Miriam Recio: «Lo que comemos afecta a nuestro estado anímico»

Entrevista. Miriam Recio. Psicóloga y directora del Centro Psicoedúcate

Sílvia Fornós

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La piscóloga Miriam Recio Ventosa. FOTO: CEDIDA

La piscóloga Miriam Recio Ventosa. FOTO: CEDIDA

La ansiedad, el estrés, la depresión o la tristeza son emociones que, además de afectar a nuestro bienestar emocional, también pueden repercutir en nuestra salud digestiva. De hecho, la psicóloga y directora del Centro Psicoedúcate, Miriam Recio Ventosa, recalca que el cerebro y el aparato digestivo «tienen una relación bidireccional».

¿El cerebro y el aparato digestivo qué relación tienen?

Cerebro y aparato digestivo están directamente relacionados debido a que el aparato tiene una red neuronal similar a la cerebral, por lo que las emociones afectan a nuestro intestino, aunque parezca cosa de magia. De ahí que muchos llamemos al estómago ‘el segundo cerebro’.

¿La relación entre el aparato digestivo y el cerebro es bidireccional?

Si, tienen una relación bidireccional. Lo que comemos, afecta a nuestro estado anímico. La amplia red de neuronas y neurotransmisores permiten enviar mensajes al cerebro para «avisarle» de si todo está en orden o se encarga de somatizar, a través del cuerpo, para hacer saltar la alarma de que algo ocurre.

¿Cómo las emociones afectan a la salud digestiva?

Como psicóloga y cuidando al paciente de forma integradora, vemos que lo ideal es mantener un buen equilibrio y hábitos saludables en la alimentación para que las emociones también se mantengan en equilibrio, ya que tienen relación directa. Una buena digestión puede influir a tener emociones agradables y favorece a nuestro equilibrio emocional.

¿Qué alimentos se asocian a emociones positivas y qué alimentos a negativas?

El chocolate negro o el té verde, sin azúcares añadidos y en dosis adecuadas, se asocian por ejemplo a la segregación de endorfinas y equilibran y mejoran el estado anímico.

¿Existen alimentos capaces de sustituir emociones?

Sustituir emociones opino que no, pero sí disminuir la intensidad. Por ejemplo, ingerir alimentos con omega 3 cuando sentimos ansiedad ayuda a calmarnos, además, comer de forma consciente, poniendo atención plena en cada bocado, ayudará todavía más a calmar esa emoción angustiosa.

Los nervios y la ansiedad durante la pandemia, ¿cómo están afectando a nuestro aparato digestivo?

Los nervios y ansiedad durante la pandemia han podido afectar a nuestro aparato digestivo, ya que nos puede haber sido más dificultoso distinguir el hambre emocional del hambre físico, por la incertidumbre y el miedo al descontrol. Y además, nuestros hábitos alimenticios también han podido sufrir cambios al poder salir menos a comprar e incluso al estar tanto tiempo en casa con más tiempo libre.

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