Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Pablo Carbonell: «El humor es el mejor conservante»

Los Toreros Muertos vuelven el sábado a Tarragona con su nueva gira ‘Bicicleta estática’

Javier Díaz

Whatsapp
Los Toreros Muertos

Los Toreros Muertos

«No sé qué tiene Tarragona, pero de repente nos miramos y descubrimos que estamos hechos para compartir nuestra vida», dice Pablo Carbonell, polifacético cantante, actor, showman y líder del inclasificable grupo Los Toreros Muertos. Cada vez que pisan la ciudad, la arman. Este sábado volverán a la Sala Zero, en su cuarta visita en apenas un lustro. Ya son casi el grupo residente del garito. Y siempre llenan. 
Esta vez, y sin que sirva de precedente, variarán su repertorio. Por fin les ha dado un ataque de inspiración y han creado canciones nuevas. Desde la publicación de su disco Cantan en español (1992) no habían sacado material inédito. «No sé si eso es una buena o mala noticia. La gente es muy tradicional, acude a nuestros conciertos con ánimo de cantar las canciones mejor que yo... algo que no es muy difícil», dice Carbonell. 

A sus clásicos 'Mi agüita amarilla', 'Yo no me llamo Javier' o' Manolito' suman ahora seis temas en su línea ecléctica de rock&risas&pop: 'Teruel', 'Zamorana', 'Me voy a la siesta', 'Todo lo hice por ti', 'Hasta siempre' y 'Bicicleta estática' -que da nombre a la gira en la que están inmersos-. «Estas canciones formarán parte de un álbum en el que estamos trabajando, que se titulará Estruendo folklórico», explica Carbonell medio en broma medio en serio. «Son temas que deberíamos haber hecho en nuestra primera época: uno habla de una mujer, hay un rock argentino, un rock octogenario, un himno a Teruel... Había mucha sátira musical que no habíamos tocado aún», cuenta. Su proceso de composición se basa en la improvisación depurada y filtrada durante meses en su cerebro. «Me voy humanizando y ahora entiendo lo que digo en las canciones».

De todos modos, entrar al estudio le sigue dando alergia. «No me gusta porque grabando un disco no se liga nada. Tocando sí. En el escenario despliegas testosterona y te sientes como un superhéroe», bromea.

Como el Guadiana
Las discográficas tampoco le aprietan para que produzca. «Los Toreros Muertos somos invisibles para las compañías. A veces coincidimos con el dueño de una discográfica, mira hacia nosotros y cuando parece que nos va a decir algo se saca un moco y se lo come. Somos transparentes».

La trayectoria de la banda madrileña es como el río Guadiana, aparece y desaparece cuando menos te lo esperas. Sus últimos trabajos son recopilatorios y un directo (En vivo, de 2015). «Cada vez que hacemos algo nos preguntan que si hemos vuelto. Pero en realidad ¡nunca nos hemos ido!», sostiene Carbonell. Por suerte para ellos, su público es fiel y paciente. «Después de más de treinta años de carrera, la gente ya sabe cómo somos». Son igual que cuando empezaron en 1984: irreverentes, teatreros y muy divertidos sobre las tablas. 

«El sentido del humor es el mejor conservante que hay. La sátira musical sigue dándonos material para salirnos de los cánones y disfrutar con lo que hacemos. Nuestra filosofía, si es que tenemos alguna, es subir al escenario para pasárnoslo bien», asegura el cantante.

Por cierto, en el libro de memoria del artista, El mundo de la tarántula (2017), narra una supuesta anécdota real sobre José Luis Perales, según la cual el compositor conquense habría llegado a interpretar 15 veces y a punto de pistola Y cómo es él en una fiesta privada del narcotraficante colombiano Pablo Escobar. «Es posible que me haya equivocado y no sea Perales», ironiza.

Un de los grupos que más llena

Tarragona no es una ciudad dada a los llenos en los conciertos. No destaca por la asistencia masiva a los eventos culturales. Nadie se extraña si a un concierto en una sala acuden cuatro gatos. Los Toreros Muertos son una excéntrica excepción: tres visitas, tres exitazos. «Es junto con Misihima y Sidonie, el grupo que más veces ha llenado», dice Ángel Lopera, copropietario de la Sala Zero. Incluso ha habido gente que se ha quedado sin poder entrar después de haber hecho cola para comprar la entrada. 

«Desde su primera visita, en diciembre de 2013, se estableció una complicidad muy intensa, tanto con el público como con la sala y su personal, que ha hecho que Tarragona sea una ciudad fija en sus giras y minigiras. Es algo que pasa con algunos artistas, pero no muchos».

Sus conciertos son sinónimo éxito. «Quien quiera disfrutar de dos horas de auténtico show, que se dé prisa en comprar su entrada antes de que colguemos el cartel de ‘sold out’», apunta Lopera.

Temas

Comentarios

Lea También