Más de Tarragona

Nadal niega que su rechazo al pacto entre ERC y CUP sea por la Budellera y Mas d’en Sorder

En Comú Podem ratifica el veto a Junts y anuncia que «negociará» ampliar el ejecutivo con las cupaires. Los postconvergentes justifican su negativa «al no poder incidir» en el acuerdo

Octavi Saumell

Whatsapp
Imagen de la asamblea de Podem y Comuns que ayer se llevó a cabo en la Sala Tótem Cafè de la Rambla Vella. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de la asamblea de Podem y Comuns que ayer se llevó a cabo en la Sala Tótem Cafè de la Rambla Vella. FOTO: ALBA MARINÉ

Junts per Tarragona niega discrepancias en materia urbanística con el alcalde Pau Ricomà y asegura que ha rechazado formar parte del gobierno municipal «al no poder incidir» en nada en el acuerdo que la pasada semana sellaron Esquerra Republicana y la CUP, y que se anunció el pasado sábado. Así de claro se mostró ayer el portavoz de los postconvergentes, Dídac Nadal, quien especificó ante los medios de comunicación que el «no» de su formación se debe «al enfoque y a la calendarización de 10 ó 15 materias» que forman parte del pacto que ya han avalado las militancias de ERC y de las cupaires, y que ahora está a expensas de recibir el OK de los asociados de En Comú Podem, que ayer ratificaron en asamblea por unanimidad su veto a los de Carles Puigdemont y abrieron la puerta a negociar con las anticapitalistas.

Visiblemente molesto en una comparencia en solitario sin las otras dos concejales del grupo municipal de Junts –Cristina Guzman y Elvira Vidal–, Nadal reconoció que el pasado jueves pidió a Esquerra y CUP «ganar tiempo» para que su grupo «pudiera ser un poco incisivo» en la agenda política que el pacto prevé ejecutar en la segunda parte del presente mandato municipal, hasta 2023. «Hemos mantenido conversaciones con Esquerra desde hace tiempo, pero cuando se ha concretado la hoja de ruta y el calendario, hemos considerado que no podíamos incidir, por lo que lo más honesto es quedarnos en la oposición», detalló ayer Nadal.

Pese a que fuentes conocedoras de la negociación indicaron el pasado fin de semana que Nadal había querido «descafeinar» la propuesta para un «urbanismo sostenible y cohesionado», el líder de Junts se muestra contundente al descartar que las desavenencias con Esquerra y CUP sean por la definición del nuevo POUM. «La Budellera, por ejemplo, ha sido anulada por una sentencia del Tribunal Supremo y, además, el propio gobierno municipal ya ha dicho que apuesta por reordenarla hacia el cierre del acceso a la A7», indicó el líder juntaire, quien detalló que, por lo que se refiere a Mas d’en Sorder, «no se puede descartar una figura urbanística si queremos que esta que sea pública».

«Instrucciones de los partidos»

Más allá de la planificación urbanística, el portavoz de Junts per Tarragona pone de relieve que la agenda dibujada en otras materias han sido las que le han llevado a romper las conversaciones. «Hay cuestiones como la limpieza, el agua, las políticas de servicios sociales o la falta de un plan de reactivación comercial» que, según él, han pesado más.

Pese a ello, Nadal seguirá presidiendo Espimsa y afirma que su formación «seguirá al lado del gobierno de Ricomà», si bien el portavoz de Junts disparó contra En Comú Podem por «seguir las instrucciones de partido», y lamentó que «la política local esté en manos de los partidos y no de las personas», a la vez que acusó a la coalición progresista de ser «beligerante» a raíz de las indicaciones de las direcciones nacionales de Podem y Catalunya en Comú.

ECP abre la puerta a la CUP

Paralelamente, ayer Podem y Tarragona en Comú ratificaron por unanimidad el veto a cualquier acuerdo de gobierno con Junts per Tarragona y abrieron la puerta, también por consenso, a abordar en los próximos días una posible ampliación del ejecutivo de la Plaça de la Font con la CUP, un hecho que permitiría que el gabinete municipal pase de los actuales nueve integrantes a once.

Tras un encuentro con los asociados, la coalición progresista avaló la postura de las direcciones nacionales de rechazar cualquier pacto con los de Nadal, y ahora exigen a Esquerra Republicana que descarte la incorporación de Junts en lo que queda de mandato. «Comunicamos formalmente a ERC que, en el caso de que se inicien unas nuevas negociaciones con Junts per Tarragona con el objetivo de incorporarlo al gobierno, rompería unilateralmente el acuerdo firmado en 2019 y lo dejaría sin efecto», afirmó ayer la portavoz de la coalición, Carla Aguilar-Cunill, quien comunicó que las dos formaciones que integran la coalición «han rechazado la ampliación por la derecha con Junts».

Asimismo, Aguilar puso de manifiesto que la militancia de ECP «refrenda por unanimidad» la opción de incorporar al ejecutivo a las dos concejales de la CUP, Eva Miguel e Inés Solé. «Estudiaremos el acuerdo programático como un punto de partida para un pacto que implique consensos para reforzar la gobernabilidad por la izquierda», señaló Aguilar tras la asamblea en el Tótem Cafè.

En este sentido, la portavoz cupaire – Eva Miguel– pidió ayer a En Comú Podem que, una vez abierta la puerta para negociar, «no dilate en el tiempo» las conversaciones internas, ya que «hay mucho trabajo por hacer y ya estamos a la mitad del mandato». La representante de la CUP enfatizó en una entrevista en Tarragona Ràdio que los Comuns «ya conocen gran parte del contenido del acuerdo con ERC desde el inicio del mandato», porque «lo que hemos hecho ahora es actualizarlo».

Temas

Comentarios

Lea También