Tarragona Entrevista

Manuel Moranta: «Es terrible que tengamos que acostumbrarnos a estar solos»

El artista tarraconense presenta ‘De nadadores y piscinas’, libro en el que se desnuda emocionalmente a través de sus dibujofrases

Gloria Aznar

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Manuel Moranta con ‘De nadadores y piscinas’ en sus manos.

Manuel Moranta con ‘De nadadores y piscinas’ en sus manos.

Manuel Moranta (Tarragona, 1979) es licenciado en Derecho, creativo publicitario y poeta visual, además de docente. El artista utiliza el dibujofrase como vía de expresión, un aforismo en el que la palabra «cede la mitad de su país al dibujo».

En su último libro, De nadadores y piscinas (Trampa Ediciones), hace un símil entre la vida de una piscina y la de una familia cualquiera, con una estructura que sigue la línea de construir la piscina, llenarla, agua, llenarla un poco menos, repararla para, finalmente, vaciarla. Aquí charlamos sobre algunas de sus piezas. 

Construye la piscina como la existencia misma.
Me gustaba la metáfora de que cuando somos niños estamos en aguas controladas como en una piscina, con un perímetro. Y cuando te haces mayor la abandonas. En mi caso fue así. Los hijos nos fuimos de la casa familiar y mi padre dejó de llenar la piscina. 

¿Usted es padre?
Sí. Tengo una niña de diez años.

¿Y pone los zapatos dentro de los suyos?
Sí. Son de mi hija. Y fue real. Un día observé que necesitaba guardar sus zapatitos dentro de los míos porque quería sentirse protegida. Y me pareció una escena muy bonita.  

¿La escritura debe dar paso al dibujo en este siglo?
Digamos que todo esto viene de que en mi infancia yo era el típico niño que no sabía dibujar bien. Parte de una carencia o trauma infantil. A los 33 años pasé por algunas circunstancias personales y decidí que quería contar cosas. Recuperé esa ilusión por hacerlo dibujando y seguramente porque mi dibujo era muy simple, me di cuenta de que hacía falta que fuera mitad escrito, mitad dibujado. El estilo viene de los límites, más que de una postura filosófica.

Un dibujo simple, como la reproducción humana. 
Sí. Esta pieza puede resultar incluso humorística. Me gusta pensar que en el origen, las cosas son simples. Cuando intento explicarle a mi hija un problema de matemáticas, siempre le digo que utilice números pequeños para entenderlo. Y yo hago lo mismo. Intento mirar la realidad como lo haría un primitivo, con la esperanza de que si la miro de la manera más simple posible quizás podré entenderla o explicarla. En este caso  es exactamente eso. Evidentemente la realidad no es tan simple, pero sí que me produce una curiosidad casi infantil el pensar que en la misma cavidad sucede eso.  

En otro dibujofrase dice que el peso lo aguantamos todos. ¿Cree que está siendo así en esta pandemia?
Creo que la pandemia tiene algo de particular que no hemos vivido jamás y es que es un problema que afecta de manera global a todos los seres humanos, entendiendo que evidentemente según el nivel económico hay quien lo va a pasar mucho peor que otros. En este dibujo utilizo la metáfora de la clave de bóveda, de los arcos que se aguantan por pura física y me gustaba imaginar una sociedad que lo hace del mismo modo.  

Su Pinocho dice que la verdad no le interesa.
Me refiero a que en la creación artística especialmente, aunque también se puede hablar en general, que algo sea verdad o no, realmente no me importa. Hay que contar las cosas que interesan. 

Su abrazo es un arma, ahora prohibida.
De hecho, hay dos abrazos. Un Abrazarse por escrito, pieza que hice en el peor momento del confinamiento, ya que me hacía casi llorar pensar que no podía abrazar a mi madre más que por escrito. La otra pieza tiene mucho que ver con eso. Un abrazo que solo podía suceder usando un arma que la pudiera separar de ti y que del mismo modo pudiera volver a ti. Y las dos vienen de esta tensión por el alejamiento social. Me parece terrible que tengamos que acostumbrarnos a estar solos. 

Si tuviera una escalera de piscina en medio de la nada, ¿hasta dónde llegaría con ella?
Esa imagen es una de las que más me gustan de mi trabajo y viene de la primera vez que la piscina se vació. Me provocó angustia ver que en la parte honda, la escalera no servía para nada sin agua. Personalmente, me gustaría una que me llevara al tejado de mi casa desde donde ver las estrellas. 

El pasado es lo que tenemos delante ¿lo ve de este modo?
Viene de un hallazgo antropológico, de un libro que me leí. Hablaba de una tribu en Sudamérica que parece ser que es la única cultura del mundo que piensa que el futuro está detrás. El pasado está delante porque es lo que conocen. En cambio, el futuro es algo desconocido, oscuro y como no tienen ninguna conciencia de ello está a sus espaldas.

Te quiero, te quiero, te quiero... Y se acaba la tinta.
Es una relación física y emocional al mismo tiempo. Actualmente nunca nos quedamos sin tinta en el ordenador. Pero a mí me pasa mucho. Mis dibujos están hechos en papel, con tinta china y con acrílico. Entonces, esa observación me gusta, cuando tengo que volver al tintero o al plato con pintura porque se me ha acabado la voz, me parece que se parece mucho a cuando el amor se acaba. Es como decir que la tinta, esa que estás usando para expresar, se terminara y ya no hubiera solución.

Con sus obras reivindica una cosa y lo contrario.
Quiero reivindicar que la realidad no es plana. Dices una cosa y también lo contrario y las dos son ciertas. No por decir una ya no tienes que dejar de decir la contraria. Yo creo que las dos son verdaderas y en muchísimos de mis dibujos hay esa misma realidad. Como antiguo abogado que soy podría defender, argumentar eso hasta el final y que las dos cosas pudieran ser ciertas.

Un abogado puede argumentar casi cualquier cosa.
El dibujofrase tiene mucho que ver con la simplificación de los artículos del código civil y penal. Eso es lo poco que me ha quedado de lo que estudié.

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