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Once procesados por comprar a crédito presentando nóminas falsas

En su día los Mossos d’Esquadra informaron de que el montante del fraude ascendía a unos 100.000 euros

Àngel Juanpere

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El juicio se intentó hacer hace unos meses, pero se suspendió para otro día. Foto: pere ferré

El juicio se intentó hacer hace unos meses, pero se suspendió para otro día. Foto: pere ferré

Once personas figuran en la lista de procesados –la número 12 falleció hace unos meses– de una macrocausa contra un clan que supuestamente se dedicaba a comprar a crédito efectos presentando nóminas falsas. El caso está pendiente de juicio –hubo un primer intento pero se suspendió– en el Juzgado de lo Penal 2 de Tarragona. Dos de los procesados –que estuvieron en prisión preventiva– serían los cabecillas y se enfrentan a tres años y medio de prisión, mientras que el fiscal pide para el resto –consideradas las personas que materializaban las compras– tres años de cárcel. En su día –el caso se remonta a 2013– los Mossos d’Esquadra informaron que el importe de lo defraudado ascendía a unos 100.000 euros.

El escrito de acusación recoge que la Unitat d’Investigació –Grup Patrimoni– del Àrea Bàsica Policial del Tarragonès de los Mossos concluyó que dos de los acusados se venían dedicando, desde el año 2010, a captar a distintas personas –todas ellas en situación precaria, que no se encontraban trabajando– para ofrecerles la posibilidad de conseguir dinero. A cambio, los acusados les entregaban una nómina falsa confeccionada por ellos mismos para que adquirieran artículos varios, fundamentalmente electrónicos y electrodomésticos. Las compras se tenían que realizar en grandes superficies comerciales mediante contratos de financiación o tarjetas de crédito, para lo cual tenían que facilitar sus datos personales, DNI y libreta bancaria de una cuenta corriente a su nombre, firmando el contrato como comprador formal, asumiendo la deuda. 

Con los cabecillas

De esta forma, los acusados –acompañados por los dos cabecillas en el coche propiedad de uno de ellos– acudieron a diversos establecimientos comerciales, en diferentes fechas. Entre los artículos adquiridos figuran ordenadores portátiles, Ipads, frigoríficos, una moto, televisores e incluso un turismo. Las compras tuvieron lugar en Tarragona, Barcelona, Gavà, Sant Boi de Llobregat, El Prat de Llobregat y Reus.

Los dos principales acusados hicieron suyos todos los efectos adquiridos por los demás coacusados, sin abonar los importes financieros pues nunca tuvieron intención de cumplir. Dichos artículos los ponían a la venta  bajo la apariencia de su legal adquisición. Entregaban una pequeña cantidad de dinero de lo que obtenían a los coacusados.

Los cabecillas, según el fiscal, vendieron seis Ipads por 315 euros, tres con wifi por 270 euros y un teléfono móvil Samsung S4 por 420.

Los agentes comenzaron a trabajar no a partir de denuncias sino de un confidente

En su día se informó que  cuando los Mossos d’Esquadra iniciaron la investigación de este asunto no había ninguna denuncia al respecto. Las entidades financieras –las directamente perjudicadas por la estafa– reclaman siempre el dinero a la persona que ha efectuado las compras y, en el caso de no pagar, presentan una demanda civil, por lo que el caso no pasa por las manos policiales. En este caso, la información inicial de que había un grupo de personas que se dedicaba a estafar por este método vino de un confidente.

El informante daba unas primeras pistas, las suficientes para que los agentes de la Unitat d’Investigació de la comisaría de Tarragona comenzaran a tirar del hilo y averiguar quién estaba detrás del entramado. La Policía Autonómica trabajó conjuntamente con los servicios de seguridad de algunas entidades financieras, lo que ha permitido desarticular la cúpula y la mayoría de personas que compraban. 

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