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Nuevo intento de ocupación en el Rancho Grande

Un vecino vio como un hombre subía al balcón de un piso tapiado del edificio

GERARD CAÑELLAS

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El  viernes se cumplió un año desde que se desalojaron los ocupas del Rancho Grande. FOTO: PERE FERRÉINSTANTE EN EL QUE EL HOMBRE SE SUBIÓ AL BALCÓN.  FOTO: CEDIDA

El viernes se cumplió un año desde que se desalojaron los ocupas del Rancho Grande. FOTO: PERE FERRÉINSTANTE EN EL QUE EL HOMBRE SE SUBIÓ AL BALCÓN. FOTO: CEDIDA

Tres días después de cumplirse un año del desalojo de 15 pisos ocupados del número 2 de la calle Sant Andreu del Serrallo, edificio conocido como el Rancho Grande, se produjo otro intento de entrada ilegal. Durante mucho tiempo el bloque fue un núcleo conflictivo que afectó muy negativamente a la convivencia del barrio. A todo esto, los vecinos han vivido tranquilos durante estos 368 días aunque, aseguran, con un poco de miedo y en alerta por lo que pueda pasar.

Pues la alarma sonó el lunes por la tarde. Un vecino de Torres Jordi, al otro lado de la vía del tren, observó desde su casa como un individuo se subía al balcón de uno de los pisos que se tapiaron en su momento. Rápidamente avisó a algunos vecinos del Serrallo que se personaron lo antes posible, después de avisar a la Guàrdia Urbana, y que afortunadamente al llegar vieron que el hombre ya no estaba y comprobaron que el inmueble no había sido ocupado.

«Vimos que estaba subido al balcón y supusimos que intentaba ocupar el piso y, tal como están las cosas, decidimos avisar a la Guàrdia Urbana aunque luego ya vimos que se había ido», cuenta una de las vecinas que vive en el edificio, que prefiere mantenerse en el anonimato. En esta misma línea, asegura que lo publicaron en redes sociales «porque queremos concienciar a los vecinos del Serrallo para que siempre que vean algo raro, alguna persona que crean que puede estar intentando entrar en un piso, por ejemplo, que llamen a la Urbana y a los Mossos para, en el caso que esté intentando ocupar, se pueda evitar a tiempo». Con todo, la vecina del bloque celebra que desde que se desalojó el Rancho Grande «ya no hemos tenido ninguna ocupación y vivimos con cierta tranquilidad, aunque en alerta, la gente del barrio sigue con miedo».

Asegura también que los residentes en el número 2 de la calle Sant Andreu «vivimos mucho más tranquilos, podemos descansar» y comenta que actualmente están trabajando para que «los bancos, que son los propietarios de los pisos, se responsabilicen, es decir, que los rehabiliten y les den salida, que los vendan o que los alquilen».

Por su parte, el presidente de la Associació de Veïns del Serrallo, David Martín, manifiesta que «es evidente que cuando se desaloja el Rancho Grande y sacas a esa gente que solo delinquía, hay un efecto positivo en la convivencia del barrio, y está claro que la gente sigue viviendo con un poco de miedo por todo lo que pasó. Pero con el mismo miedo con el que viven los vecinos de cualquier barrio de Tarragona, porque esto pasa en todos lados, y seguro que lo que hacemos todos es, ante cualquier percepción de ocupación, intentar pararla lo antes posible».

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