrobotellón en el Passeig de Sant Antoni durante la Empalmada

Miles de jóvenes se concentraron en varios puntos de la Part Alta, bebiendo alcohol, sin mascarilla ni distancia de seguridad

Carla Pomerol

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El Passeig de Sant Antoni esta pasada madrugada. FOTO: Pere Ferré

El Passeig de Sant Antoni esta pasada madrugada. FOTO: Pere Ferré

«Es la noche más importante del año para nosotros. Vamos a celebrarlo», decía un joven de 17 años, con una botella de ginebra en mano, dirección Passeig de Sant Antoni. Era uno más de los miles de jóvenes que se han concentrado esta madrugada en este punto de la ciudad. La pandemia parecía haber desaparecido y la Part Alta ha visto como sus calles se llenaban de gente celebrando la fiesta mayor. Una escena típica de la noche de La Empalmada –la del 22 al 23 de septiembre–, de la que tampoco se ha librado la ciudad en esta ocasión. 

A parte del botellón del Passeig de Sant Antoni –que ha sido el más multitudinario–, los jóvenes también se reunieron en otros puntos, como la Plaça de la Font o el Camp de Mart. 

El Ayuntamiento diseñó un dispositivo policial centrado en la noche de La Empalmada. Por su lado, la Guàrdia Urbana se limitó a cerrar los accesos de algunos de los puntos donde se concentraron mayor número de personas en estas últimas semanas, como son la zona del cementerio, la Vall de l’Arrabassada y el entorno de la ITV. Esta vez, la fiesta se ha centrado en la Part Alta y los agentes prefirieron no intervenir, mirándose la escena desde la distancia. Y es que plantearse el desalojo de una Plaça de la Font llena a rebosar es prácticamente imposible. La mayoría de estos grupos no llevaban puesta la mascarilla y tampoco respetaban la distancia de seguridad. Las imágenes parecían más del año 2019 que de ahora.

«No ha habibo ninguna actuación remarcable por parte de la Guàrdia Urbana, lo que significa que no se han registrado incidentes importantes», decía esta mañana el alcalde de la ciudad, Pau Ricomà, quien se mostraba satisfecho con lo sucedido durante la noche.

«Es habitual que los jóvenes, este día, salgan a la calle. Hasta este año, el Ayuntamiento canalizaba estas concentraciones a través de conciertos en distintas plazas. La situación pandémica no nos lo permite y por eso se dispersaron por las calles de la Part Alta», decía el alcalde, quien reconocía que «los jóvenes necesitan sociabilizarse». Ricomà aseguraba que «son imágenes que se repiten cada Santa Tecla».

La víspera de Santa Tecla ha coincidido con la apertura de las discotecas al aire libre hasta las tres de la madrugada. Pero Tarragona no cuenta con ninguna, así que la noche pasó sin pena ni gloria para los empresarios del ocio nocturno. El resultado final fue una Part Alta llena de basura, botellas y bolsas de plástico, que los servicios de limpieza se encargaron de baldear antes de las nueve de la mañana.

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