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María José Figueras, rectora de la URV: «Estamos en el límite»

Las universidades públicas de Catalunya alertan sobre la grave situación financiera y reclaman a la Generalitat que incremente los recursos

Núria Riu

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La rectora María José Figueras, en su despacho ubicado en el antiguo Escorxador. FOTO: Alfredo González

La rectora María José Figueras, en su despacho ubicado en el antiguo Escorxador. FOTO: Alfredo González

María José Figueras (Tarragona, 1956) cumplirá el próximo martes un año como rectora de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Esta catedrática de Microbiología accedió al cargo después de más de treinta años impartiendo clases y dirigiendo tesis y proyectos de investigación. Defiende una mejora de la financiación de la universidad pública catalana y que tenga mayor autonomía.

¿Qué valoración hace de este primer año como rectora?

Muy contenta. He podido conocer la complejidad de la institución y, a pesar de ello, es apasionante. Durante este periodo hemos podido impulsar las primeras acciones para intentar convocar más becas y que, en lugar de hacer más obras e infraestructuras, podamos destinarlo a las personas. Y, en este sentido, hemos creado una oficina de captación de proyectos europeos, que ha recibido ya unas 44 iniciativas. Esto es muy importante ya que los fondos ahora vienen de Europa y debemos poder captarlos. 

Usted era la candidata del cambio en la universidad y aún tiene tres años por delante. No obstante, ¿considera que hay algunas cosas que no podrá hacer?Es verdad que pensaba que tendríamos más libertad y más autonomía universitaria. 

¿En qué lo echa en falta?

Por ejemplo en la posibilidad de decidir sobre la política de personal, que está totalmente en manos de que te autoricen el recambio. En algunos casos no estamos hablando de que te cueste más dinero sino de que simplemente te lo autoricen. Se pierden oportunidades en cosas que no puedo entender. Ya que no nos dan más dinero, al menos que podamos administrarlo nosotros mismos.

¿Se siente atada por el sistema?

Un poco sí. Para poner un nuevo grado en marcha se necesita de tres a cuatro años. Ahora estamos recogiendo las iniciativas que ya estaban en marcha de los equipos anteriores. Vamos al ralentí y así no podemos ser punteros. Debemos poder marcarnos un ritmo. En cambio, no se toman decisiones porque constantemente estamos en campaña electoral y así nadie se compromete a nada y no se llega a acuerdos amplios. No aprobar los presupuestos del Estado nos pone a todos en una situación de penuria gorda.   

En 2010 gestionábamos un presupuesto de 116 millones y en 2018 fue de 104. La aportación de la Generalitat ha pasado de 79 a 66 millones

La Associació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP) daba un toque de atención sobre la grave situación financiera. ¿Puede concretar de qué están hablando?

La situación es que de 2010 a 2018 en la URV hemos perdido doce millones de euros de forma global. En 2010 gestionábamos un presupuesto de 116 millones de euros, mientras que en 2018 fue de 104. Hace nueve años, ingresábamos de la Generalitat 79 millones. Con esto podía pagarse las nóminas y sobraba un 10%. Ahora la subvención es de 66. Falta dinero para pagar los salarios, que son unos 71 millones, cuando en realidad el concepto nómina es el mismo. Y claro, esto se compensó por el incremento de un 30% de las tasas que pagan los pobres estudiantes. 

Los alumnos han «salvado» el sistema durante estos años.

Pero es que aquí tenemos otro problema. Somos una de las universidades con más estudiantes becados, y en Catalunya tenemos las tasas más altas de España. Esto también nos perjudica porque cuando te devuelven el dinero de las becas lo hacen según lo cuota que se paga a nivel de Estado español. Y esto supone que hay un decalaje de unos tres millones que dejamos de percibir. Sin olvidar que el crecimiento vegetativo grava sobre un presupuesto congelado desde hace nueve años. 

Este año no hay presupuesto de la Generalitat por lo que, como mínimo, estamos hablando de que no podrá resolverse hasta 2020. ¿Confía en que será una prioridad?

La Direcció General d’Universitats estima que, si hubiera presupuesto, podrían darnos 42 millones para cubrir este crecimiento vegetativo. Haciendo un esfuerzo podría llegarse a los 72. Pero es que una cosa es creerlo y explicarlo y otra de muy distinta que el Govern apueste por las universidades. 

¿Cree que no lo hace?

La sensación es de que no demasiado. Hay buena voluntad y unos cálculos muy bien hechos, pero a la hora de la verdad la prioridad siempre es otra. Dinero no hay mucho, pero para otras cosas lo encuentran. 

¿Por qué la universidad no es una prioridad?

Lo que se ha visto es que hemos seguido produciendo y seguimos estando en los rankings internacionales. El Govern puede seguir llenándose la boca de los proyectos de transferencia, creando instituciones nuevas que cuestan dinero, mientras sigue descapitalizando las universidades. ¿Por qué no optimizamos lo que ya funciona?

La situación de la URV es muy crítica en cuando hablamos de los recursos que podemos utilizar para los gastos de personal

¿Puertas adentro, qué supone esta falta de recursos?

No hay inversiones, por lo que se ha parado la obra de la Facultat d’Educació. La previsión de que pudiera trasladarse la Facultat de Medicina ya ni te la planteas. Tenemos a muchos profesores que están acreditados como catedráticos. El paso de titular a catedrático son 10.000 euros, pero no tengo este dinero en el presupuesto. Llegas a replantearte todo lo que sean reparaciones, licencias informáticas e incluso la emisión de cuñas publicitarias, por ejemplo, de cara a la captación de estudiantes.

¿Han bajado posiciones en los rankings a nivel mundial?

Sí. Estábamos en el puesto 76 del ránking de universidades de menos de 50 años a nivel mundial. Ahora estamos en el 78.

¿Lo atribuye a la falta de recursos?

Evidentemente, porque se ha jubilado gente muy productiva y ahora preparamos a los jóvenes y nos los quitan o se van. Cuando no se hacen plazas fijas es un problema. 

¿Qué situación genera entre el profesorado?

Desánimo e incertidumbre. Para poder trabajar y rendir debes sentir que estás involucrado en un proyecto con un futuro. Cuando no mejoras, el desánimo es general. La alerta que estamos haciendo es de que no podemos seguir igual.

¿La situación en Catalunya es peor que en el resto de España?

Sí. Cuando hablamos con el grupo de universidades españolas, en el País Vasco están fantástico. Nos avergüenza cuando hablan de las plazas de catedráticos que pueden sacar. También en Andalucía. Aquí estamos mucho peor porque tenemos presupuestos prorrogados, lo que no nos permite iniciar ningún nuevo proyecto. Ni siquiera podemos gravar en el capítulo de personal el gasto generado a partir de leyes aprobadas por la propia administración. No puede entenderse de ninguna forma.

Deberíamos solicitar el compromiso de todos los políticos para que vayan todos a una y considerar la formación como una prioridad

¿La situación de la URV es crítica?

La situación es muy crítica cuando hablamos de los recursos que podemos utilizar para los gastos de personal. Cada departamento tenía el presupuesto para su plantilla. De los 24 departamentos, un 50% no tiene ni plantilla ni dinero. Hemos tenido que prescindir de los becarios. 

¿Caerá alguna universidad por culpa de esta situación?

No, las universidades no caen. El único caso es el de la Autònoma, que está en una situación de desequilibrio presupuestario. Teóricamente no puedes cerrar con déficit y ellos lo hacían, llegando casi a una situación de no poder pagar las nóminas. ¿Tiene que endeudarse la universidad? Pero es que hay algunas que ya se están planteando solicitar pólizas de crédito. 

No es la primera ocasión en la que la ACUP da un toque de atención. ¿Es optimista de cara a que se ponga una solución?

Hay que ser optimista y vamos a intentar hacer lo mejor con lo poco que tenemos, esperando con unas prioridades bien marcadas para no perdernos ninguna oportunidad. Todos los fondos que podamos captar de fuera son los que nos permitirán sobrevivir. Deberíamos solicitar el compromiso de todos los partidos políticos para que vayan todos a una, en el momento de considerar que la formación y las universidades somos una prioridad. Lo que pasa es que los estudiantes salen bien preparados y la producción es buena, pero esto tiene un límite y el límite es en el punto que estamos ahora. Se nos marcha la gente y no podemos captar a los mejores porque no tenemos recursos. En lugar de discutir tanto, los políticos deberían pensar en una visión de país. 

¿Tiene sentido impulsar un Pacte Nacional del Coneixement cuando tienes un sistema que no se está alimentando?

La idea es hacer una política de futuro, en la que visualizas que la aplicación del proyecto valdría unos 1,2 millones de euros. No puede no hacerse nada. Entendemos que el plan establecerá unas directrices, pero de nuevo es un proyecto y, en estos momentos, nosotros no reclamamos proyectos sino realidades. Que se comprometan a aprobar un presupuesto y que nos digan la cantidad que están dispuestos a poner encima de la mesa. Hay palabras, pero no pasamos de aquí.

¿Se está beneficiando la universidad privada de esta situación?

Seguro. Tenemos universidades con las que nos relacionamos y... 

¿Hay estudiantes que se quedan por el camino por culpa del coste de las matrículas?

Tenemos becas para que no haya ningún alumno que pueda quedarse fuera de la universidad, pero a la hora de la verdad choca con la gente que quiere combinar los estudios con el trabajo. Deberíamos ir hacia las becas-salario, que es lo que funciona en el resto de países europeos y permite que la gente joven se independice.

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