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Naves industriales que viven entre escombros y sofás

Los empresarios piden más vigilancia y limpieza en el recinto. El Ayuntamiento asegura que la mayoría de los terrenos donde hay residuos son de propiedad privada

Carla Pomerol

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Anna Maria, Teresa y Àngels señalan uno de los vertederos ilegales ubicados en el Camí Vell de Salou, el pasado miércoles por la mañana.  FOTO: Alba Mariné

Anna Maria, Teresa y Àngels señalan uno de los vertederos ilegales ubicados en el Camí Vell de Salou, el pasado miércoles por la mañana. FOTO: Alba Mariné

Neveras, sofás de todos los colores y gustos, coches desguazados, baldosas, cartones y hasta carritos de la compra. Todo esto es lo que uno se puede encontrar paseando por el polígono Francolí. «Imagina lo que deben decir los proveedores cuando vienen a recoger pedidos a nuestra nave», comenta Anna Maria Barbadillo, propietaria de la empresa Tarraco Fluids, ubicada en el polígono, concretamente en el Camí Vell de Salou. Los empresarios denuncian una situación que sufren desde hace más de cinco años. Piden a la administración que se pongan en marcha medidas que permitan vigilar la entrada de voluminosos y de escombros en el recinto. Además, aseguran sentirse descuidados. «Nosotros pagamos nuestros impuestos. También tenemos derecho a que nos limpien las calles», asegura Àngels, quien cuenta con una empresa de cinturones de piel. 

Quien también sufre la problemática en primera persona es Teresa, propietaria del mítico restaurante Ferromar. Ella es la encargada de hacer fotos de las montañas de escombros que se forman y enviarlas al Ayuntamiento. El modus operandi siempre es el mismo. Los empresarios llaman a la administración alertando del problema. Al cabo de dos meses, un camión viene a recoger la basura y, al día siguiente, los voluminosos vuelven a aparecer. Y así es desde hace unos cinco años. «Es un bucle que nunca acaba», asegura Teresa, quien tiene el restaurante al lado de un vertedero improvisado. 

Patricio es uno de los más afectados. Él no es empresario, es vecino. Vive en el polígono desde hace muchos años. Los voluminosos y la porquería se acumula al lado de su casa, lo que ha provocado que el muro de su jardín acabara cediendo. «Tengo la pared totalmente rota, porque los escombros se apoyan en mi casa. No hay derecho», explica Patricio, quien añade que «he visto furgonetas blancas, sin rotulación de ninguna empresa, que vienen hasta aquí un sábado o un domingo, lo descarga todo y se larga. Y allí se queda durante meses y meses». Este vecino asegura que «una o dos veces al año vienen a recogerlo. Queda limpio hasta al cabo de unos días». Las plagas de insectos y de roedores son muy habituales. 

Sofás, acumulación de madera, plásticos y hasta un carrito de la compra. Esta es la imagen de la entrada de las naves. FOTO: Alba Mariné

Desde hace unas semanas, en el polígono también se ha detectado un aumento de montañas de cartones. «Antes lo pasaban a recoger, ahora tenemos que ir al Ayuntamiento a pedir la autorización para dejarlo en un punto de reciclaje en Campclar», asegura Barbadillo. Pero hay empresarios que pasan de la normativa y deciden dejar los cartones en medio de la carretera. «Nos sentimos abandonados, como si no existiéramos para ellos. El Ayuntamiento debe saber que nosotros también pagamos impuestos y, por lo tanto, también tenemos derecho a tener limpias nuestras calles», se queja Barbadillo, quien añade que «nunca vemos a nadie trabajando por aquí».

La mayoría en terrenos privados

Ayer por la mañana, un camión de FCC pasó por el polígono Francolí y limpió uno de los vertederos del Camí Vell de Salou. «Los servicios de limpieza actúan cuando tienen conocimiento de los hechos y disponen de los recursos necesarios», aseguran fuentes municipales, quienes añaden que la mayoría de terrenos donde hay voluminosos y escombros pertenecen a particulares y, por lo tanto, «el mantenimiento del espacio corresponde a los propietarios». El consistorio cree que la proliferación de estos vertederos se debe, en parte, a las medidas puestas en marcha en los últimos tiempos para combatir las montañas de escombros del PP9, donde se han instalado bolardos de hormigón para evitar el paso de los vehículos. Sin ir más lejos, esta misma semana, el Ayuntamiento ha abierto tres expedientes sancionadores: uno en el polígono Francolí y otros dos en el de Riuclar.

Según fuentes municipales, el servicio de recogida de residuos en el polígono Francolí se realiza, puerta a puerta, tres días por semana. Respecto al servicio de limpieza, se realiza una vez a la semana, tanto en los viales  como en las aceras. Además, periódicamente se lleva a cabo una limpieza general, que incluye retirada de residuos y manguerazos. La última, se hizo hace dos meses.

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