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Obligan a cerrar dos restaurantes de la Platja Llarga

El Tòful de Mar y el Iot están en un edificio propiedad del Departament d’Economia, que no les ha renovado la concesión. Asegura que lo sacará a concurso, pero sin apuntar plazos

Àngel Juanpere

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Los dos restaurantes ocupan un edificio que es propiedad de la Generalitat de Catalunya. FOTO: pere ferré

Los dos restaurantes ocupan un edificio que es propiedad de la Generalitat de Catalunya. FOTO: pere ferré

A finales de este mes, dos de los cuatro restaurantes de la Platja Llarga –Tòful de Mar e Iot– tendrán que cerrar después de que la Generalitat no les haya prolongado el contrato ya que están en un edificio propiedad del ente autonómico. Éste apuntó al Diari que la intención es sacar a concurso público este servicio, aunque dichas fuentes no avanzaron cuándo se sacará a licitación. Mientras tanto, los otros dos establecimientos –Mirall d’Estiu y M-15– pueden seguir con su actividad. Cabe recordar que los dos están afectados por el Pla Parcial de la Budallera, que comprende también su desaparición.
Los dos restaurantes están en un edificio propiedad de la Generalitat,  y que viene a ser una prolongación de la Ciutat Residencial.
Josep Maria Abelló es uno de los propietarios afectados.
Él regenta el Tòful de Mar desde hace 12 años. «Asumimos unas instalaciones completamente abandonadas, con ratas de gran tamaño. Para ello tuvimos que realizar una inversión muy importante». Los dos restaurantes reformaron completamente el edificio para que tuviera el mismo aspecto que cuarenta años antes. Sólo Abelló invirtió más de 400.000 euros. El acuerdo era para nueve años, aunque en 2015 se hizo una prórroga de tres más, un plazo que finalizaba el próximo 30 de noviembre.  

El pasado miércoles, la Generalitat citó a dos propietarios de los restaurantes a la sede de la Direcció General de Patrimoni, perteneciente al Departament d’Economia i Finances. «Nos dijeron que el 30 de noviembre teníamos que dejar las instalaciones completamente vacías y entregar las llaves. Y que era algo innegociable». También les comentaron, sin concretar nada, que quizás dentro de unos meses había la posibilidad de sacar el servicio a concurso público. En este sentido, fuentes de dicha Consellería apuntaron al Diari que la voluntad de la Generalitat es efectivamente sacar a licitación –el plan de urbanismo recoge la zona para uso de bares y restaurantes–, que actualmente se están redactando las cláusulas pero sin dar plazos ni asegurar que el próximo verano el edificio acogerá dos restaurantes. Con ello, y al menos por ahora, se perderán más de 300 plazas de restauración en la ciudad de Tarragona.

4.000

kilos de arroz cocina cada año de media el restaurante Tòful de Mar


Abelló recuerda que hace unos meses se les había comentado el tema de la licitación, pero que hasta que no hubiera el nuevo adjudicatario ellos podrían seguir ejerciendo su actividad. En este sentido, el Departament d’Economia justifica que los actuales inquilinos tengan que devolver las llaves en el sentido de que cuando salga a concurso público se puedan presentar en igualdad de condiciones.  

El propietario del Tòful de Mar asegura que van a aguantar hasta el último fin de semana para abrir el restaurante, el del 24-25 de noviembre. José María Abelló apunta que «el último día tendremos que hacer algo», reconoce, sin poder avanzar qué se hará.
El responsable del restaurante no critica que la concesión salga a concurso, sino las formas con las que ha actuado la Generalitat.
Ellos creían que hubieran seguido hasta la nueva concesión. Y ello hubiera servido también para mantener el edificio en buen estado. Porque Abelló se pregunta qué pasará a partir de ahora, con el local completamente abandonado, a merced de los okupas, «a pesar de que la Generalitat nos ha dicho que se vigilará, que pondrá medidas de seguridad». Lo que tiene claro es que no irá a la vía judicial por este tema, «no tengo ninguna necesidad de entrar en dinámicas judiciales».

Al paro
Con el cierre de este restaurante, numerosas personas se quedarán en el paro. Durante los meses de invierno, cuando el restaurante abre de jueves a domingo, trabajan en él una quincena de personas, cifra que en pleno verano se eleva a 25. «Toda la plantilla está muy afectada», recalca.
El actual responsable de Tòful de Mar afirma que si finalmente la Generalitat saca a licitación el concurso, él se presentará. Pero no tiene muy claro que lo vayan a hacer. 

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