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Niños de sexto descubren el trasplante de Arnau

La madre de este pequeño cuenta la historia de
 su hijo a los alumnos de la Escola Saavedra y les aconseja sobre cómo actuar ante una situación así

CARLA POMEROL

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Ayer, Jorge Twose, técnico del OCATT, dando claves para entender lo qué es un transplante. A un lado de la imagen se encuentra la madre de Arnau, con un jersey a rayas. FOTO: PERE FERRÉ

Ayer, Jorge Twose, técnico del OCATT, dando claves para entender lo qué es un transplante. A un lado de la imagen se encuentra la madre de Arnau, con un jersey a rayas. FOTO: PERE FERRÉ

Arnau cursa P4 en la Escola Saavedra. Es un niño feliz, pero con una historia detrás que no deja a nadie indiferente. Con tan solo 16 meses, sufrió un trasplante de hígado. Los primeros años de vida de este pequeño tarraconense fueron duros e intensos. Pero ahora no hay nada que le diferencie de sus compañeros de clase. Es uno más. Ayer, su madre, Rosanna Martí, contó con pasión la historia a los alumnos de sexto de la Escola Saavedra. Su objetivo es claro. No quiere que ningún niño con una situación vital parecida a la de su hijo viva mal la escolarización, por la falta de sensibilidad de la comunidad educativa.

«Como madre, me siento con la responsabilidad de que Arnau tenga una buena experiencia escolar y de aconsejar al resto de alumnos sobre cómo actuar en caso de que un compañero sufra una operación de estas características y falte a clase», explica Martí, quien ayer acudió al colegio acompañada de dos técnicos de la Organització Catalana de Transplantament (OCATT), Jorge Twose e Imma Ariete.

La historia empezaba así. Arnau necesitaba un hígado. El suyo no funcionaba. La madre no podía dárselo porque pertenece a un grupo sanguíneo distinto al del pequeño. Su padre tampoco, no lo tenía del todo sano. La familia estuvo medio año en lista de espera, con las maletas hechas y el teléfono pegado a la oreja. Y es que, en cualquier momento, les llamarían para decirles que había un hígado disponible y que debía ingresar. Y así fue.

Arnau entró a quirófano a las diez de la noche y no salió hasta las doce del mediodía del día siguiente. Catorce horas de operación. «Una enfermera salía de vez en cuando para informarnos de cómo iba todo. Veíamos a nuestro hijo a través de un cristal», relata Martí. El pequeño pasó una semana en la UCI y otros diez días en planta del Hospital Vall d'Hebron.

La madre de Arnau recuerda de su estancia en el hospital máquinas, medicamentos y sobretodo voluntarios y payasos que ayudaron a pasar los días entre esas cuatro paredes. Los médicos dieron el alta al pequeño la noche de reyes.

Arnau tenía muchas ganas de ir al colegio, pero no lo hizo hasta que cumplió tres años. Desde hace tiempo, toma tres medicamentos. «No es nada comparado con los que se tenía que tomar al salir del hospital», explica Martí. Ahora, el pequeño hace vida normal. Es un niño feliz. «Los compañeros de clase son un elemento muy importante», decía ayer Martí.

Las respuestas de Martí

¿Cómo debe actuar la clase si hay algún compañero que falta por un problema de salud? «Primero de todo, podéis interesaros por él y preguntar a los padres o profesores cómo está. Después, enviarle ánimos. Por ejemplo, a través de un dibujo o de una carta», explicaba Martí. ¿Y cuándo vuelve al colegio? ¿Cómo hay que tratarlo? «Debéis ofrecerle ayuda, pasarle los apuntes y explicar lo que habéis hecho durante todo el tiempo que él ha faltado», comentaba la madre de Arnau.

Objetivo conseguido

Los técnicos de la Organització Catalana de Trasplantament ayudaron a los alumnos de sexto a entender qué eran los transplantes de órganos. Como curiosidad, explicaron que la persona que recibe el órgano y la que lo da, nunca llegan a conocerse. «Pero las familias receptoras podemos enviarles una carta de agradecimiento. Yo lo haré en breve», comentaba Martí. El bebé que dio el hígado a Arnau murió. «Además, este pequeño también donó un riñón a Clara, una niña de Galicia. Ahora, mi hijo y ella son como hermanos», decía Martí.

La historia de esta familia dejó a los alumnos de sexto boquiabiertos, con ganas de saber más sobre el tema. Después de una hora de charla, Rosanna, Twose y Ariete se sintieron satisfechos. ¡Objetivo conseguido!

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