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Paisajes fúnebres

El ‘cazador de ruinas’. La pasión del tarraconense Jaume Cardona es fotografiar sitios abandonados

Xavier Fernández

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Desde siempre le habían gustado «las cosas antiguas». Una de sus grandes aficiones es trazar árboles genealógicos de sus conocidos. Pero una visita a un piso de la Rambla Nova en 2013, donde los muebles, papeles y enseres domésticos estaban intactos pero tan llenos de polvo que todo era de color gris, fue la que despertó su gran pasión. El tarraconense Jaume Cardona es un ‘cazador de ruinas’. Muchos fines de semana se dedica a entrar en fábricas, viviendas, iglesias, cementerios… abandonados para tomar unas espectaculares fotografías y luego colgarlas en su blog lamakinetadeltemps.blogspot.com.es

Cuando localiza su objetivo, en ocasiones tras semanas de investigación en internet, se acerca, accede por la misma puerta si está abierta o rota, por una ventana o por un agujero en la pared y se sumerge «en una sensación de irrealidad». «A veces entro en una casa que ha estado cerrada 20, 30 ó 40 años y me pregunto quién vivía allí, por qué se marcharon o  cómo es que dejaron las cosas como si fueran a volver al día siguiente».

En las imágenes del blog se ven retratos familiares colgados en las paredes junto a camas desvencijadas. Archivadores con documentación y máquinas que parecen a punto de encenderse en fábricas llenas de escombros. O una bandera de España y una copa de un «trofeo de fuerzas y cuerpos de seguridad» en una antigua instalación militar ahora abandonada.

No faltan nichos llenos de vegetación o un féretro medio roto en cementerios de la demarcación cuya parte más antigua se halla en un penoso estado de conservación. Ni iglesias con las paredes desconchadas y restos medio derruidos, por ejemplo, del altar. 

«A los edificios más evidentes (los más cercanos a una carretera o un camino, por ejemplo) llegamos siempre más tarde que los ladrones o los grafiteros. Ya no quedan los marcos en las ventanas, han robado las barandillas y las paredes están llenas de pintadas», lamenta Cardona.
Es un vandalismo muy ‘made in Spain’. «En España, cualquier lugar que se abandona es arrasado al poco tiempo. En Portugal o Francia hay palacios abandonados. La gente entra, los fotografía y los respeta». 

Cardona empezó a ‘cazar’ ruinas en solitario, «aunque no es recomendable. Tenía que ir con mil ojos para no caerme por un agujero o que una pared o un techo destrozados no se me cayeran encima». No encontraba nadie con quien compartir su pasión. Poco a poco, al colgar las fotos en el blog y en facebook, encontró un par de compañeros de caza en Tarragona y, sobre todo, un chico y una chica de Barcelona que le acompañan en sus safaris histórico-fotográficos-inmobiliarios. 

El ‘cazador de ruinas’ siempre intenta solicitar permiso para acceder al lugar, pero a veces es imposible porque no se sabe quiénes son los dueños. Un día tuvo que esconderse mientras los policías registraban la casa porque aún no había podido tomar las imágenes. Se ocultó, pero no movió nada de sitio porque el propio Cardona y todos los que comparten su afición cumplen a rajatabla un triple lema: «Que no te vean, no hagas ruido y deja las cosas tal como estaban cuando has llegado».

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