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Mujeres valientes

El fotógrafo Albert Uriach acompañó en su día a día a siete mujeres en la India para retratar cómo luchan en un mundo que no siempre les es propicio, con la ayuda de la Fundación Vicente Ferrer

Norian Muñoz

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Durgamma. Su padre y su madre la apoyaron para que pudiera estudiar hasta bachillerato. Actualmente es maestra de escuela y estudia a distancia para conseguir el graduado escolar.

Durgamma. Su padre y su madre la apoyaron para que pudiera estudiar hasta bachillerato. Actualmente es maestra de escuela y estudia a distancia para conseguir el graduado escolar.

Likita sólo tiene nueve años, pero ya tiene muy claro que quiere ser ingeniera. Sus padres no pudieron estudiar, así que están poniendo todos sus esfuerzos en que ella sí pueda conseguirlo. En la clase de Likita ya estudian más niñas que niños, toda una proeza en un país como el suyo, donde se prioriza la educación de los varones.

Likita es la más joven de las siete protagonistas de la exposición ‘Dones, Força, Canvi’ de la Fundación Vicente Ferrer que desde hoy por la tarde y hasta finales del mes de noviembre podrá verse en el Teatret del Serrallo. Se inaugura a propósito de la ‘Trobada Shakthi, la força del canvi’, en que los voluntarios de la entidad en Tarragona explicarán su labor en aquel país.

Likita tiene nueve años y quiere ser ingeniera en un país donde se da prioridad a la educación de los niños varones.

La muestra, que ya se ha podido ver en otras partes de España, recoge las fotografías realizadas por el fotógrafo Albert Uriach durante varios días acompañando a estas siete mujeres. 

Las imágenes, captadas por Albert Uriach tras acompañarlas durante días, muestran a mujeres estudiando, trabajando en el campo, construyendo su propia casa... y van acompañadas de plafones explicando su historia.

La fundación ayudó a Khanthamma en la adquisición de una vaca que le proporciona una fuente de alimentación estable y unos ingresos regulares.

Valga recordar que la India es el segundo país más poblado del mundo, con 1.295 millones de habitantes y una extensión de más de 3.200 kilómetros cuadrados. Es la séptima mayor economía mundial.

En este país de contrastes, donde conviven la opulencia económica y la pobreza extrema y la innovación tecnológica con el mundo rural, la discriminación hacia las mujeres es especialmente virulenta.

La exposición itinerante ‘Dones, força, canvi’, puede verse desde hoy y hasta finales del mes de noviembre en el Teatret del Serrallo

La alta mortalidad materna, los matrimonios infantiles, los abortos selectivos, la violencia de género y la falta de acceso a la sanidad y la educación son sólo un ejemplo de por qué la India es el cuarto país del mundo más peligroso para ser mujer.

La fundación trabaja desde hace 50 años en los estados de Andhra Pradesh y Telangana en el empoderamiento de las mujeres. De hecho, en la exposición las protagonistas son siete mujeres que con su apoyo han roto con las estructuras sociales que las oprimen, consiguiendo un futuro mejor para ellas y sus familias.

Hemavathi, madre de cinco hijos, está construyendo junto a su familia, los vecinos y miembros de la asociación su propia casa.

Además de la pequeña Likita, en la muestra se cuenta, en imágenes, cómo es la vida, por ejemplo, de Hemavathi, que tiene cinco hijos y está construyendo su casa con la ayuda de sus vecinos y con miembros de la fundación.

O de Yellama, a quien tres años después de casarse su marido ‘retornó’ a casa de su familia debido a que no podía trabajar por su discapacidad. Yellama, que cuida de su madre enferma, trabaja elaborando productos de yute que se venden  en los circuitos de comercio justo a través de la fundación.

Negamma se casó cuando tenía 15 años y es madre de 4 hijos. Gracias a la formación recibida por la fundación es trabajadora sanitaria rural.

Tener un trabajo remunerado no sólo le garantiza una estabilidad económica y autonomía, sino que ha recuperado el respeto dentro de su comunidad y su propia autoestima.

Y la de Nagamma, madre de cuatro hijos que no sabe leer ni escribir, pero en la entrada de su casa puede verse un cartel que dice «Aprende el alfabeto y cambiará tu vida».

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