Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Tarragona

Objetivo: dejar el cinturón ferroviario bajo mínimos para reducir el impacto

El Ayuntamiento trabaja en un proyecto que permita ganar espacio delante de la calle del Mar y hacer una rambla

Núria Riu

Whatsapp
La playa de vías delante de la calle del Mar es una barrera infranqueable que impide la oportunidad de llegar al Moll de Costa.  FOTO:  Pere Ferré

La playa de vías delante de la calle del Mar es una barrera infranqueable que impide la oportunidad de llegar al Moll de Costa. FOTO: Pere Ferré

La entrada en funcionamiento de la pasarela del Miracle significó un primer paso para salvar la barrera que suponen las vías del ferrocarril en el frente litoral urbano.

Desde finales de junio del año pasado, cuando esta estructura abrió definitivamente, acceder a la playa desde el Balcó del Mediterrani es cuestión de diez minutos. Nunca el mar había estado tan cerca estando aún tan lejos, lo que ha generado un flujo de viandantes que hasta hace unos meses difícilmente bajaba al Miracle. Esta situación se ha acentuado con la inauguración de un tramo del Passeig Marítim, dos actuaciones impulsadas desde el Port de Tarragona y que marcan una senda a seguir.

Ante la dificultad de pensar en grandes proyectos para eliminar el cinturón ferroviario, la prioridad ahora está en permeabilizar el conjunto de vías. Esto debe permitir, por un lado, seguir abriendo Tarragona al mar, y, por el otro, dignificar un espacio que debería ser una de las zonas más codiciadas de la ciudad y en cambio está abandonada y descuidada. Por ello, desde el Ayuntamiento de Tarragona se está trabajando en un estudio para «minimizar» y «liberalizar» este entorno ferroviario.

El estado de abandono de las vías. FOTO: Pere Ferré

El concejal de Territori, Josep Maria Milà, explica que este proyecto «es clave dar una respuesta a la calle del Mar y todo su entorno, que ahora está como está». En paralelo a este vial discurren las vías del tren. En total hay ocho plataformas, algunas de las cuales no se utilizan.

«Lo ideal sería que pudiéramos liberar toda esta zona y dejar tan solo dos, máximo tres, para que puedan seguir pasando los trenes», explica el responsable municipal en materia de urbanismo. Con esta operación, la ciudad podría ganar un espacio considerable en la primera línea de costa, lo que permitiría que desde la Plaça dels Carros hasta el Pont de la Petxina pudiera acondicionarse una rambla de mar.

Los técnicos del Àrea d’Urbanisme están trabajando junto con expertos ferroviarios en un estudio que sirva como base para iniciar las conversaciones con el ente gestor de infraestructuras Adif. «Durante todo este tiempo he aprendido que no podemos presentarnos de vacío y que debemos ir con los deberes hechos», decía Milà.

También delante de la estación

En el documento quiere exponerse la situación de la calle del Mar, aunque el estudio será más amplio y analizará también el entorno de la estación de Classificació y de la estación urbana de Tarragona. Esta última suma un total de diez vías.

Dos están ubicadas en el lateral, que son las que se utilizan para las Cercanías; otra queda en frente del andén principal, por donde circulan los convoyes de largo recorrido hacia València; desde el andén central se accede a las vías 4 y 6, con más tráfico, ya que por allí circulan los Regionales y Catalunya Express y, finalmente, hay otras cinco básicamente para las mercancías.

Todo esto teniendo en cuenta que, con las obras de mejora de la estación, se eliminó una, lo que permitió ampliar los andenes e instalar las escaleras mecánicas y los ascensores.

El conjunto de las plataformas se utiliza. Ya sea para las mercancías, como apartadero o para el acopio de materiales, por el momento no se ha dado de baja ninguna. «Seguramente si lo miramos bien podríamos reducir todo este ancho y dejarlo con cuatro vías, que ya serían suficientes», argumenta el concejal.

El estudio en el que se está trabajando debe servir para justificar que la propuesta es factible a nivel técnico. Algunas de estas vías hace años que no se utilizan. No obstante, Adif siempre había mostrado sus reticencias. Tras la moción de censura y los cambios en la presidencia del administrador ferroviario, la administración local vio la oportunidad de activar esta demanda.

El Ayuntamiento defiende que esta operación debe servir también para poner orden en la zona de oficinas que Adif tiene delante de la Plaça dels Carros. Asimismo,  en el otro extremo de la calle del Mar hay la zona de viviendas que se incluiría también en esta operación. 

Milà considera que todos estos elementos son los que deben ponerse encima de la mesa en este documento y, a partir de ahí, el Ayuntamiento debería ceder unos terrenos con una edificabilidad elevada para que pueda financiarse la operación. «Es lo que se hizo ya en su momento con Tabacalera, el Consistorio se quedó con el recinto y a cambio cedió unos terrenos a Altadis que son en los que ahora se construirá», argumenta.

Aceptar el tren

La administración local defiende que a partir de este trabajo inicial ya se negociarán las compensaciones urbanísticas para que la ciudad pueda hacerse con estos terrenos. 

Según los cálculos del concejal de Territori, en un par de meses podría estar disponible este estudio, que será la base para iniciar cualquier negociación. A partir de ahí, si las conversaciones resultan satisfactorias, el Ayuntamiento de Tarragona debería hacer un proyecto en el que se contemple el futuro de estos terrenos. «Ya se verá si es mejor un bulevard, un paseo o incluso puede haber alguna zona edificable, lo importante es que ahora sepamos si puede prescindirse de estas vías», asegura el responsable en materia urbanística.

Dignificar la calle del Mar se ha convertido en una necesidad que no puede irse posponiendo si quiere abordarse definitivamente un proyecto para la recuperación de la Part Baixa. Y esto pasa por permeabilizar este cinturón ferroviario. La supresión del paso a nivel de la Plaça del Carros fue un comienzo, pero se quedó aquí. En parte también porque la esperanza de abordar algún día el proyecto de la fachada marítima había frenado cualquier iniciativa al respecto. «Reconociendo que el tren pasará muchos años por aquí, debemos poder liberar y dignificar toda aquella superficie en lo que podamos», añadía Milà. 

Temas

Comentarios