«No hemos vaciado las UCI y ya vuelven a llenarse»

El mes de enero se prevé «muy complicado», según augura Descarrega, quien apela a la responsabilidad individual para minimizar la transmisión de virus durante esta noche de Fin de Año

CARLA POMEROL

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El gerente de la Regió Sanitària Camp de Tarragona, Ramon Descarrega, ayer en la sede de Salut en Tarragona, ubicada en la calle Reina Maria Cristina. FOTO: ALBA MARINÉ

El gerente de la Regió Sanitària Camp de Tarragona, Ramon Descarrega, ayer en la sede de Salut en Tarragona, ubicada en la calle Reina Maria Cristina. FOTO: ALBA MARINÉ

La llegada de las vacunas, el equilibrio entre la economía y la salud, las UCI tensionadas y un fin de año que da la bienvenida a la tercera oleada del virus. El gerente de la Regió Sanitària Camp de Tarragona, Ramon Descarrega, habla de todo ello con el Diari. Se trata del máximo responsable del Departament de Salut en tierras tarraconenses.

¿Por que no se endurecen las medidas si los contagios no dejan de aumentar?

El equilibrio no es fácil. Por un lado están las restricciones que dan respuesta al impacto de transmisión de la Covid-19. Pero también hay que tener en cuenta el impacto económico que estas pueden tener. De todas maneras, la ciudadanía sabe de sobras cuáles son las claves para evitar los contagios. El problema es que hay quienes solo piensan en cómo saltarse las medidas.

¿Por lo tanto, las autoridades confían en la responsabilidad individual para reducir la transmisión del virus?

No tenemos más remedio que confiar en las personas. De hecho, es esta responsabilidad individual la que nos debe llevar a salir de esta situación. Sí que es cierto que existe un porcentaje pequeño que entiende la responsabilidad de otra manera distinta, lo que afecta directamente a la transmisión. Por eso debemos encontrar la medida más justa, para que no acaben pagando justos por pecadores, que se dice. Si a pesar de todo, no se consigue el objetivo, deberemos tomar decisiones. El panorama está abierto en función de la evolución de los datos.

Por primera vez, las autoridades reconocen que hay otros factores importantes, como por ejemplo el económico, a parte de la salud pública.

No se trata de una cosa o la otra. La economía también afecta indirectamente a la salud de la población. Dejando a un lado la lucha contra la Covid-19, también queremos evitar ciudadanos con depresión, con una problemática social complicada, que no tengan dinero ni para comprar medicinas. Si no hay recursos suficientes para dar ayudas directas y evitar cierres de negocios, debemos buscar el equilibrio. Ya lo hemos reconocido todos. No obstante, algunos países más ricos tampoco registran mejores resultados. Esto demuestra que la responsabilidad individual es siempre muy importante.

Los epidemiológicos tachan de insuficientes las medidas para esta noche.

Los entiendo perfectamente. Cada uno hace su trabajo. Tal como dijo la consellera Alba Vergés, desde Salut nos hubiera gustado llevar a cabo restricciones más severas, como limitar al máximo la interacción social y la movilidad. Pero insisto en qué debemos buscar el equilibrio y pensar en la doble situación.

El ‘Diari’ es su altavoz. ¿Qué debemos hacer esta noche?

Lo más importante es evitar la interacción con burbujas de convivencia distintas. Esta es la clave, sobre todo entre los jóvenes. Sabemos que cuando se mezclan personas de distintas burbujas es cuando se produce la diseminación del virus. Quizás la persona joven que asiste a una fiesta, pase la Covid-19 sin pena ni gloria. Pero si contagia a sus abuelos y tíos, la cosa puede complicarse. Estas cadenas de transmisión son difíciles de seguir.

¿En qué situación se encuentran los hospitales tarraconenses?

Complicada, muy complicada. Y la cosa va en aumento. Los ingresos en la UCI no han terminado de reducirse al nivel que queríamos. Ha habido una pequeña disminución, pero no suficiente como para afrentar bien la tercera ola. Además, las UCI no Covid también están llenas. En fin, las unidades de críticos están tensionadas. Referente a las plantas, quizás están un poco mejor, aunque vemos un crecimiento progresivo. La segunda ola ha impactado fuerte en nuestro territorio. No hemos vaciado camas y ya notamos un incremento de ingresos.

¿Le preocupa que los profesionales no puedan afrontar esta tercera ola en sus plenas capacidades por un exceso de cansancio?

Siempre preocupa, pero hay que tener en cuenta que el impacto de la Covid-19 va por servicios y por colectivos. Pese a la situación de agotamiento, el personal pudo hacer vacaciones en verano y en algunos hospitales se han podido organizar para hacerlas también en Navidad. Los profesionales han podido descansar, pero hay que reconocer que llevan encima mucha tensión acumulada. No tanto por lo que viene ahora, sino por lo que han pasado desde marzo. Tengo mucha esperanza en ellos. Han demostrado saber dar respuesta a las necesidades.

¿Qué nos espera en enero?

Nuestras previsiones son que será un mes muy complicado. Si los contagios siguen como hasta ahora, y teniendo en cuenta la tensa situación de los hospitales, es posible que tengamos un pico importante que requiera reorientar la actividad en algunos casos y, por lo tanto, dejar de hacer algunas cosas para focalizarnos en la lucha contra la Covid-19.

¿Y cómo se está preparando el sistema sanitario en Tarragona para hacer frente a esta situación?

Para empezar, con la coordinación de los hospitales. Es decir, si algún centro hospitalario queda colapsado y no puede ingresar más pacientes, éstos serán derivados a otros equipamientos de la región o incluso de Barcelona. Además, tenemos previsto el incremento de zonas para atender pacientes críticos y dotarlas de más personal.

¿Tan mal se prevé?

A ver, no sabemos cómo será porque no lo hemos vivido nunca. Nosotros trabajamos en el peor de los escenarios posibles, en el de dedicarnos casi exclusivamente a la Covid-19.

¿Tiene constancia de si la cepa británica ya ha llegado aquí?

Constancia objetiva no. Pero la consellera Vergés fue muy clara. En la actualidad, con los viajes y la movilidad que existe, estamos seguros de que, de un momento a otro, aparecerá en todo el mundo.

Hablemos de las vacunas. ¿Cuántas dosis llegarán a la Regió Camp de Tarragona?

En principio, cada lunes llegarán a Barcelona unas 60.000 y de allí se repartirán a toda Catalunya a lo largo de la semana. Las primeras son para residencias de personas mayores y de discapacitados que no hayan tenido casos.

¿Y cuántas tocarán a Tarragona?

No lo sabemos, dependerá de la programación y de los equipos de vacunas. Pensar que esto no es como la de la gripe. En este caso, hay que analizar la residencia y contar con el consentimiento de los usuarios, entre otros factores.

¿Y la planificación de esta semana?

Estos primeros días nos están sirviendo como rodaje para acabar de organizar los equipos de vacunación. Solo se vacunará hoy y mañana –para el lector, el miércoles y hoy, jueves–. No me atrevo a decir el nombre de las residencias, ya que hasta unas horas antes no se confirma por si saliera un brote a último momento. La información que tenemos es que esta semana, que en realidad solo son dos días, se vacunarán unas 380 personas aproximadamente.

¿Y un joven tarraconense de 30 años, sin ninguna patología aparente, cuándo será vacunado?

Es difícil calcular esta fecha, ya que hay muchas variables que entran en juego. Lo único que sabemos y tenemos claro es el orden de prioridad para vacunar a la población. El caso que presenta sería del último grupo.

Mójese un poco.

Veo difícil que pueda vacunarse antes del próximo verano.

¿Han detectado algún efecto secundario en tarraconenses ya vacunados?

Importantes no me consta.

¿Las vacunas son el principio del final?

Es nuestra esperanza. Debemos ser conscientes de que el efecto total no se verá hasta dentro de unos cuantos meses, pero el hecho de que cada vez haya más población vacunada significa que habrá menos casos y que, por lo tanto, la tensión sobre el sistema sanitario irá bajando progresivamente.

¿Qué pasará con aquellos profesionales sanitarios o trabajadores en residencias que no quieran vacunarse? ¿Serán despedidos?

Esta es una buena pregunta. Es una situación nueva para todos y aquí se genera un debate importante, ya que entran en juego aspectos éticos y jurídicos, más allá del personal. Lo que tenemos claro, y así nos lo pide Europa, es que deberemos tener identificadas aquellas personas que no se vacunen. No por castigar ni penalizar a nadie, sino solo para saberlo. En el caso concreto de profesionales sanitarios, mi propuesta sería saber el porqué de la negativa. De todas maneras, parece ser que cada vez son menos los profesionales que no quieren vacunarse. Si el escenario fuera el contrario, entonces deberíamos replantearnos el tema.

¿Y para terminar, qué balance hace de este año que está a punto de llegar a su final?

No ha sido una situación deseada para nadie. Ojalá nunca hubiéramos llegado hasta aquí. Pero como no depende de nosotros, prefiero quedarme con las cosas positivas, como por ejemplo, la capacidad de respuesta de los profesionales y el aprendizaje constante. Había cosas que ya intuíamos y que la llegada de la Covid-19 nos ha empujado a tirarlas adelante, como es el caso de la tecnología o la gestión de consultas y de pacientes. Espero que todo esto nos sirva de lección para avanzar en el terreno sanitario.

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