Más de Tarragona

Ocho años y medio de cárcel por apuñalar a su expareja en TGN

No había aceptado que ella tuviera una nueva pareja. La esperó a que sacara el perro para asestarle un navajazo en el abdomen

ÀNGEL JUANPERE

Whatsapp
Los hechos tuvieron lugar en esta zona del barrio de Sant Pere i Sant Pau.  FOTO: PERE FERRÉ/DT

Los hechos tuvieron lugar en esta zona del barrio de Sant Pere i Sant Pau. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Un hombre ha vuelto a ser condenado por la Audiencia Provincial de Tarragona a ocho años y medio de prisión por un delito de asesinato, con la agravante de parentesco y las atenuantes de embriaguez y reparación del daño. Asimismo, durante diez años no podrá comunicarse ni acercarse a menos de un kilómetro de la víctima, a la que tendrá que indemnizar con 23.430 euros como responsabilidad civil. El procesado ya había sido condenado el 8 de junio del año pasado por la Sección Cuarta. Pero el 5 de octubre, la Sección de Apelaciones del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJCat) anuló la sentencia e instó a la Audiencia a emitir una de nueva motivando una de las agravantes.

Durante nueve años, el encausado mantuvo una relación sentimental con la víctima, que cesó en julio de 2018. Él no aceptaba la ruptura ni que su excompañera tuviera una nueva pareja. Le envió diversos mensajes por WhatsApp, donde le requería que volviera con él.

El mensaje

El condenado, el 24 de diciembre de 2018, le envió este mensaje: «Solo decirte que ya has conseguido lo que querías. Que odie a muerte. Solo decirte por última vez que seas muy feliz pero solo hasta fin de año y lo termines muy bien pero que lo comiences sufriendo todo lo posible, como haces tu. Ojalá siempre esté bien pero a los que más quieres se te vayan yendo uno a uno y que sufras todo lo posible. Hoy he muerto para ti y para todos los que te rodean. Ojalá sufras lo mismo que haces sufrir a los demás. Adiós (...). Por llamarte de alguna manera».

A las ocho y cuarto de la noche del 4 de enero de 2019 el acusado se dirigió al parque situado en las inmediaciones del domicilio de la víctima. Sabía que ella acudía regularmente a pasear a su perro pastor alemán. Era una zona insuficientemente iluminada. Él se colocó delante de ella la insultó. Ella –que cuando ocurrieron los hechos tenía 43 años y él 42– le contestó que si venía a esto, ya se podía ir.

La navaja

El procesado dijo: «Estás con este moro». Y sacó de forma repentina una navaja que llevaba oculta en el interior de su ropa, sin que ella pudiera advertirlo. Le asestó un navajazo en el abdomen. Estuvo ingresada en el hospital once días –dos de ellos en la UCI– y las lesiones tardaron 143 en curarse. Le han quedado como secuela tres cicatrices. Las lesiones, si no hubiese sido atendida rápidamente hubiera fallecido.

Inicialmente, la mujer pensó que había recibido un puñetazo, por lo que se dirigió a él y le dijo: «Hijo de puta». Ello fue oído por un matrimonio –que salía de un comercio de las inmediaciones– que le preguntó si necesitaba ayuda. Ella se desabrochó el impermeable que portaba sobre un chaleco y un jersey, vio el corte y se desplomó. La testigo llamó al 112. El acusado se personó en el lugar, lamentó lo sucedido y pidió perdón. El hombre era consumidor habitual de alcohol.

Temas

Comentarios

Lea También