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Oriente llega a Tarragona

Los Reyes Magos desembarcaron un año más en el Moll de Costa cargados de caramelos y regalos. Sus Majestades y su séquito llenaron las calles de la ciudad de ilusión y deseos

Amalia Alonso

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El Rey Melchor saluda a los niños que esperaban ansiosos su llegada. Foto: Pere Ferré

El Rey Melchor saluda a los niños que esperaban ansiosos su llegada. Foto: Pere Ferré

Figuras habituales como Los Dromedarios, La Estrella o El Elefante acompañaron a los Reyes Magos en su desfile. Estas figuras se intercalaron entre los carruajes de Sus Majestades y las carrozas dedicadas a los regalos. Foto: Pere Ferré

Figuras habituales como Los Dromedarios, La Estrella o El Elefante acompañaron a los Reyes Magos en su desfile. Estas figuras se intercalaron entre los carruajes de Sus Majestades y las carrozas dedicadas a los regalos. Foto: Pere Ferré

Las familias tarraconenses llenaron las calles para contemplar el espectáculo. La ilusión y la emoción de los más pequeños al ver a los Reyes Magos era suficiente motivo para que padres y madres disfrutaran tanto como ellos de la rúa. Foto: Pere Ferré

Las familias tarraconenses llenaron las calles para contemplar el espectáculo. La ilusión y la emoción de los más pequeños al ver a los Reyes Magos era suficiente motivo para que padres y madres disfrutaran tanto como ellos de la rúa. Foto: Pere Ferré

Un escuadrón de unos 20 jinetes romanos fue el encargado de dar paso a las carrozas de la rúa.  Foto: Pere Ferré

Un escuadrón de unos 20 jinetes romanos fue el encargado de dar paso a las carrozas de la rúa. Foto: Pere Ferré

Distintos conjuntos musicales,  como por ejemplo la Xaranga de La Capona o Sacaires de Tarragona, acompañaron a las carrozas y se ocuparon de poner música al recorrido. Foto: Pere Ferré

Distintos conjuntos musicales, como por ejemplo la Xaranga de La Capona o Sacaires de Tarragona, acompañaron a las carrozas y se ocuparon de poner música al recorrido. Foto: Pere Ferré

Pequeños y mayores pelearon por acumular el máximo de caramelos. Los más avispados colgaron paraguas de los balcones para recoger los dulces que lanzaron los pajes y los participantes de la cabalgata. Foto: Pere Ferré

Pequeños y mayores pelearon por acumular el máximo de caramelos. Los más avispados colgaron paraguas de los balcones para recoger los dulces que lanzaron los pajes y los participantes de la cabalgata. Foto: Pere Ferré

El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, les entregó la llave de la ciudad a los Reyes Magos para que pudiesen repartir regalos por todos los hogares. Foto: Pere Ferré

El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, les entregó la llave de la ciudad a los Reyes Magos para que pudiesen repartir regalos por todos los hogares. Foto: Pere Ferré

Sus Majestades se despidieron de los niños y niñas con un discurso, música y confetti. Foto: Pere Ferré

Sus Majestades se despidieron de los niños y niñas con un discurso, música y confetti. Foto: Pere Ferré

Familias enteras se distribuyeron por el recorrido de la cabalgata. Foto: Pere Ferré

Familias enteras se distribuyeron por el recorrido de la cabalgata. Foto: Pere Ferré

Los Reyes Magos recorrieron Tarragona anoche para repartir regalos pero, sobre todo, ilusión y sonrisas a los pequeños y mayores que se hubiesen portado bien durante el pasado año 2016. Gracias a las llaves de la ciudad que les entregó el alcalde Josep Fèlix Ballesteros, Sus Majestades pudieron descargar los dos barcos cargados de deseos con los que llegaron al Moll de Costa en los hogares de todos los tarraconenses.

El movimiento en las calles se empezó a sentir desde primera hora de la tarde. El desembarco de los Reyes Magos en el Moll de Costa estaba previsto para las 18.15 horas y familias enteras se acercaron a darles la bienvenida. El nerviosismo en el ambiente era considerable, los más pequeños de la casa por saber si recibirían todas sus peticiones de la carta y los adultos por encontrar una posición estratégica para contemplar el espectáculo.

La ilusión de niños y niñas

«Es el segundo año que vengo a recibir a los Reyes Magos», dijo Laia Armenteros de siete años. «Lo que más me gusta de venir aquí son los caramelos», añadió. En cambio, Noa Sánchez, de seis años, reconoció que su parte favorita son las carrozas de la cabalgata real. Pero el tema principal de la noche fueron los regalos, regalos de lo más variados para todos los gustos y edades. «Hemos pedido el brazalete del capitán de futbol del Nàstic», explicaron Biel y Marc Arts, de cinco y ocho años respectivamente. Un balón, un libro y juegos de mesa son algunos de los deseos de Xavi Redondo de ocho años.

Música navideña y luces de colores decoraron el lugar para la ocasión. La multitud apenas permitía vislumbrar a los protagonistas de la noche. Aun así, los niños y niñas pudieron disfrutar de una vista privilegiada a los hombros de sus padres. Una vez los tres protagonistas de la noche estuvieron en el escenario, la concejala Begoña Floría dio la palabra al rey Gaspar, quien animó al público a portarse bien, querer y respetar a familiares, amigos, profesores e incluso a su alcalde.

A continuación, los fuegos artificiales dieron el pistoletazo de salida para que los más impacientes tomaran posiciones en la calle Reial. Desde ahí, arrancó la cabalgata compuesta por las habituales pero renovadas 17 carrozas. La Guàrdia Urbana encabezó la rúa, seguida de una veintena de motos pertenecientes al Club Vespa Tarragona. El motor de los vehículos se sumó así al bullicio de las familias que esperaban expectantes.

Cuando empezaron a desfilar las carrozas, el único objetivo, tanto de adultos como jóvenes, eran los caramelos. Algunos preparados con bolsas de plástico y otros tan solo con los bolsillos de sus abrigos, pero todos dispuestos a lanzarse al suelo para acumular el mayor número de dulces. Incluso los más mayores se tomaron en serio la misión y no dejaron escapar ninguna oportunidad.

El recorrido terminó en la Plaça de la Font, donde un Mapping con dibujos infantiles decoraba la fachada del Ajuntament. Entonces fue el turno de que el alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, y el rey Melchor dieran un pequeño discurso para concluir el acto. De esta manera, los Reyes Magos obtuvieron las llaves de la ciudad de la mano del alcalde y se dispusieron a llevar a cabo su importante tarea de la noche: repartir los regalos.

 

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