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Objetivo: un nido para los halcones

Medioambiente. Una pareja de rapaces está pasando el invierno en la ciudad. Un proyecto busca que se queden

NORIÁN MUÑOZ

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Foto: Ferrán Aguilar

Foto: Ferrán Aguilar

Foto: Ferrán Aguilar

Foto: Ferrán Aguilar

Foto: Ferrán Aguilar

Foto: Ferrán Aguilar

Objetivo: un nido para los halcones

Objetivo: un nido para los halcones

Ferran Aguilar está acostumbrado a fotografiar animales salvajes y ha recibido múltiples premios por ello. El último, de hecho, fue el premio LUX 2020 de bronce en la categoría Paisaje y Naturaleza por una serie en blanco y negro que tiene como protagonista al lince ibérico.

Pero esta vez la sorpresa está en que este fotógrafo y naturalista no se ha ido a pasar horas agazapado en el bosque para ‘cazar’ a un animal salvaje en acción, sino que le ha dedicado el mismo tiempo y esfuerzo a captar imágenes desde las terrazas de varios edificios de Tarragona.

El centro de sus pasiones es ahora una pareja de halcones que ha venido a pasar el invierno a Tarragona y que suele moverse entre la Plaça Imperial Tarraco y el edificio Atlántico de la Rambla Nova.

Por fin una pareja

Aguilar lleva unos seis años fotografiando a las aves rapaces que vienen a la ciudad, por eso ha podido identificar a una hembra de halcón peregrino que viene desde hace al menos cuatro. La diferencia es que este año la hembra, por fin, ha venido con una pareja, lo que indicaría que está lista para reproducirse. Y es aquí donde el fotógrafo ha pensado que había que pasar de las fotos a la acción. Había que hacer algo para que se queden en Tarragona.

Y así fue como surgió el proyecto Urban Raptors, que está perfilando junto con Txiqui López, educador ambiental y naturalista, con el apoyo científico de la Sociedad Catalana de Ciencias para la Conservación de la Biodiversidad (BioSciCat).

Proponen  colocar dos nidos en el centro para facilitar que los animales se queden

La intención es favorecer las condiciones para que la pareja de halcones se quede en Tarragona porque, además, sería una fórmula natural para ayudar a controlar la población de palomas. Cada halcón se come, aseguran, una media de mil de estos animales al año. Así que tener a dos halcones en la ciudad implicaría, en teoría, dos mil palomas menos al año.

No lo proponen, no obstante, como una fórmula para acabar con la sobrepoblación de palomas de la ciudad, sino como un método complementario más. Y es que, además de comérselas, el vuelo de los halcones les causa un gran estrés que las ahuyenta. Ferran asegura que desde que los halcones están en este tramo de la Rambla hay menos nidos.

Para seguirlo en vivo

El proyecto de los naturalistas consiste en instalar, en principio, dos cajas nido en dos puntos altos, con permiso de los vecinos. Explican que las águilas suelen anidar en los mismos sitios que usan como desplumaderos, es decir, donde llevan a las aves que cazan para desplumarlas y comérselas. Así pues, estos serían los puntos que propondrían para instalar las cajas nido.

En las cajas, además, proponen que se instalen pequeñas cámaras web para que los encargados, pero también los ciudadanos, puedan seguir el proceso de cría de los halcones si deciden quedarse en la ciudad.

Se da la circunstancia de que los halcones no construyen nidos con ramas y otros materiales, como otras aves, sino que sus nidos suelen consistir directamente en pequeñas depresiones y ubicados en lugares altos.

La propuesta, además, es hacer acciones didácticas y de sensibilización ambiental. Proponen, por ejemplo, talleres de ciencia ciudadana para que los vecinos aprendan más sobre estas aves e, incluso, puedan comunicar cuando las avistan.

En el Port hay dos nidos y una cornisa preparados para que aniden desde diciembre

El plan incluiría, además, una exposición fotográfica, para mostrar el paso de estos animales en la ciudad, aunque todavía deben encontrar el formato, probablemente en la calle, para poder cumplir con las medidas sanitarias.

Los naturalistas ya han presentado el proyecto al Ayuntamiento de Tarragona, donde lo han visto, inicialmente, con buenos ojos y lo van a estudiar, especialmente los aspectos técnicos. Lo han explicado, además, a la Diputació de Tarragona, porque creen que, si la experiencia es exitosa, podría reproducirse en otros municipios donde ya van habitualmente los halcones.

Por iniciativa propia

Aguilar explica que una de las bazas de la idea es que los halcones ya están en la ciudad, a diferencia de lo que sucedió a principios de los años 2000, cuando el Ayuntamiento de Tarragona compró dos parejas de halcones que se trajeron e instalaron en la azotea del Hotel Imperial Tarraco pero que terminaron por marcharse.

Por eso Aguilar está esperanzado en que los animales aniden en la ciudad y que, si no lo hacen este año, lo hagan el que viene.

Le interesa, además, que se trata de un método completamente natural, aunque no oculta que les preocupa el efecto que pueda tener sobre los halcones el método del pienso anticonceptivo para palomas. Dicho método todavía no se usa en Tarragona, pero se planea evaluarlo.

Hasta ahora, explica, han tenido que tocar la puerta a muchos vecinos para que les permitan entrar a sus terrazas y la respuesta, en todos los casos, ha sido tremendamente positiva. «Cuando les dejas los prismáticos a la gente te dicen que es como observar un National Geographic en casa».

Ya los esperan en el Port

Más allá de las cajas nido que los naturalistas quieren que se ubiquen en el centro la ciudad, el Port de Tarragona colocó en diciembre del año pasado dos cajas nido de madera y adecuó un espacio en una cornisa para animar a que los halcones críen en el Moll de Reus. Las colocaron específicamente en esos sitios porque son lugares donde los animales se paran con frecuencia.

De momento no han nidificado, pero todavía queda tiempo para que lo hagan esta primavera. Los halcones se suelen ver con frecuencia en la zona portuaria y, entre los años 2003 y 2004, criaron en una grúa del Moll de Aragó, aunque la pareja reproductora desapareció poco después.

Eso sí, en un escenario ideal, si nidificaran halcones en el centro y el Port, tampoco será posible tener una población muy abundante de estos animales porque son muy territoriales.

Por lo pronto, el espectáculo, si se consigue, valdrá la pena. El Port explicaba, cuando presentó su iniciativa, que entre enero y marzo, cuando suele tener lugar la puesta de los huevos, «es posible observar las espectaculares paradas nupciales de los halcones. Se trata de una serie de pautas de comportamiento que tienen el objetivo de arreciar los lazos conyugales. En todo el territorio de cría, ambos miembros de la pareja se persiguen y se lanzan en picado desde gran altura para volver a ganar altura a continuación»... Lo dicho, si hay suerte, será todo un National Geographic urbano.

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