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Olvídate de las dietas milagro

Nutrición. Finalizado enero empieza la cruda realidad: más vale llevar una vida saludable que encomendarse a según qué régimen dietético

Ana Rivera

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Foto: Getty Images

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Decía el doctor Ghislain Devroed, cirujano digestivo y experto en enfermedades psicosomáticas, en una entrevista que «el vientre expresa todo aquello que no podemos decir». Más de 1.900 millones de personas adultas en todo el mundo sufren sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Y más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) van camino de la obesidad.

Las principales consecuencias del sobrepeso son las enfermedades cardiovasculares (entre los que incluyen cardiopatías y accidentes cerebrovasculares), algunos cánceres, la diabetes y trastornos del aparato locomotor. Pero a nosotros lo que más nos suele preocupar es nuestro envoltorio: cómo nos vemos físicamente, si estamos más gordos, si se nos ve fofos, si nos sentimos más hinchados o si tenemos un ‘michelín’ de más. Y raro es el inicio de año que no lo arrancamos planteándonos hacer una dieta que nos haga perder esos kilos de más.

La palabra prohibida

‘Las mejores dietas del 2020’, ‘Los mejores trucos y consejos para adelgazar’, ‘La dieta para perder peso más barata, saludable y fácil de seguir’, ‘El método Adele para perder más de 45 kg’,... Durante los primeros meses del año y antes del verano nos suelen bombardear con artículos de este tipo. 

La ‘keto’, la ‘paleo’, la dukan, ‘la 16:8’, la sirtfood,... la cantidad y variedad es interminable. Pero, ¿qué es una dieta? ¿Existe alguna realmente efectiva y saludable? Áurea Peña, nutricionista y dietista, explica que una de las primeras cosas que dice a sus pacientes es precisamente que se olviden de la palabra «dieta». «Si nos paramos a pensar un momento, cuando nos la nombran nos vienen a la mente miles de connotaciones negativas: pensamos en algo restrictivo, limitado, que nos van a obligar a seguir un tipo de alimentación en concreto, estar temporalmente a régimen, pasar hambre, olvidarnos de los alimentos que nos gustan, alimentos muy bajos en grasas, no comer hidratos de carbono», explica. «Para mí cada una de esas palabras no se corresponden con la filosofía y el trabajo que desarrollamos en consulta. No se trata de estar a dieta o de hacer dieta, sino de aprender a comer saludablemente y educarnos a nivel nutricional», sentencia. 

Para agravar el problema, las redes sociales se han convertido en un campo de minas: fotos perfectas, tipazos y a la postre, un consejo sobre qué dieta o qué producto comprar para perder peso ofrecido por nuestra influencer favorita. Para Peña, «no existe ni uno solo de esos ‘productos milagro’.  Su uso a largo plazo es contraproducente, además al consumirlos aumentan las probabilidades de descontrolar más la alimentación al depositar una gran confianza en esos productos».
¿Cómo podemos identificar este tipo de dietas fraudulentas? Según Peña son «aquellas que prometen resultados rápidos o soluciones asombrosas, las que prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos y todas aquellas que contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida o que incluyen relatos, historias o testimonios, sin documentar, para aportar credibilidad». También hay que sospechar de las que «exageran la realidad científica de un nutriente o que contienen listados de alimentos buenos y malos. Y sobre todo, hay que vigilar todas aquellas dietas que se basan en el consumo de preparados que vende quien promueve el tratamiento dietético», añade.


Comida saludable, dieta definitiva
El secreto (a voces) para llevar una alimentación saludable, según los profesionales, se basaría en consumir alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, un consumo variado de proteínas de origen animal como carne, pescado, huevo, incorporando regularmente la proteína vegetal procedente de las legumbres, aplicar técnicas culinarias atractivas y variadas que hagan de nuestra alimentación un manjar.

Aunque si nuestra intención es perder peso de forma saludable y mejorar nuestra salud, no podemos dejar de lado el deporte, como nos recuerda Peña: «la alimentación es un pilar importante, pero también tenemos que tener en cuenta el ejercicio físico, realizar una actividad adaptada a nuestras posibilidades y preferencias».

«Tampoco nos tenemos que olvidar de la parte emocional, el estrés y la ansiedad son actualmente nuestros compañeros de viaje, así que aprender a canalizar y gestionar las emociones nos ayudará a disfrutar de una manera consciente de todo lo que nos rodea», concluye.

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