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Tarragona MOVILIDAD

"Nos jugamos la vida en cada rotonda de Tarragona"

Los ciclistas critican que "hay muy poca sensibilidad" por parte de los conductores de vehículos

Octavi Saumell

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Josep Maria Boada y Francesc Llimona, este viernes, corriendo en bici por el Moll de Llevant. Foto: Lluís Milián

Josep Maria Boada y Francesc Llimona, este viernes, corriendo en bici por el Moll de Llevant. Foto: Lluís Milián

Los ciclistas de la ciudad lamenta que Tarragona es un municipio peligroso para las dos ruedas. Así lo asegura el presidente del Club Ciclista Campclar, Diego Boss, quien lamenta que «falta mucha conciencia ciudadana para mejorar la seguridad de los ciclistas». A juicio del especialista, en Tarragona «aún nos queda mucho camino por recorrer» y lamenta que «la ciudad no está preparada» para poder practicar este deporte. «Por ejemplo, es imposible ir desde Tarragona hacia Reus en bicicleta. Aquí no hay cultura de la bici, sólo se puede ir por la zona del puerto» indica.

Precisamente, este viernes dos de los usuarios de las dos ruedas que se encontraban recorriendo los 2,9 kilómetros que hay de carril bici en el Moll de Llevant eran Francesc Llimona y Josep Maria Boada, que forman parte del Club Ciclista Altafulla. «Ir por Tarragona es realmente muy complicado. Sólo se puede ir por el litoral, ya que cuando entras a la ciudad hay peligro» indica Llimona, a lo que Boada le añade que «nos jugamos la vida en cada rotonda. Los coches no ponen el intermitente y tampoco hay indicadores de que pueden pasar las bicicletas».

Apostar por la N-340

El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, Antoni Peco, se muestra crítico. «Debemos preguntarnos para qué queremos los carriles. ¿Si cómo paseo? Pues estamos bien. ¿Cómo medio de transporte? Sólo tenemos que ver hacia donde nos llevan los que tenemos: a ningún sitio» afirma.

Desde Llevant, la gran esperanza es la recepción de la N-340 por parte municipal para construir la Rambla de Llevant. «Esto permitiría dignificar, pacificar el tráfico y favorecer la coexistència del transporte por la costa» afirma Elvira Vidal, de Solimar. En la misma linea se expresan Francesc Garcia (La Móra) y Lluís Bañeras (Cala Romana).

Manel Rovira, de la Part Alta, lamenta que en su zona «no hay ningún carril», pero considera que «sería una opción muy interesante, ya que se trata de un medio de transporte cada vez más utilizado».

Finalmente, Luis Trinidad –de la Asociación de Vecinos de Sant Pere i Sant Pau– también considera que su barrio podría estar conectado con el centro de la ciudad mediante «un carril bici que podría ubicarse en la bajada del cementerio», en la carretera que enlaza con la avenida Rovira i Virgili.

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