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Tarragona Urbanismo

Mr. Marshall se va a Girona

La cara y la cruz. IKEA confirma al ‘Diari’ que, a diferencia de Tarragona, «continúa con la voluntad» de impulsar el proyecto de Salt

Octavi Saumell

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Imagen virtual del aspecto que, en teoría, debía ofrecer el edificio que estaba previsto construir en la ciudad de Tarragona. IKEA llegó a pagar 1,1 millones de euros para la tramitación de licencias y entrega de proyectos. FOTO: DT

Imagen virtual del aspecto que, en teoría, debía ofrecer el edificio que estaba previsto construir en la ciudad de Tarragona. IKEA llegó a pagar 1,1 millones de euros para la tramitación de licencias y entrega de proyectos. FOTO: DT

A diferencia de lo que ha anunciado recientemente Josep Fèlix Ballesteros (PSC),  seguro  que el alcalde de Salt –Jordi Viñas (ERC)– seguirá comprando en IKEA. Pese a que el máximo responsable municipal tarraconense asegura por activa y por pasiva que no hay ningún tipo de constancia oficial del desplante de los nórdicos y añade, además, que la multinacional sueca no vendrá a la capital de la Costa Daurada porque ha frenado todas sus inversiones previstas en el sur de Europa por su cambio de su política de expansión, lo cierto es que el tan esperado Mr. Marshall ha dejado plantada a la ciudad y ya tiene otro destino: se va a Girona. 

Así lo aseguran al Diari las fuentes consultadas de la empresa nórdica, las cuales resaltan que –sobre su futura implantación en la Costa Brava– «podemos confirmar que la compañía continúa con la voluntad de instalar un proyecto en el mercado de Girona», si bien no se concretan plazos, formato ni ubicación. Sobre Tarragona, siguen sin cerrar definitivamente la puerta e indican que «no hemos recibido ninguna novedad y no tenemos, por tanto, nada que trasladar».  

1,1 millones pagados a TGN
Sea como sea, el adiós de Tarragona parece que no tiene nada que ver con un cambio en la política de expansión y de apertura de nuevas tiendas. La hoja de ruta de IKEA en la Costa Brava choca, pues, con la falta de decisión y el olvido del proyecto de Tarragona, donde en junio de 2012 la compañía firmó un protocolo para comprar una finca por 13 millones de euros y llevar a cabo una inversión de sesenta millones más para la construcción del emplazamiento. 

IKEA incluso llegó a pagar 1,1 millones de euros al Ayuntamiento en concepto de solicitud de licencia de obras y actividad y presentó, a principios de 2017, un primer proyecto básico a la administración local. Este dinero se ha invertido a fondo perdido, ya que en ese momento la previsión era la de abrir un almacén de 14 metros de altura en agosto de 2015 generando, además, 300 puestos de trabajo durante el periodo de obras y otros 40 durante la fase de explotación.  

Referéndum en Salt
En Girona, pese a que el interés de IKEA fue posterior al de Tarragona, también hace años que se habla de la posible llegada de los nórdicos. Sin ir más lejos, los rumores tomaron especial fuerza en 2016, cuando el pueblo de Salt –muy cercano a la capital– realizó un referéndum para preguntar a sus habitantes si querían que unos terrenos en la zona sur del municipio se destinaran a uso comercial. Pese a que la propuesta no lo especificaba con total claridad, la instalación de una macrotienda Ikea era una de las grandes posibilidades. La consulta ciudadana quedó aprobada con un 87,6% de votos a favor, y el año siguiente –en

agosto de 2017– el pleno de Salt aprobó la modificación del Plan General para permitirlo.
Fuentes del Ayuntamiento de Salt aseguran al Diari que mantienen la voluntad de que los terrenos –situados cerca de la frontera con Francia por la autopista AP-7–«puedan servir como revulsivo económico para el municipio», pero reconocen que «no tenemos contacto con IKEA». De hecho, en la localidad del Gironès conocen el caso de Tarragona y, por si acaso, se muestran cautelosos.  

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