«Me gusta ayudar porque te deja una buena sensación en el corazón»

Empleados, familiares y clientes de CaixaBank se suman como voluntarios para realizar labores sociales

Soraya Rodríguez Barrios

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Empleados de CaixaBank y colaboradores de la Asociación Joventut i Vida en el comedor social ubicado en Bonavista.  FOTO: SOraya Rodríguez

Empleados de CaixaBank y colaboradores de la Asociación Joventut i Vida en el comedor social ubicado en Bonavista. FOTO: SOraya Rodríguez

«Gratificante y aleccionadora», así describía Óscar Díez, empleado de CaixaBank, la experiencia de participar como voluntario en las actividades sociales que realizan las diversas entidades y asociaciones de Tarragona. Y es que CaixaBank participa activamente con ellas desde el 2015 ofreciendo voluntarios (empleados, familiares y clientes) que se sumen y colaboren con las distintas actividades sociales que ofrecen las entidades de Catalunya y España. 

La jornada recibe el nombre de Semana Social, la cual se ha celebrado dos veces a lo largo de este año. Ésta última ha tenido lugar del 15 al 21 de octubre, en las comarcas de Girona, Lleida, Tarragona y Catalunya Central. Más de 200 empleados y clientes de CaixaBank participan en alguna de las 48 actividades que ofrece un total de 45 entidades sociales del territorio.

Esta vez, se trataba de colaborar con una de las funciones que desempeña la asociación Joventut i Vida, con sede en Bonavista y que tiene como misión defender el respeto y la dignidad de las personas, así como sus derechos individuales. Lo consigue interviniendo socioeducativamente, cubriendo las necesidades básicas de los usuarios. 

La experiencia representa una gran lección personal para  los voluntarios

Entre los tantos servicios que presta esta entidad, se encuentra la atención a las personas sin hogar. Se trata de servir cenas, una vez por semana, a los sintecho de Tarragona. Una actividad en la que participaron, el pasado miércoles 17 de octubre, los voluntarios que ofrece CaixaBank: sus empleados, quienes no dudaron en traer con ellos a sus familias. Niños y niñas, como Roberto, de tan sólo once años, se sumaron a la iniciativa de manera voluntaria. «Ya había venido el año anterior. Me gusta porque te deja una buena sensación en el corazón», afirmaba el pequeño. 

Así, entre todos, a las 19h, llevaron a cabo la preparación de 60 cenas que más tarde se repartirían en el Camp de Mart de Tarragona. El menú constaba de lentejas, pan, fruta, algo de bollería, bebida, caldo caliente y hasta turrón de chocolate. «Este postre no siempre lo ofrecemos, ¡hoy se pondrán contentos!», bromeaba Encarna Quílez, presidenta de la entidad, la cual tiene en cuenta al colectivo musulmán, a cuyos miembros ofrecieron latas de atún por no poder comer las lentejas hechas con carne de cerdo. 

Un servicio completo, personal y una ayuda real que ofrecen los voluntarios desde la más pura solidaridad, sin esperar nada a cambio. Así lo contaba Óscar Díez, quien quiso remarcar la gran satisfacción que producía ver sonreír a las personas a las que ayuda, desde hace cuatro años. Óscar se hizo voluntario «porque primero tenemos que tener conciencia de lo que hace la entidad y, segundo,  de lo que ocurre en nuestro entorno. Al final, vivimos en una burbuja y no vemos la realidad». Óscar ha querido implicar a sus hijas en el voluntariado para que vean «en primera persona lo que hay en el mundo». 

Una gran lección personal que ayuda a tomar conciencia de que «hay personas que no son tan afortunadas como tú». Con estas palabras describía su colaboración en distintas actividades sociales las cuales no tiene intención de abandonar en los próximos años. Cada vez más empleados de CaixaBank se unen a esta iniciativa. Incluso, hace un año que se ha permitido a los  clientes asistir a esta jornada social, con los permisos adecuados.

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