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´Me considero un privilegiado´

Entrevista a Adrià Fernández Sánchez (El Milà)
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\'Pienso que no debemos generalizar, no creo que exista una crisis de valores, sino una contaminación de una falsa realidad\', sostiene Adrià.

\'Pienso que no debemos generalizar, no creo que exista una crisis de valores, sino una contaminación de una falsa realidad\', sostiene Adrià.

– ¿Qué le llevó a querer ser sacerdote?

– Esta pregunta no tiene una respuesta fácil… La experiencia de Dios, estar con los demás, llevar a Dios a aquellos que tienen fe en Él, ver en los pobres y enfermos el rostro de Cristo... Todo esto hace que te sientas realizado y te deja entrever cómo en un futuro, pero también ya en un presente como seminarista, eres herramienta de Dios en el mundo.

 

– ¿Cómo reaccionaron sus padres cuando les dijo que quería ordenarse?

– En mi caso pienso que ha sido una progresión. Con los años han podido ir haciéndose una idea de lo que acabaría pasando. Reaccionaron bien, nunca me han puesto piedras en el camino. Al contrario, siempre me han respaldado. Solo me pidieron una cosa: coherencia de vida.

 

– ¿Y sus amigos?

– Con los amigos la cosa es distinta. Hay algunos que aún no lo entienden, pero la mayoría respetan mi decisión y la relación continúa como siempre. Quizás ahora con un poco más de humor. ¡Si Dios quiere de aquí a unos años vamos a tener muchas bodas!

 

– ¿Le preocupa renunciar a tener una familia?

– No. Sí que hubo un tiempo en que te pasa por la cabeza. Pero, como dice santa Teresa, ‘quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta’. Yo me siento lleno de la gracia de Dios. No necesito nada más.

 

– ¿Echa de menos salir con los amigos?

– Eso sigue igual, aunque no hasta altas horas de la madrugada. Es decir, seguimos en el mundo. No somos una especie distinta ni hemos viajado a ningún otro planeta. Hay tiempo para todo. Pasar un buen rato con la gente que aprecias no es pecado.

 

– ¿Qué le gustaría hacer cuando sea sacerdote?

– Cuando entras en un seminario diocesano te unes a la Iglesia del lugar, y con ello a su pastor. Es verdad que no somos todos iguales y que cada uno tiene su carisma. Es el obispo en cada caso quien decide. Personalmente me atrae la pastoral de la salud, la atención a los enfermos, personas mayores… Pero al terminar el tiempo de seminario un sacerdote sale preparado para todas las facetas de la vida cristiana. ¡A mí, lo que me echen!

 

– ¿Se considera un ‘bicho raro’ en un mundo tan materialista como el nuestro?

– Me considero un privilegiado. Y doy gracias a Dios por ello. ¿Bicho raro? ¿Por dar tu vida a los demás, administrar los sacramentos, acompañar la fe de tus hermanos? No me lo considero, aunque sí veo que esta es la imagen que se tiene desde fuera. Es tarea nuestra transmitir, con sencillez y caridad, lo que somos y lo que anhelamos.

 

– ¿Pasa nuestra sociedad por una crisis de valores?

– No debemos generalizar. No pienso que exista crisis de valores. Sí que hay una contaminación de una falsa realidad.

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