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Tarragona Entrevista de Diumenge

"Me ofrecieron entrar en política, pero de momento prefiero ser entrenador"

Entrevista con Berni Álvarez, entrenador del CBT

Octavi Saumell

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Berni Álvarez, la pasada semana en la Marina Port Tarraco. FOTO: Lluís Milián

Berni Álvarez, la pasada semana en la Marina Port Tarraco. FOTO: Lluís Milián

– ¿Tarragona es una ciudad dinámica?

– Creo que es más bien pasiva. A la gente le cuesta hacer cosas, siempre hay recelos a la hora de tirar los proyectos hacia adelante... Al final nos activamos, pero sí que es cierto que, de entrada, nos cuesta demasiado.

 

– ¿En qué nos cuesta ser activos?

– Conozco el sector deportivo y comercial. Y aquí cuesta hacer iniciativas buenas y que la gente se una y tire del carro por el bien común. Siempre hay discrepancias y poca proactividad, y esto se paga.

 

– Por su trayectoria profesional, usted ha vivido en Valencia y en Lleida. ¿Allí también están igual?

– Creo que es por el ADNtarragoní. Con Valencia es difícil compararse, ya que es una ciudad mucho más grande. Pero con Lleida, que es más parecida a Tarragona, la sensación que tengo es que allí la gente es mucho más activa y el pequeño comerciante tiene mucho más peso que aquí.

 

– Lleida ha tenido un equipo en la ACB pero, en cambio, no tiene El Corte Inglés.

– Y tienen AVE en el centro de la ciudad. Es lo que hablábamos. Allí construyeron un pabellón para cinco mil espectadores en tres meses y hasta jugamos competición europea, y Tarragona no ha tenido nunca un equipo en la máxima categoría...

 

– ¿Cómo se ve Tarragona desde fuera?

– La gente tiene un buen concepto de Tarragona. Están seguros de que aquí se vive bien y de que, a nivel turístico, es un buen emplazamiento. En el ámbito deportivo nos ven como un poco desaprovechados. Se preguntan por qué Tarragona no ha estado nunca en la ACB, cuando sí que han estado Lleida, Manresa, Girona...

 

– ¿Estar tan cerca de Barcelona perjudica a Tarragona?

– Seguramente, sí. Nos ven casi como Área Metropolitana de Barcelona. Está claro que nos resta personalidad propia.

 

– No nos conocen.

– Ven que tenemos muchas posibilidades, como PortAventura, Ferrari Land, Castells, Tarragona Romana, calçots... pero nos falta algo que nos permita impulsarnos de cara al exterior.

 

– ¿Los Juegos del Mediterráneo pueden serlo?

– Espero que así sea. Primero, por el evento deportivo, pero también por la inversión en equipamientos deportivos que se ha llevado a cabo. Estábamos muy por debajo de otros municipios mucho más pequeños, como Lleida, Huesca o Cáceres.

 

– No teníamos pabellón. Ahora ya no habrá excusa.

– Sí. Está claro que los Juegos se recordarán por el Palau d’Esports, la piscina olímpica o la mejora de instalaciones ya existentes. Sólo por eso ya habrá merecido la pena hacer los Juegos.

 

– ¿Qué le parece el nuevo Palau d’Esports?

– Es lo que más me ilusiona de los Juegos. Tengo muchas ganas de verlo por dentro. Tarragona necesita una instalación de estas características para poder estar al máximo nivel.

 

– Ya no hay excusa para no estar en la ACB...

– Algún día debe pasar. El problema es cómo llegar. Ahora estamos haciendo un proyecto con gente de casa, pero estamos sufriendo muchísimo. Debe cambiarse la forma de gestionar y hacer un frente común. Debe hacerse un proyecto que no sea a corto plazo.

 

– ¿La financiación debería ser con recursos públicos o privados?

– Mayoritariamente con privados, pero con el apoyo institucional.

 

– Hace años se intentó una fusión con el ADT que fue un fracaso.

– No funcionó. Debemos dejar de mirar a corto plazo. Perdimos una oportunidad.

 

– ¿El retraso de un año perjudica que la gente se crea este proyecto de los Juegos?

– No ha dado la imagen ideal, pero estoy convencido de que su celebración será un punto de inflexión para Tarragona.

 

– Usted está tan implicado en los Juegos que, de hecho, trabaja en la organización.

– Sí, hace tres años que estoy en el comité organizador. Lo vivo con muchísima ilusión. Pasamos por momentos de incertidumbre y me sabría muy mal que no tiraran hacia adelante.

 

– ¿Cree que se harán en 2018?

– Espero que sí.

 

– Deportivamente no son ni unos Juegos Olímpicos, ni un Mundial, ni unos europeos.

– No son de primerísimo nivel deportivo, pero por la ciudad y los recursos es de lo mejor que podemos organizar. Habrá deportes que sí que tendrán su máximo nivel y veremos cosas que, si no fuera por los Juegos, no podríamos ver nunca en Tarragona.

 

– ¿Estará en el CBT en 2018? Lo digo porque entrena al primer equipo desde el año 2010...

– No lo sé. En estos momentos estoy concentrado sólo en el final de temporada para salvarnos. La situación del día a día ha sido muy dura este año. Hasta ahora no he aceptado nada de lo que me ha llegado pero algún día deberé moverme.

 

– Usted es miembro del Senat Tarragoní. ¿Es útil este organismo?

– Últimamente hemos perdido un poco de intensidad. Creo que puede ser útil, ya que cuenta con gente con mucha experiencia, tanto de dentro como de fuera de la ciudad. La lástima es que últimamente no nos reunimos tanto como antes.

 

– ¿Cómo ve al alcalde Josep Fèlix Ballesteros?

– Con ganas de hacer cosas, pero sin el ritmo que seguramente él mismo querría. La crisis le ha frenado algunos proyectos, como los Juegos. Es una persona que ha hecho muchas cosas para la ciudad y que ahora no sabe si se volverá a presentar.

 

– Su gran proyecto es deportivo, esto es bueno para el sector.

– Sí, lo es. Creo que ha sido valiente y que dentro de unos años se valorará como un buen legado de su gestión.

 

– Ballesteros ha tenido seis concejales de Esports en diez años: Cosano, Sanahujes, Villamayor, Tarrés, Negueruela y, ahora, Vedrina. ¿Es bueno para el deporte de la ciudad tanta inestabilidad?

– Creo que no. Se ha querido apostar por los Juegos, pero el día a día de la concejalía se ha dejado un poco en manos de los técnicos. Tanto cambio de concejales y de partidos políticos no ha sido positivo.

 

– ¿Usted no se ha planteado nunca dar el salto a la política?

– Sí, de hecho recientemente me hicieron alguna propuesta.

 

– ¿Sí? ¿Cuándo?

– Hace dos años, para las últimas elecciones municipales. Me lo propuso un partido y otro también me sondeó.

 

– Y lo rechazó.

– Sí, nunca se puede descartar nada, pero mi ilusión es la de entrenar. Quiero apurar mis opciones para hacerlo lo más arriba posible. Lo he hecho en EBA, en LEB Plata, en LEB Oro y, algún día, me gustaría hacerlo en la ACB. Creo que estoy dando pasos en este sentido.

 

– ¿Se llegó a plantear seriamente pasar a la política?

– No. Sí que es cierto que estuve un par de días dándole vueltas, pero sinceramente vi que no era el momento y que mi ilusión es la de entrenar.

 

– Natalia Rodríguez, Felip Ortiz, Ivan Tibau o Íñigo Méndez de Vigo son exdeportistas que están en política.

– Los deportistas de elite tenemos mucha experiencia y está claro que ésta, con un mínimo de capacidad de gestión y rodeados de técnicos, puede ser muy válida. La cuestión es escoger el momento ideal. Y, en mi caso, hace dos años éste no era el caso.

 

– ¿Cómo se definiría políticamente?

– Soy raro. He votado a varios partidos y de todos veo cosas positivas y negativas. Lo que no me gusta de la política es que se tiran demasiados reproches y se busca el mal del rival antes de tirar proyectos hacia adelante. Los casos de corrupción tampoco ayudan.

 

– Usted vivió en Valencia en la época de mayor gloria de Rita Barberá.

– Sí, la conocí. De hecho, comí a su lado en alguna ocasión. Estuve en Valencia en la época en la que se empezó a hablar de proyectos como la Ciudad de la Ciencia, de Cheste...

 

– Usted es también socio de la tienda Adidas de TGN. ¿Cómo ve al comercio de la ciudad?

– Sufriendo mucho. Hicimos una apuesta para estar en el centro de Tarragona, cuando la marca se planteaba irse a Reus. Quisimos estar en la Rambla, pero estamos sufriendo, también por las obras del Mercat y los marchantes.

 

– Ahora ya hay Mercat y el mercadillo se irá de la Rambla.

– Es la esperanza que tenemos. Estamos aguantando, en parte, por esto. Esperamos que sea un gran dinamizador y que la Rambla quede limpia para pasear y ver las tiendas.

 

– ¿Los marchantes les han perjudicado?

– Sí, hay gente que los días que hay el mercadillo no pasa por la Rambla. No ofrece la imagen ideal para la ciudad.

 

– ¿El turismo no tira?

– Los dos primeros años se hicieron campañas en común que ayudaron, pero ahora estamos desmembrados y perdemos fuelle ante las grandes superficies. Hay muchos locales vacíos en las calles Unió, Gasòmetre... La sensación es de dejadez, y esto nos hace daño.

 

– ¿El precio del aparcamiento es otro problema?

– Es uno de los más importantes. Lo parkings son privados y no se pueden rebajar las tarifas. Joan XXIII y Avinguda Catalunya quedan lejos, y el de la Plaça Corsini es pequeño.

 

– ¿El comercio debe abrir domingos y festivos?

– Si todos vamos a una, sí. Debemos tener en cuenta que los grandes comercios ya lo hacen vía internet, donde puedes comprar 24 horas 365 días al año.

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