Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Multa de 200 ==euro== y 4 puntos menos por aparcar en el cole para dejar a su hija

El castigo llega a pesar de que el conductor se quedó en el vehículo mientras su mujer llevaba a la niña para moverse si molestaba
Whatsapp
La política de la Guàrdia Urbana es de cierta permisividad a la hora de entrada a los colegios, como se aprecia en esta foto de la calle Estanislau Figueras, donde se hallan las Carmelitas. Foto: Lluís Milián

La política de la Guàrdia Urbana es de cierta permisividad a la hora de entrada a los colegios, como se aprecia en esta foto de la calle Estanislau Figueras, donde se hallan las Carmelitas. Foto: Lluís Milián

«Eran las nueve de la mañana del 1 de octubre. Como cada día, llevé a mi hija al colegio Cèsar August y, mientras mi mujer la acompañaba hasta la entrada –una tarea que apenas se lleva unos pocos segundos–, estacioné en la plaza Joan Baptista Plana, permaneciendo en el interior del coche con el motor encendido, preparado por si molestaba a alguien y tenía que moverme. De repente, sentí unos golpes en el cristal trasero del vehículo. Era un agente de la Guàrdia Urbana que, sin ningún tipo de presentación y de malos modos –no hubo ni unos buenos días, ni un por favor...–, me dijo: ‘Fuera de aquí, no puede aparcar. A circular’. Le comenté que esperase a que llegara mi mujer –yo ya le venía venir hacia el coche– y que enseguida me iría, como efectivamente hice unos segundos después».

Esta historia no habría tenido mayor importancia si no hubiera sido porque un mes después este padre recibió una notificación de una multa de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del carnet de conducir. «Lo considero del todo injusto, una arbitrariedad, además de una sanción que no tiene proporcionalidad con la supuesta infracción. Ni que hubiera conducido borracho y provocado un accidente», dice muy indignado este señor, que se queja además de que «antes podías entrar en el parking del Parc del Francolí, pero es que ahora es de pago, y no considero justo tener que pagar por parar unos segundos a dejar a tu hija en la puerta de la escuela».

El multado añade que «hablé con el director del colegio y me dijo que normalmente se permite estacionar hasta por diez minutos para llevar a los niños hasta el colegio».

En efecto, la Guàrdia Urbana tiene una política de permisividad hacia los padres que llevan a sus hijos al colegio y les permite estacionarse en lugares donde normalmente está prohibido hacerlo durante 15 minutos antes de la entrada y salida y durante 15 minutos después para favorecer la maniobra de recogerlos y montarles en el coche. Se trata de una práctica fácilmente comprobable cualquier día por ejemplo en la calle Estanislau Figueras, donde están las Carmelitas, o incluso en la propia Rambla Nova, donde se halla el colegio de las Teresianas. «¿Y por qué allí lo permiten y en el Cèsar August no?», se pregunta este hombre.

La concejal de Mobilitat del Ayuntamiento de Tarragona, Begoña Floria, confirma que «como criterio general, sí que hay una cierta permisividad para aparcar a las puertas de los colegios a las horas de entrada y salida de los niños, siempre y cuando no se produzca una obstaculización del tráfico, se impida el paso del autobús o se ponga en peligro la seguridad de los viandantes».

La edil apunta que ?«si un agente le dijo que circulara, imagino que tendría sus razones para ello. De todas formas, y como desconozco el caso concreto, le recomiendo a este señor que presente un recurso de forma que se pueda valorar la situación y ver lo que ha pasado», concluye Floria.

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También