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Okupas organizados desembarcan en El Serrallo y alquilan pisos a terceros

Los vecinos denuncian la situación y aseguran que existe un grupo de personas muy organizadas que alquilan de manera ilegal estas viviendas por 200 o 300 euros

Carla Pomerol

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El número 2 de la calle Sant Andreu es uno de los bloques que cuenta con viviendas okupadas de manera ilegal.  FOTO: pere ferré

El número 2 de la calle Sant Andreu es uno de los bloques que cuenta con viviendas okupadas de manera ilegal. FOTO: pere ferré

En el número 2 de la calle Sant Andreu de El Serrallo hay 29 pisos. De estos, aproximadamente 13 están okupados de manera ilegal. Algunos están vacíos y en tres viven los propietarios. Este es solo un ejemplo de la situación que vive el barrio marinero de la ciudad. En los últimos tres años los pisos okupados no han parado de aumentar y los vecinos aseguran que se trata de un grupo de personas «muy bien organizadas» que se encargan de entrar en viviendas y, en algunos casos, alquilarlas por 200 o 300 euros.

El problema, según explican, es que algunos de estos okupas provocan inseguridad en el barrio, ya que son los mismos que protagonizan peleas y consumen y venden droga en las calles de El Serrallo. Los vecinos se sienten desprotegidos y no saben a quien deben pedir ayuda para acabar con esta situación. Algunos se atreven a definir estas viviendas como narcopisos, locales donde se vende droga.

La Associació de Veïns del Serrallo –que cuenta con nueva junta desde hace unas semanas–, ha hecho un llamamiento a los vecinos para que informen a la entidad si hay algún piso okupado en su escalera y que la asociación no tenga controlado. «Dentro de unos meses, esperamos poder tener una fotografía de cuántos pisos okupados hay y así podremos empezar a trabajar para poner remedio», asegura David Martín, presidente de la asociación de vecinos, quien ha querido dejar claro que «no nos molesta que haya familias que ocupen pisos por necesidad. Lo que no queremos es que haya incivismo e inseguridad en el barrio». 

«Dentro de unos meses esperamos tener una fotografía de todas las viviendas okupadas»
David Martín - Presidente de los vecinos

Matías Leandro, un vecino del barrio, relata algunas de la situaciones que se viven diáriamente. «Da igual a la hora que pases por la calle. Siempre hay peleas y a veces con cuchillos», dice Leandro. El problema, según él, es que el precio de los pisos son muy elevados y no se alquilan. «La consecuencia es que se okupan de manera ilegal», asegura Leandro, quien añade que «los propietarios deberían hacer un esfuerzo y poner precios más razonables». Leandro reconoce que, actualmente, también hay «gente de El Serrallo de toda la vida», que ha decidido okupar pisos, «porque los alquileres son muy altos y se justifican diciendo que si unos entran en pisos ajenos, nosotros también lo hacemos». 

Los vecinos sospechan que se trata de un grupo organizado y que hay un cabecilla que es el encargado de alquilar ilegalmente estos pisos. «A veces vemos como un camión traslada muebles de un piso a otro. Y si no los quieren, los dejan en medio de la calle», asegura una vecina. Estos alquileres ilegales pueden oscilar entre 200 y 300 euros. Según fuentes policiales, se trata de una práctica que se lleva a cabo en distintos puntos del territorio, como los barrios de la periferia. La mayoría de estos pisos son propiedad de entidades bancarias. Es por esto que desde la asociación de vecinos piden a los bancos que «actúen y desalojen estas viviendas. Es su responsabilidad», asegura un vecino.

«Los propietarios deben poner precios más razonables para que se alquilen»
Matías Leandro - Vecino

Los okupas acceden al piso a través del patio de luces y «petan –palabra que utilizan los vecinos–» la puerta desde el interior. «En algún caso las puertas son de seguridad, que las ha puesto la entidad bancaria propietaria del piso», asegura Ingrid Martínez, otra vecina de El Serrallo, quien tiene claro que la solución es que «el Ayuntamiento debe poner mano a este tema, ya que sabemos que es muy difícil que las entidades bancarias nos hagan caso». Por su parte, fuentes municipales aseguran que «no podemos hacer más, ya que la justicia no nos permite sancionar los pisos vacíos de grandes tenedores». 

Más presencia policial
Según los vecinos, este fenómeno contribuye a aumentar la inseguridad y el incivismo en el barrio. Fuentes policiales aseguran que, sólo el año pasado, la Guàrdia Urbana llevó a cabo unas cuarenta intervenciones en esta zona, tanto a requerimiento de los vecinos como en operaciones planificadas de prevención. Los vecinos entienden que la policía no puede hacer nada para acabar con los pisos okupados, pero reivindican más presencia policial para evitar peleas y consumo y venda de droga en las calles del barrio marinero.  

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