Más de 2.000 empresas de Tarragona recurren al ERTE por las nuevas restricciones

Los expedientes de regulación temporal de empleo de la segunda ola de la Covid-19 afectan ya a 11.652 personas. En dos semanas, se ha duplicado el número de víctimas por los cierres

Raúl Cosano

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Un negocio con la persiana bajada en la calle Lleida de Tarragona. FOTO: PERE FERRÉ

Un negocio con la persiana bajada en la calle Lleida de Tarragona. FOTO: PERE FERRÉ

Al cierre económico para contener al coronavirus le sigue, como vasos comunicantes, un aluvión de ERTE, como ya pasó en marzo y en abril. La segunda ola, cuyo pico epidemiológico se ha dejado atrás en la provincia pero aún azota en los hospitales, sigue causando estragos desde el punto de vista del tejido productivo.

La segunda oleada del SARS-CoV-2 ha dejado a 11.652 trabajadores en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo, y la cifra sigue subiendo cuando se han cumplido ya más de tres semanas de las primeras restricciones decretadas por la Generalitat. El Camp de Tarragona, con 10.028 trabajadores afectados, supera con creces a las Terres de l’Ebre, con 1.624. Desde mediados de octubre, 2.056 empresas de la provincia han recurrido a un expediente de suspensión desde que el Govern ordenara el cierre de bares y restaurantes y limitara el aforo de otros negocios con atención de cara al público. El número de personas incluidas en ERTE se ha duplicado en Tarragona en dos semanas: si en los primeros días de las medidas restrictivas –las que afectaron de inicio únicamente a la restauración– fueron 5.515 empleados los perjudicados, ahora la cifra está próxima a esos 12.000.

Una cifra multiplicada por 400

En 2019 hubo en la provincia la anecdótica cifra 24 expedientes de regulación temporal de empleo que afectaron a 431 personas. En lo que va de 2020, las cifras se han disparado exponencialmente (hasta más de 400 veces más), de forma que la poco común figura jurídica del ERTE se ha convertido en una herramienta vital para el sostenimiento de la economía en la pandemia. Hasta septiembre hubo 67.000 trabajadores en Tarragona afectados por ERTE, una cifra que se ha disparado con prácticamente 12.000 personas más en este otoño en la que la Covid-19 ha vuelto a complicar la situación económica. Atrás queda un verano de alivio, en el que los trabajadores pudieron ir volviendo a sus puestos conforme avanzaba la desescalada. Las cifras actuales contrastan con el balance tan bajo que hubo, por ejemplo, en septiembre: solo 17 ERTE y 1.959 trabajadores afectados en Tarragona, según Treball.

Estos nuevos ERTE de la segunda ola han sido todo un varapalo para algunos sectores, como el de la restauración. «En verano nos fue bien. Pudimos sacar a los siete empleados del ERTE y ahora los hemos tenido que volver a poner», expone Matías Salas, propietario de Casa Matías, un restaurante en la Plaça de les Corts Catalanes.

Matías tiró de valentía y, en la desescalada, abrió el Frankfurt La Rambla, un segundo negocio para desafiar a los tiempos adversos. «Hemos hecho un ERTE a cuatro empleados a media jornada, para intentar aguantar algo con el envío a domicilio y porque queremos apostar por el establecimiento nuevo pero es muy poco lo que se genera», explica, anímicamente golpeado por la coyuntura, como tantos otros restauradores: «Estamos tocando fondo, intentando aguantar, metiendo el dinero que no tenemos. Estamos sumidos todos en una gran incertidumbre y no sabemos cuánto puede durar». «La situación es inaguantable y extrema. Hay muchos empresarios del comercio que están yendo a Cáritas porque no tienen cómo salir adelante», ejemplifica Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç en Tarragona.

Demoras acumuladas

A pesar de estos incrementos, no se prevé un agravamiento del colapso. «El volumen esta vez es mucho menor, aunque haya un aumento ahora, porque la paralización de actividades no es total ni generalizada como pasó en marzo», indica Víctor Canalda, abogado laboralista en Tarragona y profesor de Derecho Laboral en la UOC. Eso sí, los retrasos se siguen acumulando. «El problema fue la falta de dotación en su momento y la demora acumulada. Los nuevos expedientes tramitados irán a la cola de los antiguos, porque aún se estarán resolviendo incidencias», explica Canalda, en alusión a los errores que se arrastraron en las gestiones y que provocaron las tardanzas que hicieron que el ciudadano tardara en recibir las prestaciones.

En el Camp de Tarragona se presentaron en la primera semana de cerrojazo a bares y restauración 562 expedientes que afectaron a 5.360 personas. En el Ebre, con menos población y un tejido económico inferior, fueron 30, por 155 empleados. En la segunda semana se presentaron 460 en el Camp –2.221 perjudicados– y en el Ebre 289 que llevaron a parar en sus trabajos a 994 personas. En la última semana, hasta el 6 de noviembre, según los datos de Treball, se añadieron 564 regulaciones más en Tarragona que impactaron en 2.447 empleados. En el Ebre siguió ese aumento: 151 expedientes más y 475 personas más agregadas al desempleo temporal.

Nuevamente, la hostelería y la restauración son los sectores más golpeados, como ya pasó en el primer confinamiento, aunque establecimientos como gimnasios, centros comerciales o negocios no destinados a la alimentación o los productos de primera necesidad han pasado a engrosar la larga lista de ERTE, una regulación que este año batirá todos los récords.

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