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Nueva excavación para descifrar cómo era el centro de culto de Tarraco

Una primera fase busca definir cómo era la capilla situada en un vértice de la plaza porticada, en el actual Claustre de la Catedral. INCLUYE AUDIO
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Espacio donde se está llevando a cabo la excavación, al otro lado de las paredes del Claustre. Se distingue claramente ?pintado en color más claro? el antiguo gran pórtico por el que se accedía a la exedra. Foto: Llu&iac

Espacio donde se está llevando a cabo la excavación, al otro lado de las paredes del Claustre. Se distingue claramente ?pintado en color más claro? el antiguo gran pórtico por el que se accedía a la exedra. Foto: Llu&iac

El Arquebisbat de Tarragona, a través del Museu Bíblic, y el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC) ya han comenzado un nuevo plan de excavaciones 2014-2017 que pretende profundizar en el conocimiento del recinto de culto de la Tarraco romana. Tras las excavaciones de 2010 y 2011, ayer se presentó el proyecto de reanudación de los trabajos, que en esta ocasión se centran en el muro porticado que rodeaba el templo de August.

La primera fase de este nuevo proyecto se inició ya la pasada semana, y se está llevando a cabo en el Claustre de la Catedral –que está construido aprovechando la base del témenos romano del siglo IdC (el muro que rodeaba el templo)–. La intención es documentar la existencia y precisar la morfología y la composición de la exedra –una especie de capilla con forma de ábside– que se situaba en el vértice noroccidental de la plaza –y que coincide con una de las esquinas del Claustre–.

La creencia, según explicó uno de los directores del estudio, Josep Maria Macias (inverstigador del ICAC), es que adosadas a la plaza porticada había una exedra de este tipo en cada esquina, a las que se accedía mediante grandes pórticos y que, según la hipótesis de los arqueólogos, estaban presididas en el centro por una gran estatua de culto imperial. En los otros tres casos, no obstante, edificaciones posteriores hacen difícil excavar para determinar cómo eran. No así en el caso de la del Claustre, de la que se conserva la gran puerta por la que se accedía desde la plaza porticada.

Buena conservación

Por eso se tiene la esperanza de encontrar restos que revelen cómo estaban configuradas y cuál era el papel de estas capillas. Las excavaciones, que se están llevando a cabo por las tardes y cuentan con la colaboración de estudiantes de Arqueología de la URV, se estima que se prolongarán durante mes y medio.

Según Macias, el objetivo final del proyecto es tener una «visión holística»que permita «entender la transformación de la acrópolis de Tarragona hasta prácticamente la implantación de la Catedral». En una línea similar, Andreu Muñoz –director del Museu Bíblic y otro de los responsables del proyecto– celebra que los trabajos «aportarán nuevos elementos cronológicos» que arrojarán luz sobre algunas de las incógnitas que aún permanecen sin respuesta sobre el recinto de culto de la antigua Tarraco:por ejemplo, si el muro perimetral es anterior o posterior a la construcción del templo.

Tal como subrayó el director del ICAC, Joan Gómez Pallarès, se trata de una tarea «especialmente compleja», porque «los textos son escasos y las evidencias están tergiversadas». «Nos hemos convertido en constructores de puzles para entender cómo actuaba el hombre en el Concilium Provinciae o cómo se establecía el culto», añadió.

El proyecto presentado ayer no sólo se centrará en la exedra situada en el actual Claustre, sino que contempla una segunda fase, que se llevará a cabo ya en 2016:excavaciones en el patio del ahora Museu Bíblic de Tarragona –antes colegio Sant Josep Obrer–, en la calle Les Coques.

Se trata de un punto de especial interés pues justo por allí pasaba también el muro de la plaza porticada, por lo que se podrá obtener información tanto de su vertiente interior como de la exterior, y además «es un terreno prácticamente virgen, que ya en documentos del siglo XVII aparece como huerto», sin edificar, por lo que hay esperanzas de encontrar «arquitectura prácticamente desde el siglo I y hasta el XIX», explicó Andreu Muñoz.

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