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Muchos grafitis y ningún castigo

Los tarraconenses piden al Ayuntamiento que tome medidas para acabar con las pintadas que ensucian la ciudad. Por su parte, el Consistorio no denuncia ni sanciona

Carla Pomerol

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Esta es una pequeña muestra de algunas de las pintadas y grafitis que se pueden encontrar en paredes y comercios de la ciudad y que dañan la imagen de Tarragona. Foto: Cedidas/ Manuel Sosa M/JM Marsal

Esta es una pequeña muestra de algunas de las pintadas y grafitis que se pueden encontrar en paredes y comercios de la ciudad y que dañan la imagen de Tarragona. Foto: Cedidas/ Manuel Sosa M/JM Marsal

Muchos grafitis y ningún castigo

Muchos grafitis y ningún castigo

Muchos grafitis y ningún castigo

Muchos grafitis y ningún castigo

Hay persianas de comercios pintadas por profesionales, como es el caso de esta tienda de la calle Real. Foto: Manuel Sosa M

Hay persianas de comercios pintadas por profesionales, como es el caso de esta tienda de la calle Real. Foto: Manuel Sosa M

Ya casi no quedan en Tarragona paredes sin grafitis. Se pueden contar con los dedos de una mano. Tanto Ayuntamiento como vecinos son conscientes del incremento de estos dibujos y firmas con spray de colores en las paredes. Desde hace unos pocos meses, vecinos de distintos puntos de la ciudad coinciden en afirmar que «ahora hay más pintadas que nunca», conocidas como tags o, en castellano, la firma. De esta manera, los grafiteros se dan a conocer. Pero para los vecinos no hacen más que ensuciar las paredes y piden, a gritos, que el Consistorio sea más duro ante estos «actos incívicos». 

Este es el caso de Manuel –un tarraconense que prefiere no hacer público su apellido–, quien asegura que  «cada día me doy cuenta de que hay un grafiti nuevo, ya sea en paredes, persianas de establecimientos o en aparcamientos». Manuel se muestra preocupado porque el año que viene se celebrarán los Juegos Mediterráneos en la ciudad y «vendrán muchos turistas y, por lo tanto, será la hora de dar una buena imagen. Si no conseguimos parar a estos grafiteros, se encontrarán una ciudad sucia». Es por esto que los vecinos exigen al Ayuntamiento tomar medidas para acabar con estos grafitis «embrutecedores», tal como los definen.

Los quioscos cerrados de la Rambla Nova también están pintados. Foto: Cedida

El problema principal tiene lugar cuando el grafiti aparece en una fachada particular. Si se trata de un edificio público, el Ayuntamiento se encarga de limpiarlo. Pero si aparece en una fachada de un particular, el Consistorio no se hace cargo. Esto supone un gasto para los tarraconenses y para los comerciantes, que la gran mayoría opta por dejar la pintada. «Más de una vez lo hemos limpiado, pero al cabo de dos días lo vuelven a pintar», explica la propietaria de una tienda de ropa.

Por su parte, Manel Sosa, secretario general de la Cambra de la Propietat Urbana, asegura que «los grafitis mal hechos son una lacra que ensucian la ciudad y asegura que «no se trata de un tema artístico o reivinidicativo, solamente es incivismo». Toni Peco, presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Tarragona, asegura que «los particulares no pueden hacer frente a los gastos que supone limpiar un grafiti» y pide al Ayuntamiento que «aunque sólo sea por un tema de estética, la administración debería limpiarlo».

Esta es una pequeña muestra de algunas de las pintadas y grafitis que se pueden encontrar en paredes y comercios de la ciudad y que dañan la imagen de Tarragona. Foto: Cedidas/ Manuel Sosa M/JM Marsal

Pero a la vista está que se trata de una asignatura pendiente del Ayuntamiento tarraconense. La brigada municipal solamente cuenta con un máquina de limpieza y un operario que se encarga, de lunes a viernes, de limpiar estas pintadas. Lo hace con agua a presión, decapante y, después, pintura. En el año 2016, el coste que supuso para el Consistorio limpiar los grafitis fue de 73.254 euros. La concejal de Neteja, Ivana Martínez, reconoce que no se limpian ni fachadas privadas ni monumentos catalogados. «Utilizamos agua a presión y podemos estropear la pared. No queremos tener problemas de responsabilidad civil».
Martínez asegura que «si no vemos quién lo ha hecho, no podemos hacer nada. Intentamos no denunciar porque nuestro fin no es recaudatorio. Creemos que denunciar no es el método. No hay castigo ni sanción». Por su parte, los vecinos aseguran que es fácil identificar a «los grafiteros que ensucian», ya que se pueden ver firmas iguales en distintos puntos de la ciudad. 

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