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«No sabemos cuándo nos podremos casar, pero eso sí, será a lo grande»

Las parejas se muestran preocupadas y asoladas por la incertidumbre, sin saber cuándo podrán celebrar su gran día

ALBA TUDÓ/EFE

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Imagen de los detalles de Sandra y Albert, que se casan en Reus en junio. FOTO: Cedida

Imagen de los detalles de Sandra y Albert, que se casan en Reus en junio. FOTO: Cedida

Sandra y Albert lo tenían más que organizado desde hace meses: 28 de marzo. Hasta que el coronavirus decidió convertirse en el invitado no deseado en esta celebración. Esta pareja de Reus llevan diez años juntos y su día era muy especial. «El 28 de marzo celebrábamos diez años juntos, y no ha podido ser». Hacía nueve meses que lo estaban preparando con todo el amor y la ilusión. Se casan en Reus.

No obstante, pudieron hablar con los distintos proveedores y el restaurante y han podido posponer su día. La nueva fecha es el 13 de junio. «Si tampoco pudiéramos casarnos este día, tenemos plan C: el 22 de agosto», dicen con incertidumbre, pero esperan que se pueda celebrar en junio.

Solange y Esther con dos copas de vino. FOTO: Cedida

Ellos lo tienen claro: «La salud es lo primero y otro día lo celebraremos». Los detalles, las invitaciones... todo lo tenían con la fecha antigua, el 28 de marzo. «No sabemos qué haremos, pero seguramente dejaremos la fecha inicial del 28 de marzo ya que para nosotros es un día importante».

Días antes de la boda se casarán en el Ayuntamiento de Reus. «Tampoco sabemos la fecha, ya que están a la espera de todo». Esta pareja aún no había reservado ningún viaje. «Tenemos una niña pequeña y más adelante haremos un crucero. Hemos tenido suerte en este sentido», afirman.

Otra pareja afectada son Esther Olivé (28 años) y Solange Girard (36), que se casan el 23 de mayo en una casa de colonias en Banyoles. «Aún no sabemos qué haremos. Estamos a la espera», dice Esther, vecina de Reus pero actualmente vive en Barcelona.

Imagen de una mesa de un restaurante de una boda. FOTO: Getty Images

Ellas también lo tienen claro: «Lo principal es la salud y nuestra boda ya la celebraremos cuando se pueda». En diciembre del 2018 se prometieron y ya llevan juntas cinco años y medio. No obstante, hace unos cinco meses que estaban preparando con ilusión y amor su gran día. Confiesan que lo estaban haciendo poco a poco.

«No sabemos si enviar las invitaciones o no. Lo que queremos es que no haya ningún riesgo y que la gente no se contagie. Preferimos que todo salga bien y hacerlo con normalidad». Los invitados también entendieron rápidamente la decisión y están a la espera de saber lo que pasará. «Algunos de ellos se quedan a dormir en la casa. Así que no se deben preocupar de nada», comenta Esther. Añade que «si cambiamos la fecha todos los proveedores están avisados y nos adaptaremos a su disponibilidad».

Jesús Requena es el gerente del grupo Casablanca, que lleva el Club Nàutic Salou, el castillo de Vilafortuny y Mas de Teret en El Catllar y organizan comuniones, bodas y eventos. «Al tener tres espacios tenemos más disponibilidad pero tendremos que alargar unos meses más ya que las comuniones y las bodas se juntarán. De momento marzo y abril está todo perdido y en mayo no sabemos qué pasará», remarca Requena, quien se muestra preocupado. «A muchas parejas que han tenido que posponer su día les ofrecemos nuevas fechas en septiembre, octubre o noviembre. Pero como empresa no sabemos cómo terminaremos».

Esperar unos meses más

«¿Qué posibilidades hay de que estalle un virus mundial y ponga en peligro tu boda?», se preguntan Elena y Javi, los novios que se casaban el 22 de mayo, una vez que han asumido que lo que llevan planeando un año y medio va a tener que esperar, probablemente al menos hasta septiembre, y eso siendo optimistas.

Él, español (madrileño, 35 años), y ella, italiana (milanesa, 30), su «Madrid-Milán connection» –como llaman a su relación– une los dos epicentros de la crisis sanitaria en Europa.

Se conocieron en Londres –donde ambos fueron buscando trabajo durante la crisis económica– hace seis años y, tras vivir dos en Madrid, llevan más de tres en la ciudad natal de Elena, en la que han sido de los primeros testigos de la llegada a Europa del Covid-19, la pandemia que ha venido a cambiar los planes de todos. Aunque es periodista y se dedicó a la información deportiva durante un tiempo, desde su llegada a Milán Javi se encarga profesionalmente de organizar eventos de todo tipo, por lo que a finales de febrero empezó a vivir como una pesadilla la cancelación uno tras otro de sus próximos contratos.

«Fue un jarro de agua fría» a tres meses presuntamente de la boda, pero todo quedó en un segundo plano en cuanto empezó a tener fiebre y tos estando en la «zona cero». Tratado desde su casa, no llegaron a hacerle la prueba del coronavirus por no estar dentro de la población de riesgo. «Estoy seguro de que lo he tenido», afirma.

Mientras, Elena, que trabaja en un touroperador, seguía yendo cada día a la oficina: «Les dije que convivo con alguien que presentaba síntomas, pero no consideraron oportuno que me quedara en casa», relata, para mostrar también su sorpresa porque en España no sirviera el ejemplo italiano y se cometieran los mismos errores.

«Lo importante es que todos estamos bien, la fecha al final es lo de menos» 

«China puede sonar muy lejos, pero Italia es tan parecida a nosotros...», dice Javi, que una vez superados los síntomas empezó a advertir de lo que se nos venía encima. «Estaba claro que España se iba a llevar un baño de realidad en nada de tiempo. Aquí llevamos una semana de adelanto y se podía haber aprovechado», lamenta.

Iban a viajar el pasado día 12 a Madrid –donde será la boda– para cerrar los últimos detalles. Había que recoger el traje e ir al Registro Civil, pero el Gobierno italiano decidió cerrar Lombardía cinco días antes. «Ahí fuimos conscientes de que nada dependía de nosotros y empezamos a pensar en una fecha alternativa».

Cuando Javi cumple 26 días sin salir de casa, la pareja agradece la buena disposición de los servicios contratados para su enlace, que les han dado todas las facilidades para el aplazamiento. «Son los primeros interesados, ellos también están perdiendo clientes», reconocen.

Falta por ver si la luna de miel la tienen que vivir antes de la boda para no perder el importe del viaje o si también se pospone: «Ahora mismo no podríamos salir ni de Italia ni de España, pero tampoco podríamos entrar en el destino que habíamos elegido, y no parece que a finales de mayo vaya a estar todo arreglado».

Si nunca ha sido fácil organizar una boda viviendo a 1.600 kilómetros del lugar elegido como escenario –por mucho que tu familia esté allí y actúen como tus ángeles de la guarda–, lo que no era de esperar es este giro de los acontecimientos, tras el que Javi y Elena se aferran al #andratuttobene para confiar en que todo saldrá bien.

«Aunque al principio fue desmoralizador, lo importante es que estemos todos bien, la fecha al final es lo de menos», aceptan unos novios que se aplican el #iorestoacasa a rajatabla y que han pasado de dedicar todo su tiempo libre a organizar la boda a tener un montón de horas que no pueden aprovechar para este fin. «Nos pasamos semanas para encontrar una fecha que no coincidiera con eventos deportivos para que los amigos de Javi no trabajaran, y para ver si era más cómodo llevar a los italianos a Madrid o a los españoles a Milán», repasa Elena sobre los primeros preparativos, que ahora parecen muy lejanos y casi papel mojado.

«¿Y ahora cuándo nos casamos? Al final nos casamos a las monas y mil», exclama en uno de sus escasos errores con el español dando la vuelta a una expresión coloquial. Y después de una carcajada los dos confirman: «Será a las monas y mil, pero va a ser por todo lo alto». «Después de todo lo celebraremos como es debido», concluye Sandra.

Mejor posponer que cancelar

Iris Juanpere es wedding planner de Afrodita Luxury y organiza bodas temáticas y de lujo. «Aconsejo estos días que las parejas no cancelen su boda, sino que la posponen por más adelante,y también recomiendo que en estos momentos de incerteza que contraten a una wedding planner para preparar y resolver sus dudas». De hecho, cuenta que las parejas están nerviosas y sin saber cómo actuar. «Nadie sabe cuándo terminará todo esto. Sin embargo, deben estar tranquilas, ya que después del confinamiento no volveremos enseguida a la normalidad. Tendremos que ir poco a poco».

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