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Mucho más que un mural sobre la fachada del Circ

Patrimonio. Arte y arqueología se dan la mano en la Rambla Vella,
en un proyecto que quiere ser una herramienta divulgativa

NÚRIA RIU

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El diseño y ejecución del mural ha sido un trabajo en equipo. FOTO: ALBA MARINÉ

El diseño y ejecución del mural ha sido un trabajo en equipo. FOTO: ALBA MARINÉ

Si en las últimas semanas han pasado por la Rambla Vella se habrán dado cuenta del nuevo mural que decora la pared, junto a la calle Rera Sant Domènech. Muestra la fachada del Circ Romà, con sus arcos y el color amarillento de la piedra. Sin embargo, detrás de la pintura hay un proceso de investigación, que hace que lo que ven los ciudadanos sea mucho más que un mural.

El diseño se ha proyectado sobre la línea de la fachada de este monumento romano, que ocupaba el tercer nivel de las plazas de la antigua ciudad de Tarraco. «Las dimensiones del mural son totalmente fieles a la realidad arqueológica», afirma la arqueóloga municipal, Pilar Bravo. El primero de los siete arcos reproduce a escala 1:1 una de las estructuras del antiguo Circ. Los espectadores pueden apreciar los siete metros de altura que medía esta fachada, cerrada con una verja, que impedía el acceso.

El resultado final se ha conseguido gracias a la colaboración entre el Àrea de Patrimoni Històric del Ayuntamiento de Tarragona, que ha trabajado codo con codo con el Departament de Topografia i Geomàtica. Uno de los obstáculos con los que tuvieron que lidiar fue el hecho de reproducir en esta pared, que no es completamente plana, sino que tiene dos ángulos de 90 grados, el diseño. «Hemos trabajado alineando los arcos, haciendo una anamorfosis, para trasladarlo a la pared», explica la responsable del grupo del grupo de Topografia del Ayuntamiento de Tarragona.

Hace dos mil años, los ciudadanos que pasaban por este mismo espacio habrían visto una imagen muy similar a la que ahora se ha intentado reproducir, a partir de un lenguaje moderno. Es lo que se conoce como un enganyatall, de forma que se ha jugado con los rincones que presentaba la pared, para plasmar la realidad arqueológica del monumento.

El proyecto se puso en marcha desde el Àrea de Patrimoni Històric, en colaboración con la Fundació Mutua Catalana. La empresa encargada de la intervención ha sido Rècop Excavacions Arqueològiques SL, que encargó el diseño a la restauradora de monumentos antiguos Maite Serna. Esta recibió el encargo hace cuatro años. «La idea era devolver a la ciudad un solar en desuso, a partir de una recreación en un espacio muy complicado por los ángulos de la pared», indica. Asimismo, Serna afirma que es una representación «que dialoga con la recreación de la Capçalera del Circ».

A partir de su propuesta, entró en acción el colectivo Murals de Tarragona. Trifon Maynou, Xavi Bonillo y Míriam Abril han sido los encargados del proceso de pintura. «Ya habíamos hecho otras cosas relacionadas con el patrimonio histórico y nos entendimos enseguida», afirma Maynou.

Primero se cubrió la pared con un material, para evitar la rugosidad. Y, posteriormente, estos artistas utilizaron un vaporizador para ir plasmando un diseño que previamente probaron con proyecciones en la pared, para conocer el resultado final. Estos jovenes aseguran que uno de los principales problemas han sido las inclemencias del tiempo. «La pared tenía que estar completamente seca para que se fijara la pintura y no podía hacer viento porque sino se nos movía el elevador», añaden. Con todo, las dos semanas que inicialmente estaban previstas para ejecutar el trabajo, acabaron siendo tres.

Para visualizar bien el conjunto tiene que irse al otro lado de la Rambla Vella, delante de la iglesia de Sant Francesc, donde se ha marcado un punto desde el que puede apreciarse la obra desde su mejor ángulo, para hacerse una idea de su importancia.

La arqueóloga municipal apunta que el mural «es un recurso muy pedagógico de cara a la ciudadanía para ver como la ciudad moderna se incierta dentro de la ciudad antigua, a partir de un lenguaje moderno». Con la intervención, se ha derribado el antiguo muro, abriendo una pequeña plaza en el espacio que antiguamente estaba vallado y que estaba inutilizado.

Asimismo, Bravo destaca que esta iniciativa forma parte de un proyecto más global, que abarca una serie de paredes medianeras en la Part Alta, en las que quieren llevarse actuaciones similares, para seguir contribuyendo a la difusión del patrimonio. «Es un recurso pedagógico de cara a la ciudadanía, con una función didáctica que, en este caso, nos permite ver cómo era el Circ en esta parte de la ciudad», manifiesta. Bravo ha sido la encargada de la supervisión de un proyecto, ideado desde el Àrea de Patrimoni, con Jaume Costa y Joan Menchón como dos de sus principales instigadores. La inversión realizada, cofinanciada entre el Ayuntamiento y la Fundació Mútua Catalana, supera los 12.000 euros.

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