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Música hecha con láser en L'Hospitalet de l'Infant

Iván y Valen forman el dúo The Wardenclyffe. Tocan con láser, se inspiran en Tesla y hasta filtran a Beethoven por la electrónica

Raúl Cosano

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Valen e Iván, en plena sesión de estudio, con el arpa láser construida por ellos mismos.  Foto: DT

Valen e Iván, en plena sesión de estudio, con el arpa láser construida por ellos mismos. Foto: DT

Se fijaron en un fragmento de Ludwig van Beethoven, lo armonizaron con instrumentos electrónicos, le aliñaron un extraño violín distorsionado y el resultado fue una secuencia de The Wardenclyffe, el dúo musical de L’Hospitalet de l’Infant. No por nada Iván Oechsle, después de formarse toda la vida en el rigor purista de la música clásica y terminar los estudios de piano, se enfrascó en la aventura electrónica. 

«Cuando acabé la carrera de piano vi que era el momento de apostar por mis inquietudes, por los gustos que yo había tenido». Se juntó con Valen Haralambidis, otro talento del loop y del beat y de paso el ideólogo de la dupla que factura un batido de synths ochenteros, sonidos arpegiados, múltiples secuenciadores y contundentes bases rítmicas, a veces más oscuras, a veces más pop y en otras ocasiones puro dance. 

«Queríamos reivindicar que la música electrónica debería tocarse en vivo. Está bien que los dj’s la pinchen pero nosotros queríamos actuar en directo y eso se ve mucho en el live. No es únicamente darle a un botón, sino que la música la tocamos nosotros, aunque sea electrónica», cuenta Iván, que es profesor de música en L’Hospitalet de l’Infant. 

Por eso están a caballo entre una banda y un dj y por eso despliegan sobre el escenario una espectacular y efectista puesta en escena: van uniformados de blanco y aparecen envueltos de sintetizadores: el launchpad –una especie de tablero musical–, el set de luces y los teclados, a veces un Vocoder, además de una de las joyas de la corona, el LaserHarp, un arpa láser popularizada en su día por el francés Jean-Michel Jarre en sus multitudinarios recitales y diseñado por ambos: «Hace unos años me empecé a interesar en la composición de instrumentos y estudié dos postgrados en los que aprendí a hacer y utilizar herramientas para crear». 

Los haces de luz verde
Los dos músicos crearon ese instrumento que capta la curiosidad y los flashes de las cámaras en los conciertos cada vez que lo ponen en marcha. El LaserHarp es un conjunto de haces verdes proyectados hacia el techo. «Tú pones la mano sobre uno de los rayos y emite el sonido que le programes, incluso a veces varios. Puedes hacer lo que quieras con él, incluso pulsar para que se apague un interruptor», indica Iván.  

Él, también ducho en dispositivos como la Reactable –una mesa electrónica colaborativa–, se define como «más músico que informático», algo no siempre habitual en el género. «¿De qué me sirve toda la formación clásica? La carrera de piano se basa en tocar, tocar y tocar, no hay nada de creatividad ni de composición. Al menos lo que aprendí me sirve para ser consciente de lo que hago. Lo que compongo está hecho desde el conocimiento, no hay nada de casualidad», indica Iván.  

La coctelera suena a artistas de referencia como Digitalism, Tiga, Soulwax o Mendetz, pero el universo remite incluso hasta Nikola Tesla, el célebre inventor y físico. Ahí el responsable de esa filia es Valen. «Mi único ídolo no ha sido musical. Pero descubrí a Tesla hace 15 años y me lo tomé muy en serio. Me sedujo ese aura de inventor infravalorado, a la sombra de todo el mundo, que acabó prácticamente como un mendigo y murió solo en una habitación de hotel, y arruinado».

La torre de Tesla
De hecho, la legendaria Torre Wardenclyffe (o Torre Tesla), una pionera antena de telecomunicaciones inalámbricas y a la postre el proyecto más ambicioso –y luego inconcluso– de Tesla, es el símbolo del grupo, y a la vez su nombre. «Mucha gente no sabe, por ejemplo, que cuando Marconi envió la primera señal de radio transatlántica estaba utilizando 17 patentes de Tesla», dice Valen. 

Si Iván aporta el academicismo, Valen adjunta la larguísima experiencia en bandas de todo tipo, y sus conocimientos minuciosos en producción musical. «Soy básicamente autodidacta», confiesa. 

Por su cuenta se ha convertido en multiinstrumentista, vocalista y también en un fetichista de los objetos musicales. Ambos pueden andar detrás de un sintetizador vintage que sólo está en Italia y comprarlo allí o pueden pasarse toda una tarde en el estudio empastando lo analógico con lo digital. «Se trata de no parar de jugar con todos los cacharros que tenemos», dicen.

En esa constante búsqueda, han llegado a crear una canción en 24 horas, partiendo de cero. Se trata del tema 'AmPm', cuyo proceso de elaboración se puede ver –acelerado a cámara rápida– en youtube a modo de making off. 

«Cada canción es un mundo», tercian. El trabajo no difiere, a veces, de lo que pueda hacer un grupo de rock a la usanza en un garaje. «A veces arrancamos con una idea. Cada uno se la lleva a casa y creamos a partir de ahí. Luego volvemos al estudio, comparamos y vemos con qué nos podemos quedar», relatan. 

También trasladan su set al directo (pasaron por el programa 'GotTalent') en festivales o salas, buscando siempre incendiar la pista de baile con esa impactante parafernalia de aparejos. Con este bagaje, han alumbrado dos discos hasta la fecha, 'Electricity' (2014) y 'Enigma' (2018).
Hoy domingo estrenarán en las redes el videoclip de la canción de su último trabajo 'MS Coil', realizado por el director tarraconense David Aymerich. Mientras tanto, esta Torre de Tesla de L’Hospitalet de l’Infant ya piensa en alumbrar nuevo material. 

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