Médicos de Primaria: «Estamos angustiados por saber si podremos atender a todo el mundo que lo necesita»

Los médicos de asistencia primaria tienen que realizar una media de 50 llamadas cada día por la oleada de nuevos casos de coronavirus y al haber menos personal por las vacaciones

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

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Una de las colas ante el CAP Sant Pere de Reus.FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Una de las colas ante el CAP Sant Pere de Reus.FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

«En la revisión médica de la mutua me detectaron un problema de salud y me recomendaron que avisara cuanto antes a mi médico de cabecera. Llamé y llamé al CAP. Al final, tras una decena de llamadas, me atendieron. La persona que me respondió me dijo que enviaba un mail a la doctora y que ésta me llamaría. No me llamó ni ese día ni el siguiente ni al otro», explica Jordi, un usuario, desesperado por la dificultad para contactar telefónicamente, como había hecho siempre, con el CAP.

Sigue Jordi: «Harto de esperar a que la doctora de la Seguridad Social al menos me llamase, me fui a mi mutua privada, una semana después. El médico me recetó una determinada medicación. Volví a llamar al CAP para explicarlo. De nuevo, imposible contactar. Al final, me presenté en el centro. La administrativa me dijo que me llamaría mi doctora. Y esta vez sí que me llamó. Me aseguró que del aviso de la semana anterior no sabía nada de nada. ¿Se equivocó la administrativa de la primera vez? ¿Se lió la doctora? No lo sé. Lo cierto es que la atención de la primera vez fue deficiente. Me molestó mucho».

Crecen las quejas por la dificultad para contactar con los CAP, las colas y los centros cerrados

El testimonio de Jordi sirve de ejemplo a las quejas de los usuarios por las dificultades en ser atendidos telefónicamente o por las largas esperas para que el doctor/a te llame. Colas a las puertas de los CAP, como en el Sant Pere de Reus, o centros cerrados a cal y canto, como en las Terres de l’Ebre, acrecientan el problema.

El motivo de este pequeño caos es doble. Por un lado, las medidas de prevención contra el Covid-19. La atención presencial se ha reducido al mínimo con el objetivo de evitar riesgo de contagio del personal médico y de la población en general. Por eso se intenta que no haya nadie esperando en el CAP y que, si tiene que ser atendido, pase a la consulta directamente. Además el repunte de casos de coronavirus ha incrementado el trabajo ya que parte del personal que se podría dedicar a las tareas habituales se centra ahora en atender a los pacientes o sospechosos de Covid.

El segundo motivo son las vacaciones del personal. Las habituales en agosto y las ‘recomendadas’ ya que a mucho personal médico se le ‘sugirió’ que agotasen las vacaciones en agosto porque las autoridades esperaban una nueva oleada de contagios en septiembre y octubre. La oleada ha llegado, pero en agosto y con menos personal que nunca porque la mayoría disfruta de unas más que merecidas vacaciones.

En resumen, se ha creado la tormenta perfecta que repercute en la atención: «Habitualmente ya estábamos mal y ahora se han añadido el Covid y el personal que está de vacaciones», dice un médico de familia, que prefiere permanecer en el anonimato.

Metges de Catalunya cree que el usuario ha de acostumbrarse al nuevo sistema de atención

Los médicos viven la situación con preocupación. El especialista en atención primaria confiesa que «nos sentimos raros ante esta nueva situación, cansados porque el trabajo es más difícil ahora y angustiados por saber si podremos atender a todo el mundo que lo necesita». A esto hay que añadir el temor a contagiarse uno mismo del Covid y, sobre todo, a contagiar a sus familiares en casa.

El personal que sigue al pie del cañón en agosto hace frente con paciencia a la avalancha de trabajo. Según explica el doctor, todas las consultas se acumulan en una agenda común que se reparte. De este modo, los doctores/as realizan una media de 50 llamadas cada día. Hasta completar la lista. «Yo no me voy a casa hasta que he vaciado la agenda», asegura el médico, que recomienda utilizar los diversos medios para contactar con el CAP, más allá de la tradicional llamada telefónica.

«La cantidad de consultas que se dan hoy en día en la primaria es brutal. La gente necesita ser atendida y escuchada. Además hay mucha burocracia que no ha desaparecido. Y está el problema del Covid. Lo habitual es que los sistemas de comunicación con el CAP funcionen bien, pero lo cierto es que hay gente que me dice ‘os he llamado y no contestabais’», explica el médico de familia. «Esa sensación del testimonio de que llamó y no le atendieron nosotros no la tenemos», asegura.

«Primaria es la hermanita pobre»

«La atención primaria nunca ha estado bien tratada ni desde las administraciones ni desde las gerencias. Hemos sido como la hermanita pobre. Todos los recursos se han destinado a los hospitales. Históricamente no se ha invertido o se ha hecho lo justo o un poquito menos. Igual que las residencias. Nunca han estado bien tratadas cuando dependían de Afers Socials. Con el Covid ha aflorado todo este problema», relata.

Las deficiencias en la atención primaria se agravan en la sanidad concertada. En la demarcación, están los grupos Santa Tecla y Sagessa y las EBA, es decir, agrupaciones de médicos, del CAP Muralles, en Tarragona, y el de Alcover. En la concertada las ratios de paciente por médico son mayores que en la pública. La concertada, por contra, tiene a favor su mayor flexibilidad para modificar el sistema de organización o para hacer cambios.

Otra de las quejas de algunos pacientes es el incremento de la telemedicina, es decir, que los médicos atienden por teléfono y no presencialmente, como había sucedido siempre. «Aún hay pacientes que visitamos presencialmente en una franja enanísima. Si antes era pequeña, ahora más. Tenemos que asumir los pacientes de todo el mundo. La mitad de nuestra agenda son nuestros propios pacientes y la otra mitad los que no han podido ser atendidos. Son unos 200 y pico actos médicos en el CAP», cuantifica el doctor.

«Tenemos que intentar que los CAP estén vacíos, y cuantos más casos de Covid, más vacíos», explica el médico. «Pero no es que los médicos no estemos haciendo nada. Está todo superorganizado», se enorgullece.

«Está todo más ordenado»

El delegado en Tarragona del sindicato Metges de Catalunya y médico en el CAP de Calafell, Manuel Carasol, explica que la zona de costa que cubre la Xarxa Santa Tecla (el norte de la demarcación) «no sólo está desbordada sino que también ha cambiado la forma del sistema de salud de relacionarse con el paciente».

«Antes atendíamos de 200 a 250 urgencias cada día más las demandas de la gente que vive todo el año. Ahora el paciente viene y no puede entrar al CAP directamente si no que tiene que esperar que le gestionen su demanda en el mostrador. Ahora se filtran las peticiones y las que realmente son necesarias se atienden directamente. Así la atención para esos casos es más rápida. Pero a las demandas que pueden ser demoradas, se les da una cita previa para que vengan con hora», explica.

Este nuevo sistema evita aglomeraciones en las salas de espera de los CAP y con ello el riesgo de contagio. «Está todo mucho más ordenado, pero la población tiene que acostumbrarse a que le citen otro día si no requiere urgencia. Antes se esperaban varias horas en la sala. Ahora tienen que volver más tarde u otro día o le llama el doctor», relata el delegado de Metges de Catalunya.

Carasol insiste en que la población tiene que entender el nuevo sistema y comprende que genere «incertidumbre. El paciente puede esperar que le van a llamar inmediatamente pero posiblemente le llamen a lo largo del día».

¿Hay refuerzos? «Los mismos de cada año, pero los médicos desarrollan ahora otras funciones. Y se generan agendas comunes que se van gestionando», responde.

Para el delegado sindical, la presión asistencial no ha crecido. «No tenemos tanto paciente en consulta pero sí más trabajo telemático. Desde el momento en que el usuario tiene vía libre para enviar un mail, se genera más trabajo. El paciente quizá no se molestaría en ir al CAP a que le atendiesen por algo leve, pero sí envía un mail. Ahora tienes enorme una cantidad de correo a gestionar, pero al mismo tiempo tienes más capacidad de respuesta para la atención presencial», concluye.

La respuesta de Salut: «Intentamos dejar libre el teléfono para mayores»

El gerente de la región sanitaria del Camp de Tarragona, el doctor Ramon Descarrega, asegura que Salut es «muy consciente» de las dificultades en comunicarse con los CAP. «Tenemos que facilitar la accesibilidad, no solo la telefónica, sino también vías asincrónicas», advierte. El Departament ya pensaba habilitar sistemas alternativos de comunicación, que ahora se han implementado con más rapidez por el Covid. Descarrega destaca la aplicación ‘la meva Salut’, un número de WhatsApp y el mail en diversos CAP (ver información superior). 

Según Descarrega, «gran parte de la población ya se dirige al CAP por mail o WhatsApp, pero hay otra parte, sobre todo la gente mayor, que no usa esas tecnologías. Por eso intentamos dejar libre el teléfono para que puedan llamar. También intentamos aumentar el número de gente que atiende el teléfono. Si se mejora la atención, evitaremos que haya gente que se desplace al CAP porque no le cogen el teléfono».

Sigue Descarrega: «Nuestro objetivo es que el acceso del usuario sea lo más fácil y rápido posible y que pueda explicar qué necesita de manera que el equipo pueda gestionar cómo lo resuelve. Cuanta menos actividad presencial haya mejor para evitar la movilidad y el contacto».
Descarrega admite que hay más personal de vacaciones que en otros meses de agosto porque se pidió al personal que las adelantasen porque se prevía que la segunda oleada llegaría en septiembre u octubre, pero ha llegado ya con lo que el personal que sigue trabajando tiene más sobrecarga de la habitual.

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