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Manola Brunet: "El cambio climático no va a notar el efecto del parón"

La directora del Centro en Cambio Climático C3 de la URV, catedrática de Geografía y climatóloga descarta beneficios para el calentamiento a raíz de la parálisis de la epidemia y avisa de que la pérdida de biodiversidad en el planeta por el progreso económico puede liberar más virus

Raúl Cosano

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La investigadora Manola Brunet es una voz autorizada en el estudio del cambio climático.  Foto: Alba Mariné

La investigadora Manola Brunet es una voz autorizada en el estudio del cambio climático. Foto: Alba Mariné

¿Hay relación entre la Covid-19 y el cambio climático?
La influencia es pequeña. Se han hecho estudios y por el momento no se ha podido llegar a ninguna conclusión, en lo referente a que en unas determinadas franjas de temperatura podía afectar más, pero lo cierto es que está siendo algo de alcance global, tanto en entornos fríos como cálidos. 

¿El descenso de la contaminación derivado del parón va a influir en el calentamiento?
El impacto es pequeño en nuestro consumo de energía, porque estos dos meses de paralización no van a tener mucho efecto. Es cierto que se ha reducido la emisión de gases de efecto invernadero y otros contaminantes, sobre todo componentes como óxidos de nitrógeno, el ozono troposférico o el óxido de azufre, que tienen afectación sobre la salud humana. Así, se está dando un incremento de la calidad del aire, algo que es bueno y positivo desde el punto de vista de la salud humano. 

Pero no vamos a pasar de hí. 
Vivimos en unas atmósferas mucho más limpias y, en ese sentido, el efecto es positivo sobre las personas. La desaceleración de la contaminación ha sido buena para esos contaminantes de corta duración. También es cierto que se ha producido una bajada de las emisiones de las sustancias de larga duración, como el metano o el óxido nitroso, sobre todo ligado a la bajada del transporte. La emisión de dióxido de carbono se ha reducido en un 17% respecto al año pasado, con lo cual, no es una cantidad muy elevada. 

Hay quien lo aplaude porque es un buen inicio. 
Hay una reducción, sí, ¿pero qué impacto tiene eso respecto a las concentraciones atmosféricas de gases con efecto invernadero, una acumulación que se ha ido incrementando desde el inicio de la revolución industrial, hace 250 años? Hablamos de concentraciones que han ido aumentando, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando se generaliza la industrialización alrededor del planeta. Es algo que también ha aumentado en las últimas décadas vinculado a los viajes. 

¿Cuánto tiempo sería necesario para percibir efectos positivos en el cambio climático?
Tendría que pasar el mismo número de años, unos 250, que es lo que llevamos de industrialización, para que esta reducción tuviera un efecto en las concentraciones, que son muy altas. Estamos en 410 partes por un millón de volumen de aire. Es decir, de cada millón de moléculas, 410 son de dióxido de carbono. Antes la cifra era de 270. Estamos cerca de duplicar esa estadística, y ello sobre todo por lo que ha sucedido en los últimos 70 años. 

O sea, que ha sido un paréntesis sin mayor repercusión para el futuro.
Sería necesario un periodo sostenido largo de mantenernos en estos niveles. En el caso de que esta situación de desaceleración económica llegue hasta final de año, algo que ya vemos que no será así porque hay una reactivación de la actividad, como mucho, puede suponer una reducción del 7% de las emisiones, y las concentraciones ni lo notarían. Es una situación temporal. 

Hay teorías sobre la huella del hombre que dicen que factores como la invasión de hábitats naturales que motivan el cambio climático están también tras la proliferación de virus.
Sí, porque los virus existían pero estaban en estado latente. Se está estudiando eso, se investiga si una mala gestión, una sobreexplotación del medio natural puede haber sido el elemento disparador de una situación como la que vivimos hoy. Este empobrecimiento de la biodiversidad, que está asociado al cambio climático, sí parece lógico que haya tenido una influencia. Se ha producido una sobreexplotación inadecuada. Tenemos algunos ejemplos claros. Estamos asistiendo a una pérdida de masa forestal, en zonas ecuatoriales o tropicales. Son entornos que se intervienen para hacer actividades de tipo económico. Es una muestra de la liberación de algunos patógenos. 

¿La globalización es otro desencadenante?
Con toda seguridad, la globalización es una de las causas que contribuyen al cambio climático. Es algo demostrado ampliamente. Eso también es una conexión con cómo se ha podido difundir el virus. Estamos todos conectados y en unas pocas horas podemos viajar en avión a todas las partes del mundo. Se ha percibido muy claramente con la propagación del virus a todo el planeta e incluso se ve muy bien con algunos de los focos de esta pandemia en España. La situación de Madrid o Barcelona, que han sufrido más gravemente por esta enfermedad, está claramente vinculada a los viajes de negocios y a una movilidad mayor. 

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