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Núria Gago: «Doy gracias por no haber tenido las redes sociales con 16 años»

Polifacética, la necesidad creativa de Núria Gago la lleva del cine a las series y a las tertulias literarias. Con ‘Quiéreme siempre’, un homenaje a su abuela, se alzó con el Premio Azorín en 2018

GLORIA AZNAR

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Núria Gago en CaixaForum Tarragona, donde dio la charla ‘La creació intuïtiva’. FOTO: Alba Mariné

Núria Gago en CaixaForum Tarragona, donde dio la charla ‘La creació intuïtiva’. FOTO: Alba Mariné

Núria Gago (Moncada y Reixach, 1980) es actriz, guionista y escritora. Se dio a conocer con la serie El cor de la ciutat, de TV3 y a partir de ahí no ha parado de estrenar, tanto en televisión como en el cine, donde ha trabajado con Gracia Querejeta o Montxo Armendáriz, entre otros. En 2018 obtuvo el Premio Azorín de novela por Quiéreme siempre. Recientemente pasó por Tarragona para participar en el ciclo de ‘Universos literaris’ de CaixaForum.

Es actriz, guionista y novelista. ¿Con qué se queda?
Me gusta pensar que puedo no tener que elegir y que puedo hacer las tres cosas porque las tres me hacen feliz. Supongo que no dejo de ser una persona con una necesidad creativa y a veces ser solo actriz es complicado, ser solo guionista es complicado y compaginar las tres es una buena manera de no salir de la rueda de la creación y de no aburrirte. Creo que es bonito poder equilibrarlo todo. 

Como guionista, ¿qué hace que una serie enganche?
Cuando alguien se engancha es porque le cuentan algo nuevo o algo muy cotidiano de una forma muy nueva. O algo muy al límite. En la ficción española estábamos muy acostumbrados al típico formato familiar en el que Médico de familia era la fórmula perfecta. Pero no todas las series pueden ser Médico de familia. Tiene que haber otro tipo de historias. Y empezaron a llegar las series americanas, que venían de cadenas de pago, algo a lo que aquí todavía no estábamos acostumbrados, series en las que se iba muy al límite como Dexter o A dos metros bajo tierra. 

La televisión a la carta
Claro. Ahora puedes elegir. Antes nos sentábamos delante de la televisión para ver qué echaban esa noche. Ahora yo cojo las plataformas legales que tengo y decido qué veo en qué momento y qué me pide el cuerpo. Documentales, series, pelis... Eso es maravilloso. 

¿Está enganchada a alguna?
A muchísimas, lo que ocurre es que ahora me he quedado sin material. Estoy muy enganchada a Crashing, de HBO, con la tercera temporada en la que semanalmente suben un capítulo. Y soy muy fan de Master of none, que tiene dos temporadas. Las he visto enteras dos veces, las dos. Y también una serie que se llama Please like me, australiana, que está en Netflix. Hay mucho material buenísimo.

«Nuestra cultura tiene la obligación de poner a todos los individuos en el centro. Todos merecemos que nuestra historia se cuente»

Cambiando de género, ¿cómo se escribe una novela y de repente gana el Premio Azorín?
No he estudiado dramaturgia ni escritura, es algo puramente intuitivo, un ejercicio que hago como divertimento en casa y que ha salido bien. Al principio cuando escribía lo hacía solo para mí. El tema del premio, como siempre, es estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Y si has currado, funciona.

Y con la historia adecuada. Porque es muy humana.
Al no tener una formación las dos novelas que he publicado hablan directamente de una pérdida personal. No son autobiográficas pero sí hay un motor que es autobiográfico y una necesidad real de hablar, exorcizar, mostrar algo que para mí era importante y que yo hubiera necesitado poder leer.  Recuerdo que en mitad de una de estas pérdidas leí el libro de Milena Busquets Esto también pasará y sentí un gran alivio y me parece un libro maravilloso. Al final es importante hablar de lo que necesitas hablar. 

¿Cree que la sociedad está deshumanizada?
Creo que estamos en un ego trip  superpeligroso y que las redes sociales, como cualquier cosa mal utilizada, están generando una psicosis extraña de yoísmos. Estamos en un viaje hacia el exhibicionismo físico y no hablo de exhibicionismo como puritana, no hablo de no mostrar. Hablo de que estamos en un exceso de selfies y fotos. A veces tengo una dualidad porque para nosotros como herramienta de trabajo es indispensable, pero en ocasiones pienso «madre mía, a mí me llegan a explicar esto cuando empecé y no me lo creo». Doy gracias por no haber tenido todo esto cuando tenía 16 años. 

¿Proyectos?
Estoy con un proyecto que me tiene muy feliz del que no puedo hablar, no vaya a ser que se gafe. De momento, sumergida en la promoción de Mira lo que has hecho, de la serie de Berto Romero, que es una maravilla. A esa también soy adicta. Y en la presentación de Set raons per fugir de la societat, una peli macarra que me encanta, una crítica social. 

¿Considera que se consigue hacer reflexionar al espectador?
Sí, y creo que nuestra cultura tiene la obligación de poner a todos los individuos en el centro, todos merecemos que nuestra historia se cuente. 

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