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Madres con muy buena leche

El año pasado 93 bebés ingresados en Joan XXIII fueron alimentados con leche materna donada

Norián Muñoz

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Núria Sebastià con el pequeño Eduard en brazos y uno de los botes en los que deposita la leche que dona al Banc de Llet. Foto: Lluís Milián

Núria Sebastià con el pequeño Eduard en brazos y uno de los botes en los que deposita la leche que dona al Banc de Llet. Foto: Lluís Milián

Ana Cano tiene cuatro meses, pero su madre, Aida Gil, explica que, como nació ‘sietemesina’, en realidad su tamaño es más bien el de una bebé de dos meses. La pequeña, ajena a los comentarios de su madre, no pierde detalle de lo que pasa a su alrededor; es toda energía.

Aida agradece la atención que tanto ella como su pequeña recibieron en el Hospital Universitari Joan XXIII, pero muy especialmente el gesto altruista de las madres que, al donar su leche, ayudaron a la recuperación de Ana. La niña estuvo 47 días en la unidad de cuidados intensivos neonatales y ella tenía dificultades para amamantarla porque también estuvo muy delicada de salud con preclampsia, una complicación del embarazo que causa, entre otros síntomas, hipertensión.

Pero ya no es excepcional que bebés como Ana puedan ser alimentados con leche materna. El año pasado 93 recibieron leche donada en Joan XXIII, el doble que en 2014, cuando hubo 46.

El Banc de Llet Materna de Catalunya, que tiene sede en Barcelona, es el segundo que entró en funcionamiento en España y comenzó su actividad en 2011. Desde entonces 2.159 madres han donado leche materna y 1.583 bebés la han recibido.

Gesto solidario

En el otro lado de la cadena están Núria Sebastià y, de rebote, su hijo Eduard, de nueve meses, que juguetea contento en sus brazos. Núria es donante de leche materna desde que el bebé tenía cuatro meses.

Se enteró de la existencia del banco de leche materna en unas clases postparto y decidió llamar. Allí le hicieron una entrevista, un análisis de sangre y despejaron rápidamente sus dudas: no es necesario comprometerse a donar una cantidad determinada, «no hace falta tener demasiada, cualquiera puede hacerlo», ni comprometerse a unas horas o fechas. «Cuando me extraigo la leche con el extractor que me dieron y siguiendo sus instrucciones, la guardo en unos botecitos que me han dado y la llevo directamente al congelador. Cuando he reunido unos cuantos les llamo y la vienen a buscar, la meten directamente en una nevera y me dan botes nuevos. Te lo ponen siempre muy fácil», explica.

La leche es llevada directamente a Barcelona, donde pasa por un proceso que incluye la pasteurización. De allí viaja de nuevo a hospitales como el Joan XXIII para ser utilizada.

A pesar de que Núria ya ha comenzado a trabajar, todavía encuentra un momento para sacarse la leche. Le contamos que hemos entrevistado a Aida y le transmitimos su agradecimiento. «Hace mucha ilusión poder ayudar a alguien», dice.

En definitiva, explican desde el hospital, para ser donante sólo hace falta tener buena salud, unos hábitos de visa saludables, estar amamantando a un hijo y tener leche suficiente. Después basta ponerse de acuerdo con el banco (bancsang.net).

A diferencia de los donantes de sangre, que pueden hacer esta labor altruista durante muchos años, la donante de leche materna sólo puede serlo por un período limitado de tiempo, por lo que siempre se necesitan nuevas donantes. Es por ello que los profesionales del Banc de Llet Materna, que depende del Banc de Sang i Teixits, y los profesionales del hospital y los centros de atención primaria del ICS están insistiendo en informar a las posibles donantes en las charlas y clases de preparación al parto.

Alimento muy apreciado

La leche materna del banco está dirigida básicamente a atender a bebés prematuros extremos, es decir, que pesan menos de kilo y medio y tienen 32 semanas de vida o menos. También está indicada en bebés que presenten riesgo de patología digestiva o intestinal, déficit inmunitario o una salud precaria. Además se utiliza para alimentar a bebés después de cirugías del aparato digestivo, ya que este tipo de leche resulta de más fácil digestión y facilita la recuperación intestinal.

Se ha demostrado que el consumo de esta leche disminuye las infecciones generalizadas graves y combate las necrosis intestinales, principal causa de muerte entre los recién nacidos.

Por lo pronto, Aida, con la pequeña Ana en brazos, no se cansa de dar las gracias.

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