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Mango y Calzedonia escogen la Rambla para abrir sus puertas

Las dos firmas deciden instalarse en la arteria tarraconense y se suman a las ya más de 50 franquicias y grandes marcas que la ocupan
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La firma Mango ya anuncia su próxima apertura de una tienda Mango Man.  Foto: Pere Ferré

La firma Mango ya anuncia su próxima apertura de una tienda Mango Man. Foto: Pere Ferré

Rambla Nova, arteria principal de la ciudad de Tarragona. Lugar de quedada, de buenos momentos, de paseos de domingo, de consumo y disfrute. A lo largo de los años la ciudad cambia y así lo hacen también sus ciudadanos, sus calles y, sobre todo, sus comercios. Lo que antes era algo novedoso, moderno e innovador, ahora es antiguo, obsoleto y desfasado.

Hace unos años los ciudadanos tarraconenses veían cómo poco a poco las nuevas franquicias se iban haciendo un hueco en los locales de la Rambla; paulatinamente, desde la Imperial hasta el Balcó, los comercios iban dando la bienvenida a estos negocios. Esta semana se ha sabido que un nuevo gigante de la moda, la firma Mango, ocupará un sitio privilegiado en esta arteria tarraconense, donde abrirá una tienda Mango Man, su línea de moda para hombre. Otra franquicia que se suma a las ya más de 50 en esta calle. A ellas se añadirá la firma Calzedonia, que próximamente abrirá las puertas en la Rambla Nova 41, donde hasta ahora estaba el establecimiento Dos Q. La mayoría de ellas pertenecen a establecimientos de restauración –destacando la comida rápida–, establecimientos textiles predominados por el gigante Inditex, tiendas de telefonía, autoescuelas o peluquerías.

La concejal de Comerç, Patricia Anton, recibe con buenos ojos la llegada de Mango a la ciudad, aunque, según ella, no por la marca y lo que significa. «Su llegada es buena, ya sea Mango u otro negocio, pero es cierto que cuando un marca conocida llega se crea una expectación más elevada», cuenta Anton. Explica que se está llevando a cabo un proceso de revitalización de la Rambla Nova y que esta se está recuperando desde un punto de vista comercial. Según ella, antes los comercios más potentes estaban situados en las calles secundarias y «no en la propia Rambla en sí». Añade también que es importante saber diferenciar entre franquicia y grandes marcas. «Muchas veces hay un modelo de negocio autónomo aunque sea una gran marca conocida. Son personas locales que abren una tienda partiendo de un asesoramiento comercial y financiero de la propia marca».

Explica también que muchas veces algunos comerciantes han empezado en este mundo abriendo su negocio de la mano de una marca pero que «después de años de experiencia lo han dejado y han abierto por su cuenta su propio negocio».

La concejal Patricia Anton recuerda en todo momento que la Rambla Nova se está revitalizando, «se cierran tiendas pero se compensa con otras que abren, en la parte de abajo predominan las dedicadas a los complementos para la persona y en la de arriba, los restaurantes». De hecho, cuenta que, en parte, ha sido gracias al Teatre Tarragona que la restauración del último tramo de la Rambla ha vivido una potenciación, «se ha recuperado una restauración de calidad».

Aunque los comerciantes ven con buenos ojos la llegada de nuevos negocios, no ven tan beneficioso que éstos pertenezcan a grandes marcas. Desde el bar Moto Club, Eudili Romero opina que ya está bien que se abran nuevos establecimientos, pero «estas franquicias se están comiendo el negocio local, el pequeño comercio se resiente ante las ofertas que las grandes marcas pueden hacer y ellos no». Cuenta que «el Ayuntamiento tendría que ayudar al pequeño comercio, siendo más tolerante y no tan estricto y aportando más iniciativas». Por su parte, desde la Farmacia Fermin Sanz Sanz, David Hernanz cuenta que actualmente «los únicos que sobreviven son las grandes marcas; el pequeño comercio sólo puede subsistir». Añade que los comerciantes también tendrían que ser los encargados de potenciar los negocios locales.

La misma opinión comparten otros comerciantes de la arteria tarraconense como Francesc, que trabaja en un negocio alimenticio de la Rambla. Él añade que «lo que preocupa, además, es la cantidad de personas que circulan por la Rambla los sábados». Explica que hará unos 10 años, «los sábados por la mañana había menos compras y se compensaba con la gran afluencia de la tarde; ahora las tardes están muertas, ya que quizás la gente se fija más en las grandes superficies alejadas de la propia Rambla».

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