Minerva, un error que ha cambiado algunas cosas

AnálisisLas primeras informaciones del estudio que se hizo sobre el terreno apuntan a un mal estado de conservación de la torre

NÚRIA RIU

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Los operarios agujerearon la muralla cuando  FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

Los operarios agujerearon la muralla cuando FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

Han pasado más de cien días desde que saltaron todas las alarmas, cuando se conoció que la Torre de Minerva había sido agujereada a raíz de los trabajos de colocación de un andamio, que debía servir para llevar a cabo un estudio exhaustivo sobre el monumento y su estado de conservación. Era la primera ocasión en la que desde el Ayuntamiento, en colaboración con la Fundació Obra Pia Montserrat del Arzobispado, se impulsaba un proyecto de estas características, que debía suponer un antes y un después en cuanto a la investigación arqueológica. Y se hacía sobre una de las joyas de la corona: uno de los primeros elementos defensivos que se construyó en Tarraco, con un relieve de la diosa Minerva, que es el más antiguo que se conserva fuera de Italia.

Una semana más tarde, el concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, comparecía para anunciar que ya se habían reparado los agujeros y el incidente desaparecía del foco mediático. Sin embargo, ¿qué ha pasado desde entonces? «Está todo igual que hace tres meses», indica Pinedo. El consistorio aseguró desde el primer momento que abriría una investigación para depurar responsabilidades. La empresa asumió su parte y se hizo cargo de los trabajos de reparación. Sin embargo, pese a la gravedad del caso, no han cabezas. «Estamos esperando el informe de los servicios jurídicos del Ayuntamiento para determinar si hay que abrir algún tipo de expediente interno», añade el concejal.

A finales del mes de septiembre se daba a conocer que la Fiscalía de Tarragona ha abierto diligencias de investigación para determinar si se podría haber cometido un delito en un «error técnico». El consistorio asegura que no ha recibido ninguna comunicación al respecto, pero que «cuando nos pregunten facilitaremos toda la información», lo que hace pensar que, pasado el calentón inicial, cualquier decisión está ahora mismo en barbecho.

No obstante, Minerva supuso un punto de inflexión. El incidente había sido tan grave que, por primera vez, todas las instituciones vinculadas al patrimonio aparcaron su habitual prudencia para mostrar un nivel de indignación que, en cierto modo, tuvo consecuencias. «Fue un error que no debería haberse producido y aprender de los errores pasa por asumirlos, por lo que estamos a la espera de saber cómo continúa y, a partir de ahí, todas las instituciones que nos vimos afectadas indirectamente pensamos que debíamos tener una relación más estrecha con Patrimoni y el Ayuntamiento», explica el catedrático en Arqueología de la URV e investigador del ICAC, Joaquín Ruiz de Arbulo.

ICAC, URV e ICOMOS cerraban filas con el Àrea de Patrimoni y se ponían a disposición de la administración. «Que sepan que si el Ayuntamiento tiene la necesidad de hacer una intervención o un nuevo proyecto que tengan en cuenta que hay un colectivo de expertos con el que puede contar», añade Ruiz de Arbulo. De hecho, esto ya se había intentado cuando se firmó un convenio de colaboración hace más de seis años, que según afirman el conjunto de las partes, no llegó a desplegarse. Y esto hacía que, a pesar de contar con algunas de las principales instituciones y expertos a nivel de patrimonio en la ciudad, la administración prescindía de su colaboración y a menudo estos se enteraran de lo que se estaba haciendo a través de los medios de comunicación.

«Estamos en una fase en la que tenemos la percepción de que hemos vivido unos momentos muy duros, pero que debemos mirar hacia adelante», explica Ruiz de Arbulo. Y este nuevo marco de relaciones se traducirá en un nuevo convenio de colaboración, para renovar un compromiso a través del cual los especialistas se ponen a disposición de la administración local para colaborar en el Patrimonio Mundial, que el año que viene se enfrenta a un nuevo chequeo por parte de la Unesco. «Tenemos día y hora para firmar un nuevo convenio de colaboración y que la relación sea más estrecha», afirma este académico.

Los retos son mayúsculos. Las gradas del Amfiteatre, el estado de conservación de la Muralla, la torre del Pretori y la necesidad inminente de mejorar la divulgación del patrimonio mundial son algunas de las cuestiones que no pueden esperar. Y aún no sabemos si la propia Torre de Minerva también tendrá que incluirse en esta lista. El Ayuntamiento aún está a la espera del estudio que se llevó a cabo durante el mes de julio y que fue el que obligó a instalar el andamio. «Los primeros resultados e informaciones que tenemos es que la torre está en mal estado», avanza Pinedo. Es un primer avance de un informe más exhaustivo tras el escáner y la inspección visual que hicieron expertos de diferentes ámbitos. De hecho, aprovechando la instalación de la estructura metálica ya se hizo una primera intervención de urgencia para evitar desprendimientos. A partir de ahí, tendrá que verse si estas patologías son las propias del aire, el salitre y el paso de los años o si habrá que meter la torre en la UCI.

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