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Obras en la Subdelegación para evitar desprendimientos de la fachada

Las placas del edificio, diseñado por Alejandro de la Sota en 1956, requieren ya una intervención ante el riesgo de deterioro
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Imagen de la sede de Subdelegación del Gobierno, edificio catalogado por el actual POUM. Detalle de una de las placas que ha caído.  Fotos: Lluís Milián

Imagen de la sede de Subdelegación del Gobierno, edificio catalogado por el actual POUM. Detalle de una de las placas que ha caído. Fotos: Lluís Milián

«No hay riesgo inminente, pero es necesaria una intervención para garantizar tanto la seguridad del edificio como el mantenimiento del patrimonio que gestionamos». El subdelegado del Gobierno en Tarragona, Jordi Sierra, anunciaba ayer que las obras para terminar la rehabilitación definitiva del edificio de la Plaça Imperial Tàrraco están a pocos días de su adjudicación final.

El proyecto ideado, que se licitó a mediados del mes de febrero, ha contado con una cuarentena de ofertas, que partiendo de un presupuesto inicial de 799.103,84 euros (IVA incluido), debe rematar un edificio ideado en 1956 por el arquitecto Alejandro de la Sota.

Se trata de un inmueble singular, un edificio ganador en su día de un premio nacional de arquitectura y que está incluido en el catálogo del actual Pla d’Ordenació Urbana Municipal (POUM), en vigor desde el año 2013. Alejandro de la Sota ideó este edificio en 1956 y se inauguró a principios de los años 60.

«Con la ayuda del Col·legi d’Arquitectes, ya teníamos claro que era una necesidad revisar las placas de la fachada. Mediante rayos infrarrojos comprobamos el estado de las losas y vimos que la sujeción de la época no es la adecuada, aunque el riesgo de desprendimiento es mínimo», añade el subdelegado.

Con la ayuda del arquitecto Francesc Labastida y del mismo secretario general de la Subdelegación, Carlos Miranda, empezó la tarea más complicada: lograr una partida presupuestaria del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Desde Madrid entendieron el problema urbanístico del edificio histórico de Tarragona y aceptaron dotar una partida para poder iniciar el concurso, cuyo ganador se dará a conocer en pocos días, asegura el propio subdelegado. La idea es que en verano empiecen las obras y que en medio año terminen los trabajos, aunque se tiene asumido que se alargará la previsión.

Patrimonio

La consolidación del aplacado de la fachada responde a la misma necesidad que en su día, hace dos años, obligó a actuar para restaurar los techos interiores ideados por De la Sota. Las placas, de ocho kilos de peso cada una, se desprendían, con el riesgo alto para la integridad de los trabajadores. Ello obligó, ya en 2010, a colocar unas redes protectoras para evitar que estas losas cayeran encima de alguien.

A pesar de las dificultades en época de crisis para lograr presupuesto para estas obras –la Subdelegación no tienen una asignación económica y ésta se concede directamente desde Madrid si se acepta la petición–, se logró restaurar todo el techado interior, además de otras necesidades, como un ascensor y una mejora de los baños.

Sala para evitar colapsos

Ahora, además de las placas externas, también se combatirá la humedad en las paredes –sobre todo en las zonas próximas a las ventanas–, se cambiará la accesibilidad de la puerta principal para mejorar la entrada a las personas con discapacidad o movilidad reducida y se habilitará en la cuarta planta, la antigua vivienda del secretario general, un «espacio hábil preparado para un caso de necesidad de algún departamento de la administración», explica Sierra. Actualmente, esta sala hace de almacén provisional de informática, pero el objetivo es darle otra función si hay que reubicar dependencias del Estado por falta de espacio.

Si a las obras ya terminadas en la Subdelegación –recepcionadas este mes y con una inversión final que alcanza los 423.000 euros– se le suman éstas, «podemos tener un patrimonio en Tarragona en perfectas condiciones otros muchos años más», explica el subdelegado.

A diferencia de las obras de 2013, que obligaron a reubicar parte del personal para poder trabajar en mejores condiciones en el cambio del techado, en este caso se prevé que las molestias para el personal laboral, así como para los usuarios, no se produzcan y los trabajos se desarrollen independientemente del día a día de esta administración.

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