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Macrodespliegue para detener a 4 acusados de un robo 'con abrazo' en Tarragona

Los dos hombres se quedaron en el coche, una mujer estuvo vigilando y la otra abrazó a un hombre y le quitó una cadena

Àngel Juanpere

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Vista general del amplio despliegue policial de ayer en la calle Enric d´Ossó, con patrullas logotipadas y otras con agentes de paisano. Foto: Àngel Juanpere

Vista general del amplio despliegue policial de ayer en la calle Enric d´Ossó, con patrullas logotipadas y otras con agentes de paisano. Foto: Àngel Juanpere

Un amplio despliegue de los Mossos d’Esquadra –cinco patrullas uniformadas y dos de paisano– en la calle Enric d’Ossó permitió detener a primeras horas de la tarde de ayer a cuatro personas como presuntos autores de un robo con violencia cometido minutos antes a pocos metros de distancia. Dos hombres permanecían en el interior del vehículo aparcado delante del Col·legi d’Advocats, las dos mujeres fueron hacia la víctima. Mientras una de ellas permanecía en actitud vigilante, la otra se acercó a un hombre de más de 70 años que estaba sentado en un banco de la Rambla President Companys. Finalmente lo abrazó, momento que aprovechó para quitarle una cadena de oro. La víctima se percató y ofreció resistencia, mientras las dos mujeres volvieron al coche, momento en que el grupo fue detenido. Este sistema del robo mediante el abrazo no es la primera vez que se realiza en la demarcación.

La película de los hechos

Sobre la una menos cuarto de la tarde, un agente del grupo de los Fures –agentes de paisano de los Mossos que se dedican a la detección de robos– se encontraba patrullando por la Plaça de la Generalitat. Detectó un turismo con placas británicas que circulaba muy despacio en dirección a la Plaça Imperial Tàrraco a través de la avenida Del President Lluís Companys.

Al mosso le levantó sospechas la lentitud del vehículo y el que las dos mujeres que iban en los asientos traseros no paraban de mirar a ambos lados de las aceras. Al llegar al cruce con la calle Enric d’Ossó el Audi accedió a ella, mientras que el agente quedó parado en el semáforo. Vio como el vehículo sospechoso estacionaba en el área reservada para motos de delante del Col·legi d’Advocats y se bajaban las dos mujeres. Se dirigieron hacia la zona central de la rambla del President Lluís Companys y comenzaron a realizar gestos. Mientras, el agente dejó su coche oficial delante del Audi, sin levantar sospechas de los dos ocupantes.

El mosso bajó y vio que una de las mujeres hacía ver que hablaba por el teléfono móvil en la coca central de la Rambla, mientras la otra se sentaba en un banco a la izquierda de la víctima. Poco a poco se fue aproximando a ella. Ambos comenzaron a hablar hasta que al final ella abrazó y dio besos al hombre. Seguidamente hubo un forcejeo –después se supo que el hombre se percató de que le habían quitado una cadena de oro– y las dos mujeres regresaron a su vehículo.

El agente se adelantó a ellas, esperó a que subiesen al Audi, momento en que se identificó como agente, dio instrucciones al conductor para que parase el motor y solicitó el apoyo de otras dotaciones policiales. Los ocupantes no paraban de preguntar porqué no podían irse.

En pocos minutos, el Audi estuvo rodeado por siete patrullas policiales, ante las caras de asombro de las personas que caminaban por la Rambla.

Los agentes fueron sacando uno a uno a los ocupantes del turismo y los llevaron hasta el Col·legi d’Advocats para ser registrados. Mientras, otros mossos buscaron la cadena con una chapa redonda –un regalo que la esposa de la víctima le hizo cuando se casaron, por lo que tiene un valor sentimental– entre el lugar del robo y el de la detención. Incluso miraron en el interior de una tapa de alcantarillado. También registraron el vehículo completamente. Ni rastro de la joya. Entre las posibilidades que barajaban los agentes es que alguna de las mujeres se tragara la cadena.

Finalmente, los cuatro sospechosos salieron esposados y llevados a los coches policiales para su traslado a la comisaría de Campclar. Según ha podido saber el Diari se trata de Aliosa M., un hombre de 24 años y que reside en Santa Coloma de Gramanet; Adrian D., de 29 años y sin domicilio conocido; Mirela D., de 26 años y residente en Barcelona, y finalmente Angelica C., de 25 años y que vive en Santa Coloma de Gramanet. Sólo el primer hombre tiene antecedentes policiales, concretamente tres arrestos anteriores por hurto en Barcelona, Badalona y Maresme. Posiblemente pasarán a disposición judicial mañana jueves.

Sobre el vehículo, se están realizando averiguaciones sobre si su procedencia es ilícita.

Un antecedente reciente

El pasado 22 de junio, los Mossos detuvieron a dos hombres y dos mujeres de entre 27 y 31 años, de nacionalidad rumana y vecinos de Barcelona, por intentar robar las joyas a un hombre de edad avanzada en La Canonja. Los hechos se produjeron el mismo día a las 11.30 horas cuando la víctima salía de su casa y se detuvo para ayudar a dos mujeres que le pedían indicaciones para llegar al hospital. Una vez el hombre les dio la información, las mujeres, fingiendo que le daban las gracias, se le acercaron y le dieron un abrazo.

El hombre vio que le estaban intentando robar un anillo y la cadena de oro que llevaba al cuello y se resistió. Las mujeres lo empujaron y le hicieron un tirón de la cadena de oro pero no lograron llevársela.

Los vigilantes municipales localizaron el coche y avisaron a los Mossos. Una vez en el lugar, los policías identificaron a los cuatro ocupantes, que tenían numerosos antecedentes.

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