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'No estamos preparados'

La acción 'Banderes al vent' evidencia, según el artista, que 'nos falta madurez para abrir este debate'

Francisco Montoya

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La cobertura de Roger de Llúria, formada con pedazos de banderas españolas. Foto: Nani Blasco

La cobertura de Roger de Llúria, formada con pedazos de banderas españolas. Foto: Nani Blasco

Rostros de extrañeza e incredulidad y en algún caso indignación. Seguramente, de eso se trataba:«El arte contemporáneo es provocación. Provocar que la gente piense. Y ese objetivo se ha conseguido», constataba la concejal de Cultura, Begoña Floria.

La acción artística Banderes al vent, de Àlvar Calvet, no dejó a nadie indiferente. El ejercicio artístico consistía, a grandes rasgos, en cubrir las dos principales estatuas de la Rambla Nova: Roger de Llúria con una funda formada por pedazos de banderas españolas;y Els Despullats, con una funda formada por retales de banderas estelades.

Un diálogo de banderas de mucha actualidad que, como era de esperar, llamó la atención del viandante y dejó atónito a más de uno. No es que la acción fuese secreta, porque se había anunciado públicamente, pero a muchos les cogió de improviso.

El primero en quedar cubierto, antes de las 9 de la mañana, fue Roger de Llúria, mientras que Els Despullats fueron adornados cerca de las 11. El dispositivo era aparatoso:una grúa para alcanzar la altura necesaria para depositar las fundas y diversos fotógrafos –que formaban parte del equipo de Calvet– rodeando la escena. Su papel no era meramente testimonial:la de ayer era sólo una fase de la acción, que culminará con una exposición sobre este montaje efímero. La muestra, que podrá visitarse en septiembre (del 8 al 30 en el Tinglado 2 del Moll de Costa), se nutrirá de las imágenes y documentos audiovisuales que pudieron captar ayer esos profesionales.

Reacciones las hubo para todos los gustos. Especialmente la cobertura de Els Despullats, posiblemente por dos razones: por su ubicación más céntrica y, por tanto, expuesta a más miradas; y porque, a tenor de lo que comentaron quienes pudieron ver las dos, la estelada era más reconocible que la rojigualda.

Frente a Els Despullats, la conversación de dos hombres que no parecían conocerse de nada derivó en un debate postelectoral, en el que uno echaba en cara a otro que, a pesar de todo, «a los del PPles seguiréis votando», mientras el otro aclaraba que no era votante popular.

Restos del día anterior

Además, junto a la estatua quedaban todavía los pósters informativos y los ramos de flores depositados la tarde antes en homenaje a los héroes de 1811, y aunque un acto y otro no tuvieran nada que ver, cualquier turista podría haberlo entendido así:«Estos se debieron hacer independentistas por lo de la Guerra del Francès», habría explicado a los suyos a su regreso a casa, confundido por la escena.

«Lo que persigo es que la gente piense. Lo que quiera», explicaba el propio artista en plena acción. «Quiero reflejar el momento que estamos viviendo, en que nos estiramos por aquí, por allá, en que los símbolos se malinterpretan...», añadía, y concluía:«Me he dado cuenta, he asumido a través del proceso, que no estamos preparados para abrir debates de este tipo en la calle. Esto (refiriéndose a la funda)no lo podemos dejar aquí. Ni ésta (la de Els Despullats)ni aquella (la de Roger de Llúria)durarían demasiado puestas. Qué triste que no seamos lo bastante maduros como para afrontar los debates y las reflexiones», lamentaba.

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