«Nuestro mayor miedo es que haya algún contagio en la residencia»

La falta de material preventivo en los centros es una realidad que se está paliando con medidas drásticas (entre ellas la prohibición de las visitas familiares) y con el esfuerzo de los trabajadores que hacen turnos de 12 horas

JUANFRAN MORENO MARCELO

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Los trabajadores de la residencia La Muntanyeta posan con una pancarta en la que reza el lema: «Todos los héroes no llevan capa». FOTO: CEDIDA

Los trabajadores de la residencia La Muntanyeta posan con una pancarta en la que reza el lema: «Todos los héroes no llevan capa». FOTO: CEDIDA

No están siendo días sencillos en las residencias. Ni en las España, ni en las de Catalunya, ni, por supuesto, en las de Tarragona. El coronavirus es una amenaza real que ya ha provocado varios focos en distintas residencias del país. Si este virus ya es peligroso de por sí, en ancianos se vuelve mucho más letal. Ya son más de 80 fallecidos en toda España y el número de infectados crece día a día. Un riesgo más que evidente para los 400.000 mayores que viven en residencias y las 180.000 personas que trabajan en ellas.

La directora de la residencia d’Avis La Muntanyeta situada en el Vendrell, Lucía Buenavida, reconoce que «son días diferentes, de nervios, de mucha tensión. Se te ponen los pelos de punta cada vez que ves la televisión». A lo que añade: «Estamos intentando parar con todos nuestros medios que el virus no entre a la residencia. Ese es nuestro mayor miedo».

Para ello, las medidas que se han implantado en la residencia son muchas y todas con el objetivo de proteger a los residentes. «Hemos tomado medidas drásticas. El personal que no era esencial está fuera. Ni yo misma estoy en la residencia. Solo está el personal vital: auxiliares, enfermeros y enfermeras, personal de limpieza y cocina y un fisioterapeuta», explica Buenavida.

Además se han compartimentado las plantas del centro de manera que los residentes deben quedarse en la que están. Por necesidades terapéuticas de los abuelos se mantienen algunas de las actividades, pero nunca en grupo y de forma controlada.

Por otro lado, los horarios de los trabajadores también se han modificado con el objetivo de tener más personal: «Se ha pasado de hacer turnos de 8 horas a 12 horas». La directora no tiene dudas a la hora de definirlos como «campeones». A lo que añade: «Están en primera línea y tenemos que potenciarlos lo máximo posible cuando pase todo esto. Hay que hacerles un homenaje como se merecen».

Días complicados

David Martínez es uno de los auxiliares del centre La Muntanyeta. Él junto a sus compañeros se está enfrentando a un contexto totalmente desconocido, tal y como reconoce: «Están siendo unos días difíciles para todos porque es una situación a la que nunca nos hemos enfrentado».

El coronavirus ha provocado que la importancia de los trabajadores de las residencias haya tomando una importancia mayor de lo que ya es en el día a día bajo la normalidad. El hecho de que los ancianos no puedan recibir visitas de familiares les han convertido en un pilar fundamental tanto de protección como de normalidad para los residentes. «Todos los profesionales nos hemos unido para que los residentes vivan la situación con la mayor normalidad posible y proporcionándoles el cariño y afecto que necesitan», recalca el auxiliar.

El auxiliar reconoce que las medidas a la hora de trabajar son mucho más estrictas: «Hemos tomado unas medidas extraordinarias, basadas en que cada profesional presta asistencia siempre a los mismos residentes. «Con esto se intenta que, si existe alguna persona infectada, ya sea residente o auxiliar, el virus no circule por toda la residencia».

Martínez es consciente de su papel y el de sus compañeros y por ello no duda en lanzar un mensaje a todas esas familias que tienen a personas en residencias: «Me gustaría enviar un mensaje tranquilizador, ya que los profesionales del sector están unidos haciendo todo lo posible para que esta situación pase con el menor número de afectados posible».

Falta de material preventivo

La directora de la Muntanyeta no esconde que el material preventivo no abunda. Se tiene, pero no en exceso: «Estamos igual todos. En un principio está bien que te envíen protocolo, pero sino tenemos material para ello es complicado. Nosotros tenemos suerte porque estamos asociados a ACRA (Associació Catalana de Recursos Assistencials) y nos han dado un kit para dos días y más o menos tenemos de todos».

Para contar con material suficiente, Buenavida reconoce que se las han tenido que ingeniar. «Nos hemos movido para sacar material de donde hemos podido. Tenemos suerte porque tuvimos una donación de mascarillas hace tiempo que no habíamos utilizado. Además, un grupo de mujeres del Vendrell nos están haciendo mascarillas de ropa que nos vienen muy bien», explica la directora del centro. Unas palabras que recalca el trabajador del centro, David Martínez: «Es cierto que el nivel de existencias es muy limitado a nivel de material preventivo. Y más teniendo en cuenta de que en este sector se encuentran uno de los colectivos más vulnerables frente a la pandemia».

Las familias de los residentes están siendo también los grandes damnificados de esta situación. No pueden visitar a sus seres queridos y las alternativas que se dan para que puedan saber de ellos son diversas. En algunos centros se han habilitado las videollamadas, mientras que en la Muntanyeta se ha organizado el siguiente método: «Hemos creado un grupo de WhatsApp informativo en el que cuelgo información sobre los residentes. Además, si los familiares quieren hablar por teléfono con sus familiares lo pueden hacer. También con las enfermeras», relata Buenavida.

Àngels Navarro tiene a su padre de 91 años en la residencia La Muntanyeta y las palabras que dedica al centro evidencian la confianza que tiene en él: «Estoy muy tranquila dentro de lo que cabe. Conozco a la directora y algunos auxiliares y estoy viendo que funcionan bien en esta nueva situación». En todo caso, esto no quita que la situación sea extraña para ella: «Es raro porque no puedo ver a mi padre desde hace dos semanas, pero sé que está bien».

Agradecimiento al personal

Por último, lanza un claro mensaje a los trabajadores del centro, esos que permiten afrontar este duro momento con tranquilidad: «Estoy súper agradecida. Justo antes del confinamiento me encontré con un auxiliar y le pregunté por la situación y me dijo que no sufriera. Son súper cariñosos con ellos. La verdad es que en otras residencias no sé, pero en la nuestra tenemos mucha suerte».

Las residencias de toda España pelean con firmeza contra el coronavirus. Estos centros se han convertido en escenarios letales si este virus hace acto de presencia. Luchan con los medios que tienen, no todos los deseados, pero no son tiempos de excusas sino de resiliciencia. Auxiliares, enfermeros, fisios… todos ellos se han convertido en el escudo más sólido de los ancianos que viven en centros de mayores. La sociedad cada vez es más consciente de su importancia; las familias con seres queridos en residencias todavía más.

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