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«No sabía que el braille hacía cosquillas»

Historias para la inclusión. ¿Cómo se lee cuando no ves? Un grupo de niños lo experimentó ayer en un taller organizado por la Biblioteca Pública y la ONCE

NORIÁN MUÑOZ

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Un momento del taller sensorial que se celebró ayer en la Biblioteca. FOTO: ALBA MARINÉ

Un momento del taller sensorial que se celebró ayer en la Biblioteca. FOTO: ALBA MARINÉ

Una niña toca, con suma delicadeza, los puntitos que sobresalen del libro que tiene entre las manos. Es uno de los cuatro cuentos que la directora de la ONCE en Tarragona, Raquel Saavedra, acaba de entregarle a la directora de la Biblioteca Pública de Tarragona, Dolors Saumell. La niña, que nunca había tenido en sus manos nada parecido, comenta que «no sabía que el Braille (el sistema de puntos con el que leen las personas ciegas) hiciera cosquillas».

Los cuentos, que incluyen textos en Braille y en tinta están elaborados artesanalmente con figuras en relieve y abundancia de detalles... Los niños se los van pasando de mano en mano.

David, un niño invidente de 14 años se encargs de leerles un trozo de una da las historias. Lo hace bajito pero a conciencia, mientras el resto no pestañea.

Era el inicio del taller sensorial organizado por la biblioteca a propósito de la entrega de los libros y que, después de esta experiencia piloto, volverá a repetirse.

¿A qué huele?

El primer reto consistía en repasar, con un rotulador, algunas formas sobre un papel como una mano, un árbol, un gorro de bruja... Todo con los ojos tapados.

Aunque la tarea era aparentemente sencilla, curiosamente al dejar de ver, a los niños hasta les costaba entender las instrucciones. Costaba incluso saber dónde estaba el papel o cómo quitar y poner de nuevo la tapa a los rotuladores

La peculiaridad está en que cada rotulador tenía un olor especial que los niños debían identificar para adivinar de qué color eran. Unos colores estaban más claros, como chocolate o regaliz, pero también hubo quien dijo que el suyo olía a «toallitas de bebé», o «a algo agradable que no sé que es».

La sorpresa llegaba al volver a ver tras quitarse los pañuelos y descubrir que los colores no siempre eran los que imaginaban y que las líneas iban a su aire. «Pero si yo nunca me salgo (de la línea)» se sorprendía a un niño.

El siguiente taller implicaba reproducir, con cordones de cera, unas figuras que debían tocar previamente. Aquí, al destaparse los ojos ya había menos sorpresa aunque, efectivamente, había un trecho entre lo que creían que habían hecho y el resultado real.

La conclusión, decía un niño de rizos al que le costaba estarse quieto, es que «es mucho más difícil de lo que me imaginaba. Era como que no sabía donde estaba y hasta se me ha olvidado la hora», reconocía.

Otro niño, por su parte, explicaba que había estado en un concurso de lectura en voz alta y había un niño ciego «y leía mejor que yo».

Best sellers en 48 horas

Más allá de libros como estos, el Centro de Recursos Educativos de ONCE en Barcelona, se ocupa de transcribir en Braille los libros y materiales de estudio de los 1.151 niños y jóvenes con ceguera o baja visión de toda Catalunya.

En la actualidad la ONCE pone a disposición de los más de 72.000 afiliados, la Biblioteca Digital ONCE (BDO), que cuenta con un fondo documental de casi 55.000 títulos, de los cuales 30.910 están disponibles en formato de audio digital accesible (Daisy) y 24.698 en formato Braille. De todas las obras de esta biblioteca para personas o con grave discapacidad visual, más de 4.000 son en catalán.

Como ejemplo, en el año 2017, el Servicio Bibliográfico de la ONCE (SBO) produjo un total de 3.542 obras nuevas, de las cuales 1.901 fueron en Braille y 1.641 en sonido.

Rafaela Pérez, vicepresidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Catalunya explicaba, como curiosidad, que siempre se atienden las peticiones de los socios y, actualmente, si el libro en cuestión es un ‘Best-seller’ la traducción se puede tener en 48 horas.

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