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Oposición, sindicatos y comercio exigen salvar el quiosco de la Imperial Tarraco

El Ayuntamiento ofrece a la propiedad del negocio que ocupe, a precario durante un año, un stand de Lluís Companys o de la Font del Centenari y que después se presente a la licitación

OCTAVI SAUMELL

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El quiosco de la Plaça Imperial Tarraco abrió en 1967 y cerrará definitivamente el próximo 21 de octubre. FOTO: PERE FERRÉ

El quiosco de la Plaça Imperial Tarraco abrió en 1967 y cerrará definitivamente el próximo 21 de octubre. FOTO: PERE FERRÉ

Frente común para intentar evitar la desaparición del histórico quiosco de la Plaça Imperial Tarraco. Partidos políticos de la oposición, entidades comerciales y sindicatos mostraron ayer su firme negativa ante la anunciada desaparición del emblemático establecimiento, con actividad ininterrumpida desde 1967 pero que en 70 días –el 21 de octubre– bajará definitivamente la persiana, al expirar su concesión administrativa y no tener espacio en su ubicación actual debido a la construcción de un nuevo carril bici que discurrirá por ese punto de la ciudad.

«Es un despropósito cargarse este centro de vida, como lo es también la política que se está llevando a cabo de promoción y de impulso de la Rambla», critica la presidenta de la Cambra de Comerç, Laura Roigé, quien lamenta que «se sacrifiquen negocios tradicionales para un carril bici. No tiene ningún sentido».

En la misma línea se expresa Florenci Nieto, de Pimec Comerç, quien se pregunta si «¿no hay algún trazado alternativo del carril bici para no eliminar el quiosco?». El representante de la entidad que aglutina al pequeño y mediano comercio detalla que «la ciudadanía espera alguna cosa más de los políticos que no sea perjudicar a negocios que han generado riqueza para la ciudad». En este sentido, Nieto considera que el Consistorio «debería colaborar con responsabilidad con un empresario que lleva 54 años de actividad» y «facilitar una ubicación alternativa para que pueda seguir abierto». Por su parte, el presidente de La Via T –Salvador Minguella– opina que «si por allí pasa un carril bici, lo lógico sería reubicar un establecimiento tan emblemático de la ciudad».

También alzan la voz los sindicatos. «No se puede dañar de esta forma a un negocio tan emblemático. En la plaza hay suficiente espacio para el carril bici y conservar el quiosco. Es cuestión de voluntad política», indica el secretario general de la UGT en Tarragona, Joan Llort. Por su parte, Mercè Puig –de CCOO– asegura «estar de acuerdo con el carril bici, pero debe darse una alternativa al quiosco. ¿Se han realizado más estudios para que otros no se vean afectados?», se pregunta Puig, quien recuerda que «no se puede eliminar así como así a un negocio que lleva 54 años de actividad».

Puig: «Conectar con la Rambla»

El concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavier Puig (ERC), indicó ayer en Twitter que se apuesta por el trazado del carril bici sobre el actual quiosco porque «el principal meollo con el cual se quiere conectar es con el centro histórico y la Part Baixa, así como con la Rambla Nova, Prat de la Riba y Pere Martell hacia el Serrallo y el barrio del Port». Asimismo, el edil de Esquerra Republicana añadió que «en todo caso, una concesión municipal extinguida de un quiosco no puede ser motivo para elaborar otro itinerario».

También ayer, el concejal de Patrimoni –Hermán Pinedo– detalló en un hilo de la misma red social que el Consistorio tarraconense «ha ofrecido al actual concesionario un cambio de ubicación con una concesión en precario de un año. Sin embargo, esto sería temporal y lo mejor es que se presenten al nuevo concurso público». El edil añadió que las ubicaciones propuestas son dos: «el quiosco frente del institut Vidal y Barraquer, y el situado en la izquierda de la Font del Centenari», y especificó que «en unas semanas iremos con ellos a ver las dos opciones». Asimismo, Pinedo anunció que «entendiendo la pérdida de espacio en el quiosco, se les ofrece también que puedan ampliar la zona de uso del espacio público unos 10m2. Es una opción viable y que no hace daño a nadie». Fuentes municipales detallaron, asimismo, que la concesión de hace 54 años del quiosco conlleva un canon mensual de 8 euros.

La noticia del próximo cierre del negocio generó ayer las críticas de las formaciones de la oposición. Por ello, el alcalde –Pau Ricomà (ERC)– escribió en Twitter que «quien no respete que una concesión debe ser objeto de un concurso público con igualdad de condiciones y de transparencia es que quizás no debería dedicarse a la política municipal». Las palabras del líder de Esquerra llegaron después de que Mario Soler (PSC) calificara como de «barbaridad» la supresión del establecimiento y de que, asimismo, alertara que la formación socialista «hará todo lo que sea necesario» para frenar la desaparición del quiosco. «Desarrolla una función social muy importante que, por desgracia, el gobierno municipal no es capaz de valorar», lamentó el concejal.

Por su parte, Carla Aguilar (Comuns) afirmó que «estamos seguras que, con algo de ingenio y voluntad política, podríamos tener el carril bici y a la vez conservar un quiosco emblemático de la ciudad. Las dos cosas son importantes». Asimismo, Lorena de la Fuente (Cs) critica que «se argumente como excusa que el trazado del carril bici tiene que pasar precisamente por donde se encuentra ubicado uno de los quioscos más emblemáticos de la ciudad, un referente y un punto de encuentro para varias generaciones de tarraconenses». Finalmente, José Luis Martín (PP) denuncia que «Ricomà debería hacer lo posible para que no cierren más establecimientos en la ciudad».

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