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"Me ofrezco a proteger tu piso de los ocupas a cambio de alojamiento gratis"

Son los últimos delirios en la jungla inmobiliaria: vivir a cambio de cuidar el piso o pagar para que le abran la puerta y usurpar. Hay quien incluso regala su casa ocupada en Tarragona

Raúl Cosano

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La presión de los ocupas dispara la picaresca inmobiliaria. Foto: Alfredo González

La presión de los ocupas dispara la picaresca inmobiliaria. Foto: Alfredo González

Hace cuatro años Óscar se separó y se quedó sin trabajo. «Se me estropeó el camión. De un día para otro me encontré en la calle», admite. Reinició su vida a duras penas, reponiéndose a la precariedad en la que todavía sigue. «No puedo permitirme alquilar ni un piso, ni una habitación casi. Por eso decidí poner el anuncio», explica este salouense, que se refiere a un reclamo que subió en el portal Milanuncios: «Busco casa aunque esté abandonada a cambio de alojamiento. Así la casa no se la ocuparán los okupas. Sólo necesito contrato entre usted y yo para evitar problemas con policía. Soy serio y con ganas». 

Cada vez proliferan más ofertas de este tipo, en otra vuelta de tuerca más de un mercado inmobiliario que desde hace tiempo incluye casuísticas novedosas y algunas estrambóticas: aquellos que se ofrecen para vivir en una casa deshabitada a cambio de defender al propietario del fenómeno okupa y sus mafias. «Lo hago porque quiero tener mi espacio. Ahora vivo entre la casa de mi pareja y la de mis padres, pero me gustaría tener mi propia vivienda. Trabajo y cobro 700 euros, 12 pagas al año, y tengo deudas, así que no puedo pagar un alquiler, ni siquiera de 200 euros». 

Señora de 55 años y dos hijos
Está a la espera de propuestas, ya sean fincas rurales o pisos en la ciudad. De momento le han llamado de lugares como Soria y Tortosa, excesivamente lejanos para combinarlo con su empleo. Es un ejemplo más de la jungla en la que se ha convertido el mercado inmobiliario, pero hay más.

También María, de Torredembarra, busca cobijo: «Soy una señora de 55 años con dos hijos adolescentes y trabajo fijo. Busco una casa, la cuidaría y renovaría sin pagar el alquiler. Si tiene una casa cerrada y no quiere que le entren los ocupas también podemos llegar al mismo acuerdo». 

La escasez se junta aquí con ese temor creciente de los dueños a ver cómo su propiedad es usurpada por los ocupas, a veces mediante mafias. «Está sucediendo sobre todo con casas de campo que están desprotegidas para evitar la entrada de ocupas. En estos casos lo que hay que hacer es un contrato de precario o comodato. Es como un alquiler pero sin pagar y es algo legal. Es un contrato para que esa relación no quede de palabra. Cada vez hay más casos de este tipo», explica Manel Sosa, secretario de la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona. 

La picaresca, la necesidad y el temor a las mafias de la ocupación han conducido a la inventiva inmobiliaria

Jesús, vecino de Sant Salvador, escribió este anuncio: «Si tiene que irse fuera una temporada por trabajo o cualquier motivo, yo te cuido el piso con mi familia. Si lo dejas te lo ocupan». «Voy trabajando a temporadas y no me puedo permitir alquilar un piso en el centro de Tarragona porque los precios son muy caros. Por eso quería llegar a un acuerdo. Hay gente que tiene pisos vacíos y teme por que se los vayan a ocupar. De esta forma yo vivo en él pero también lo cuido», añade Jesús.

La acción de las mafias, más o menos organizadas, también se ha dejado ver en la provincia. Estas bandas no sólo ofrecen llaves entre aquella población necesitada de vivienda. Son los mismos afectados los que se anuncian en la red pidiendo que alguien les facilite un piso para ocupar, dada la dificultad de hallar uno. Este es un ejemplo de un ciudadano de Tarragona: «Busco urgentemente casa para ocupar o alguien que me la ceda y le pago». 

«Regalo piso en el centro»
En todo ese mercado de transacciones paralelo, siempre al margen de lo convencional, incluso existen algunas propuestas casi surrealistas: «Regalo piso en el centro de Tarragona. No sé cómo estará por dentro, lleva cinco años ocupado y nadie hace nada. Hay denuncia y en manos de abogados». Y continúa el anuncio, otro ejemplo de desesperación a raíz de la ocupación que se enquista en algunas zonas: «Por temas de trabajo no puedo pagar hipoteca, faltan 12 años por pagar 440 euros al mes. Antes que se lo quede el banco y la mala persona que hay dentro, prefiero cederlo». 

El paisaje de algunos edificios ha cambiado por dentro. Entre los anuncios, José Antonio oferta en El Vendrell una puerta antiokupas rebajada. Este elemento se ha convertido en habitual. «He comprado al banco el piso y he visto que tenía una puerta antiokupas. La del interior estaba destrozada y tuve que cambiarla. Seguramente se metieron unos ocupas y luego el banco puso esa puerta para que no volvieran a invadir. Ahora a mí no me sirve, porque yo habitaré el piso», cuenta sobre su inmueble localizado en el centro de la capital del Baix Penedès. 

El promotor tarraconense Diego Reyes conoce bien el problema y lo combate: «En los pisos que tenemos susceptibles de ocupación hemos instalado cerraduras de seguridad y alarmas. Nos enteramos enseguida si hay una ocupación. No hay otra alternativa».

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