Míster aguacate

Todo es mental. Al principio me costó, pero ahora solo hago tres comidas al día

Octavi Saumell

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Desde hace tiempo, soy popularmente conocido entre mis amigos como Míster Aguacate, Míster Zanahoria o por improperios por el estilo. Hasta los 33 años reconozco que me perdían los fritos, los dulces y no perdonaba el bocadillito de media mañana ni los «palitos» de media tarde. Poco a poco, sin embargo, fui dejando tanto la fritanga como los donuts, croisants y similares. Adelgacé diez kilos en poco tiempo. Pese a ello, y pese a seguir una dieta mucho más equilibrada, me notaba muy cansado la mañana siguiente de entrenar (juego a baloncesto y casi siempre entrenamos por la noche). Por ello, acudí a una experta nutricionista en el ámbito del deporte (Olga del Río), que me dio algunas pautas que aún sigo, y que se basan en un ayuno de unas ocho horas diarias.

El gran salto fue pasar de las cinco ingestas diarias a las tres. Desde pequeño, siempre había oído aquello de que era bueno hacer «pequeñas comidas» para saciar el hambre... y resultó que, pasada la edad de Cristo, me dijeron que hiciera borrón y cuenta nueva. Por ello, desde entonces desayuno a las siete de la mañana, como casi a las tres y ceno casi a las diez de la noche. Esto sí, en mayor cantidad, por lo que mi mujer se ríe a carcajadas cuando le digo que «hago dieta». «¿Con estos platos?», me responde con razón. El cambio en mi condición física fue radical. Ahora me siento mucho mejor, pero reconozco que me costó. Tomar solo un café a media mañana o merendar, como mucho, una manzana la tarde de entreno fue una prueba de fuego. Pero les digo una cosa: todo es una cuestión mental. Somos mucho más fuertes de lo que creemos.

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