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«No hay planeta B», los viernes contra el cambio climático llegan a Tarragona

Unos doscientos jóvenes se reúnen en la Plaza de la Font para pedir justicia climática en el marco de una protesta que se ha hecho global 

N. Muñoz

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La mayoría de los jóvenes y adolescentes que acudieron ayer a  la manifestación se enteraron de la convocatoria a través de las redes sociales.  FOTO: Pere Ferré

La mayoría de los jóvenes y adolescentes que acudieron ayer a la manifestación se enteraron de la convocatoria a través de las redes sociales. FOTO: Pere Ferré

«Tengo 17 años, debería estar en clase, pero estoy aquí afuera luchando para intentar arreglar lo que otros habéis empezado», así reza la pancarta de Lorena, una joven de Reus que ha venido a Tarragona expresamente a manifestarse contra el cambio climático en el marco del movimiento global ‘Fridays for Future’ (viernes por el futuro).

Y no fue la única que faltó, al menos durante unas horas a clase para venir a la concentración «No tiene sentido ir a clase si no va a haber futuro», comentaba un grupo de adolescentes de Altafulla.

Hubo quienes lo tenían más fácil para llegar en grupo como los alumnos de los Institutos Martí i Franquès y el Tarragona, mientras que otros venían por puro empeño particular. Es el caso de Alessia, una joven de Mont Roig que al final se vino acompañada por su madre.

Aunque tal vez el más joven de los manifestantes fuera Alex, un niño de seis años que hizo huelga y vino, con su madre y con una pancarta en la que podía leerse: «Los dinosaurios también pensaban que les quedaba tiempo».

Una de las peculiaridades de la concentración es que se gestó en  un par de días. Si bien es cierto que había protestas anunciadas en medio mundo, a quien se le ocurrió montar la convocatoria fue a Eduard Pérez, un joven de 17 años de Tarragona, voluntario de Greenpeace, y su grupo de amigos.

La mayoría de los asistentes se habían enterado por las redes sociales (@f4f_tarragona), en especial en Instagram. Conversando con ellos la mayoría tenía una idea muy formada sobre el motivo de la protesta.

Tiraron de ingenio en las pancartas: «Si los árboles dieran WiFi, los plantaríamos como locos, lástima que sólo produzcan el oxígeno que respiramos»; «La Tierra no está muriendo, está siendo asesinada»; «Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado te darás cuenta de que no puedes comer dinero». Y de humor: como el cartel de una joven que decía, en inglés, que «Este planeta se está poniendo más caliente que mi novio imaginario».

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