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Oleada de quejas por el mal servicio de las ambulancias en Tarragona

Denuncian que los vehículos medicalizados se retrasan y los usuarios pierden las visitas concertadas

Carla Pomerol

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Oleada de quejas por el mal servicio de las ambulancias en Tarragona

Oleada de quejas por el mal servicio de las ambulancias en Tarragona

«En 25 años de profesión, nunca hemos estado en una situación tan extrema», explica un técnico de las ambulancias Egara-Lafuente. Y es que son muchos los usuarios que han denunciado retrasos e incidencias en el servicio de transporte sanitario de Tarragona durante estos últimos meses. «El servicio no funciona bien, las ambulancias no llegan a la hora y, por esta razón, muchos pacientes pierden visitas médicas que ya tenían concertadas», explica Toni Peco, presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Tarragona (FAVT), que asegura haber recibido muchas quejas de los vecinos.

Desde el pasado 14 de enero de 2016, la UTE Egara-Lafuente es la empresa concesionaria encargada del servicio de transporte sanitario en el Camp de Tarragona y el Servei d’Emergències Mèdiques (SEM) es quien lo gestiona. Existen diferentes tipologías de ambulancias, dependiendo de su uso pueden ser urgentes o no urgentes. Estas últimas, de color blanco y azul,  pueden servir para casos programados o no programados. Los programados son aquellos servicios previstos, planificados o repetidos en el tiempo, por ejemplo, las sesiones de diálisis o de radioterapia. En cambio, los no programados son servicios puntuales en el tiempo, como por ejemplo, altas hospitalarias o el retorno del paciente al hospital después de llevar a cabo pruebas diagnósticas. Según fuentes del SEM, las ambulancias no urgentes no tienen una respuesta inmediata y requieren de un tiempo de espera estipulado de hasta dos horas a contar desde la solicitud del hospital. Por otro lado, existen las ambulancias urgentes, de color amarillo. Son las que activa el SEM en casos urgentes, como por ejemplo, accidentes de tráfico.

El problema, según usuarios y trabajadores, se encuentra, mayoritariamente, en el servicio de las ambulancias no urgentes. «Hay pocos recursos tanto materiales como personales. Actualmente, salen entre 30 y 33 ambulancias para cubrir una media de 600 servicios al día. Es imposible llegar a todos», explica Dionisio Cort, delegado sindical, quien añade que «en años anteriores, como mínimo había unas 37 ambulancias». Según los técnicos sanitarios, la principal causa del problema es la unificación de las ambulancias de los tres lotes –Terres de l’Ebre, Lleida y Camp de Tarragona–.

Una de las principales consecuencias de esta falta de recursos son las largas esperas de los pacientes que son dados de alta. «Los médicos me dijeron que ya me podía ir a casa a las doce del mediodía y hasta las nueve de la noche no vino ninguna ambulancia a buscarme», explica un paciente del hospital Joan XXIII. Los técnicos del transporte sanitaria aseguran que este episodio se repite día tras día. También hay quien explica que «no me pude operar porque la ambulancia no llegó a la hora y el cirujano tuvo que irse». 

Los trabajadores de las ambulancias están cansados de ser la cara visible y recibir las quejas e incidencias en primera persona. «Los usuarios se quejan directamente a nosotros y tenemos que aguantar muchas broncas y desplantes. Y es normal. Después de un montón de horas en el hospital, cuando el paciente sube a la ambulancia quiere llegar a casa y no llenar una hoja de reclamaciones», explica Dionisio Cort, delegado sindical, quien añade que «de esta manera, nunca les llegan quejas formales a los responsables». Esto explicaría que, según fuentes del SEM, hay un porcentaje muy bajo de incidencias, teniendo en cuenta el volumen de actividad. Desde el 1 de enero hasta el 22 de mayo se han realizado 45.648 transportes no urgentes en el Camp de Tarragona, y solamente se han registrado 17 quejas por parte de usuarios, según explica el SEM. «Si la gente no denuncia, las quejas no llegan a CatSalut y la administración considera que el servicio es óptimo», explican desde el comité de empresa.

UTE Egara Lafuente
Las ambulancias azules y blancas son las no urgentes.

Trabajar bajo presión

«Ni que trabajáramos 24 horas, llegaríamos a todos los servicios programados», explica uno de los trabajadores de las ambulancias azules y blancas. Los técnicos explican que, en ocasiones, la ambulancia debe viajar hasta Barcelona, lo que reduce el número de coches disponibles. También aseguran que las ambulancias urgentes, las de color amarillo, ofrecen un mejor servicio «porque sino el SEM sanciona a la empresa». Actualmente, el ambiente entre los trabajadores está muy tenso, ya que «trabajamos con estrés y si alguien coge la baja, no ponen sustituto, tenemos que cubrirlo entre nosotros. Y ya estamos muy cansados, como para tener que ampliar tres horas la jornada». 

Por su parte, Toni Peco, presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Tarragona, asegura que «estamos recibiendo quejas como nunca antes habíamos recibido. Estamos juntado documentación, porque hemos detectado que no se trata de un hecho puntual. Nuestra función es transmitir estas inquietudes ciudadanas a la administración».
Salut adjudicó en el 2015 los lotes B –Lleida–, C –Camp de Tarragona– y D –Terres de l’Ebre–, del servicio de transporte sanitario,  a la UTE Egara-Lafuente. El pasado 14 de enero, el lote C, el del Camp de Tarragona se puso en pleno funcinamiento. 

El SEM no dice lo mismo

El SEM contradice la versión de usuarios y trabajadores. Según explican las incidencias y reclamaciones se han reducido en comparación con el año pasado, primer año que la UTE Egara-Lafuente gestionaba el servicio de transporte sanitario. Según el SEM, desde el 1 de enero de 2017 hasta el 30 de abril de 2017, las ambulancias no urgentes han llevado a cabo 45.648 servicios en el Camp de Tarragona. Hay dos tipos de incidencias, las operativas, que son las que denuncian hospitales, y las reclamaciones por parte de usuarios. En cuatro meses, el SEM ha registrado 27 incidencias operativas, de las cuales el 95% son por demora en el servicio, y 27 reclamaciones –algunas de estas forman parte de incidencias también–. El año 2016, en cuatro meses se registraron 77 incidencias. Según el SEM, la cifra ha mejorado.

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