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‘Ningú és un zombi’, un musical contra el acoso escolar

Adaptación. El escritor reusense Jordi Folck ha adaptado la novela juvenil sobre el ‘bullying’ que publicó hace tres años 

Sílvia Fornós

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Mariona Ginès es Susan, Adriano Ardila es Ningú y Eleazar Masdeu es Algú. Fotos: cedidas

Mariona Ginès es Susan, Adriano Ardila es Ningú y Eleazar Masdeu es Algú. Fotos: cedidas

A medio camino entre el teatro, el cine y el mundo de los títeres. Con un pie en el mundo de los vivos y otro en el mundo de los muertos. Esta es la carta de presentación del musical Ningú és un zombi, una adaptación que el dramaturgo y escritor reusense Jordi Folck ha hecho del libro que él mismo publicó en 2014, y que le mereció ser el ganador de la duodécima edición del premio Barcanova de Literatura Infantil 2013.
En esa época, el escritor reconocía que «la novela acaba siendo triste y dura. Es un alegato muy poderoso contra la intolerancia, las diferencias de ideas y de clases sociales, en un tiempo de hermanamiento y de globalización». Un mensaje que cobra más fuerza con la adaptación del libro a musical. 

«Deseo que la gente disfrute cuando vea esta gran producción, pero también que salga del teatro con la conciencia removida por llevar a escena un tema tan delicado como es el bullying», explica el escritor. Jordi Folck empezó en marzo de este año a trabajar con la compañía Teatro Calánime, Folckantastic’s y la editorial Barcanova para poder estrenar el musical mañana, a las 18.30 horas, en el Teatre Bartrina de Reus.

La historia

Waldermar Ics llega de Polonia, con diez años, a una escuela catalana, y pronto sus compañeros de colegio se dan cuenta de que el chico no es como ellos. Cuando busca la amistad y el afecto obtiene menosprecio, especialmente de un compañero (sin nombre) que comprenderá, demasiado tarde, que la amistad verdadera no entiende de diferencias sociales o culturales.
La novela juvenil Ningú és un zombi se ha ganado el afecto del público infantil y juvenil, en parte porque cada año más de un centenar de escuelas tienen el libro como lectura obligatoria.

«La obra es una declaración a favor de la solidaridad, la paz y la lealtad, y donde las diferencias nos hacen importantes y únicos. Todos, como el protagonista del libro, nos hemos sentido zombis alguna vez en la vida», destaca Folck. Explica que «en el musical el tema del bullying es mucho más real que en el libro. En una página puedes escribir un silencio o describir una mirada, pero ver encima del escenario como un compañero empuja a otro, o se ríen de él, es más impactante», asegura el dramaturgo reusense. 

El director del musical es Joan Rigat. Explica que «la historia del monstruo bueno, noble, honesto y sensible contada por el escritor reusense Jordi Folck en su novela Ningú és un zombi, recomendada como lectura obligatoria en muchos centros educativos, era un toque de alerta sobre el valor de la amistad, la diferencia, la generosidad, la solidaridad... Una reflexión penetrante sobre la importancia de saber querer a los otros por encima del color, las ideas, la procedencia, la lengua, las particularidades físicas…»

El reparto está formado por los actores Mariona Ginès, Adriano Ardila, Roger Torns, Lidia Ibáñez, Eleazar Masdeu, Malcolm McCarthy, Ferran Enfadaque y Enric López que, bajo la dirección de Joan Rigat, son los encargados de dar vida a los protagonistas de este espectáculo familiar. Jordi Folck detalla que la escenificación del musical transcurre entre dos ámbitos, por un lado la escuela y por otro la enorme casa de indianos donde vive la familia de Ningú, y que representa el mundo de los zombis. Los intérpretes también comparten escenario con tres títeres gigantes y cuya voz es la de las conocidas actrices Lloll Bertran, Mont Plans y Mercè Comes. Al respecto Joan Rigat resalta que «el formato de musical, con aquella explosiva alegría de vivir que lo caracteriza, era el que mejor se adaptaba a una fábula agridulce: así lo entendió el autor y dramaturgo y así lo vi a la hora de construir, desde mi todavía niñez consciente, un espectáculo que no dejará indiferente a nadie, desde la fortuna de contar con un equipo extraordinario».

El compositor Guillem Galofré, la actriz Mercè Comes, el escritor Jordi Folck y las actrices Mont Plans y Loll Bertran. FOTO: cedida


Música y homenajes
Un zombi!, un ningú!, un no res!, un sonat!; Un baliga balaga!; Poca pena, tros de soca!; ¿I què hi fas aquí? Vull que marxis lluny... Así empieza la primera estrofa de la canción Algú. La banda sonora del musical está formada por 10 canciones, escritas de puño y letra por Jordi Folck, mientras que la música es original de Havard Enstad (pianista, violonchelista y compositor noruego) y Guillem Galofré (productor y compositor). «La música, igual que en el libro donde se incluyen dos canciones, es una parte fundamental de la puesta en escena, y que a su vez recuerda a las películas de Tim Burton», detalla Folck. 

Además, cabe destacar que el musical Ningú és un zombi es al mismo tiempo un conjunto de homenajes, de referencias al mundo de la literatura (se menciona a Allain Quatermain, Julio Verne, Orzowei y otros héroes de la literatura de siempre); el cine (El Ball dels Vampirs de Roman Polansky, Frankenstein); el arte (referencias al Modernismo catalán,  historia de los indianos, y también el ejemplo de casas de indianos locales); y la historia (Fer les Amèriques en el siglo XIX, principales indianos y esclavistas de los siglos XIX y XX). Después de estrenarse en Reus, el musical continuará su gira por otros teatros en Barcelona, l’Hospitalet de l’Infant o Andorra, entre otros. 

El musical Ningú és un zombi quiere convertirse, en palabras del escritor Jordi Folck, en un «toque de atención a la conciencia del espectador. Quise crear una historia intensa, apasionada y llena de referencias cinematográficas y literarias que divirtiese al lector, pero que a la vez le dejase un mal sabor de boca y una pregunta en los labios: «Qué hago yo por aquellos que son diferentes o que, incluso, creemos que no son nadie?».

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