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Nervios y optimismo en el primer día de selectividad

Educación. Un total de 497 alumnos tarraconenses se enfrentan hasta el jueves a la segunda convocatoria de les PAU

GERARD CAÑELLAS

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Los estudiantes tarraconenses antes de el primer examen de la segunda convocatoria de las PAU en el Campus Catalunya. FOTO: FABIÁN ACIDRES.

Los estudiantes tarraconenses antes de el primer examen de la segunda convocatoria de las PAU en el Campus Catalunya. FOTO: FABIÁN ACIDRES.

Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona a las 10.15 horas. Decenas de alumnos ya han salido de las aulas después de enfrentarse al primer examen de esta segunda convocatoria de la Prova d’Accés a la Universitat (PAU) de 2021, el de Lengua Castellana. Por lo que comentan los jóvenes en varios corrillos a lo largo de la Avinguda Catalunya y porque muchos de ellos ni siquiera habían necesitado los 90 minutos de los que disponían, ha sido una prueba sencilla. Los que hemos hecho la selectividad sabemos que empezar con buen pie siempre es bueno. Aplaca los nervios y te llena de cierto optimismo que es de gran ayuda de cara a las siguientes batallas.

Los exámenes de septiembre de la selectividad han empezado este martes en Catalunya, siguen mañana y terminan el jueves. En total, 5.121 alumnos catalanes se han matriculado para esta convocatoria extraordinaria que sirve para que aquellos que suspendieron alguna asignatura en Bachillerato tengan otra oportunidad para acceder a los estudios universitarios y para que los que hicieron la selectividad en junio y no se conformaron con el resultado puedan mejorar su nota final. De estos, 497 lo han hecho en la provincia de Tarragona, que cuenta con dos tribunales en la URV, en el Campus Catalunya y en el Campus Sescelades.

Mateu Tost y Daniel Quesada son dos jóvenes del Institut Fontanelles de les Borges del Camp que, junto a Jordi Tarrés, del Sant Pau Apòstol de Tarragona, comentan como les había ido la primera prueba de las PAU en la plaza principal del Campus Catalunya. Los tres se han presentado a esta convocatoria porque suspendieron alguna asignatura durante el curso que tuvieron que recuperar. Tanto Tost como Mateu aseguran que el examen de castellano «ha sido fácil y, aunque a veces dudas, estamos satisfechos de como nos ha ido, ya que lo habíamos machacado mucho en clase» y Tarrés añade que incluso «ha sido mucho más fácil que los que hemos practicado en el instituto». Los dos de les Borges se preparan ya en este mismo momento para el examen de Matemáticas del Bachillerato Social y el tarraconense para la prueba de Física.

A pocos metros se encontra Laura Pons y Júlia Sabaté, del Institut Narcís Oller de Valls, que comparaban sus respuestas en el examen y estaban contentas porque coincidían. Ambas ya se habían presentado a la convocatoria de junio y ahora quieren mejorar el 11 y el 10, respectivamente, que habían sacado en el primer intento. Pons quiere estudiar algún grado relacionado con las Ciencias de la Salud, Medicina o Biomedicina y Sabaté, Enfermería, carreras por las que se requieren notas altas. «En la opción B del examen nos han preguntado la retórica, los pares mínimos y comprensión lectora y escrita sobre la covid-19, entre otras cosas, y la verdad es que ha sido bastante más fácil que el de junio», aseguran las dos chicas. Aunque, entre risas, reconocen que no se han pasado todo el verano estudiando, sino que han repasado el temario durante estas dos últimas semanas, se muestran optimistas de cara a conseguir aumentar la nota final. «Dependerá de los exámenes específicos, que ponderan, y el de Historia, que es el más ‘tocho’», comentan.

Por su lado, Carla Meix, del Institut Sagrat Cor del Vendrell, bajaba las escaleras del edificio principal del Campus Catalunya pensando en las respuestas que había escrito en el papel. «Me ha ido bien, era difícil pero he escogido la opción A, que creo que era la más sencilla de las dos», señala la joven, que ha ido a esta segunda convocatoria porque durante el curso suspendió Historia. Meix cuenta que su primera opción para los estudios universitarios era Enfermería, pero lamenta que ya no quedan plazas. «Durante este año estudiaré un grado superior de Educación Infantil porque quiero dedicarme a la enfermería pediátrica», explica, y añade que «creo que me irá bien la selectividad, he estudiado bastante y he comenzado bien con la prueba de castellano».

Finalmente, Mohamed Nia, del Institut Baix Penedès, también del Vendrell, ya se presentó en junio pero aseguraba que no le fue muy bien y se presenta ahora para sacar una nota más alta. Su idea era estudiar Psicología, pero lamenta que piden notas muy altas, un 9,7 en la Universitat de Barcelona y un 9,4 en la URV. Aunque «un poco nervioso», Nia está esperanzado de sacar buenas notas después de haber estudiado todo el mes de agosto.

Con todo, el coordinador de las PAU en la URV, Antonio García, celebra que la organización de las pruebas es «pan comido» en relación a las de junio, ya que se ha presentado un 10% de los alumnos respecto a hace tres meses. En relación a las medidas para evitar el contagio de covid-19, García señala que hay muy pocos alumnos por aula, con distancias de seguridad y mascarilla, y que dejan una hora y media entre exámenes (de 9 a 10.30, de 12 a 13.30 y de 15 a 16.30 horas), para evitar posibles aglomeraciones de los alumnos en los accesos a las aulas.

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